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Incompetentes los abogados ante juicios orales

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Tan solo en un año, 23 procesos se detuvieron ante desconocimiento del sistema por parte de los litigantes.

Al parecer están mejor preparados los litigantes de oficio. Foto: Especial

De enero de 2016 a enero de 2017, 23 juicios han tenido que ser detenidos debido a la incompetencia de los abogados respecto al sistema de Oralidad Penal del Estado de Guanajuato.

Uno de esos casos fue el de Alfonso y Mario, acusados de homicidio simple y en el cual su abogado defensor, entre titubeos e indecisiones, tuvo que retirarse y solicitar un aplazamiento para que un defensor capaz se hiciera cargo.

Según datos del Poder Judicial del Estado de Guanajuato, los 23 casos mencionados sólo tuvieron que ser suspendidos en una ocasión y en su mayoría el abogado carente de conocimientos fue sustituido por un litigante de oficio. 

Del total de casos, sólo uno corresponde a un defensor de oficio, el cual fue sustituido por un particular.

“Los defensores de oficio, por ser un órgano colegiado, evidentemente tuvieron la oportunidad de capacitarse previo a que se implementara el sistema en el Estado y se ha notado que el defensor particular, el tema de capacitarse es a costo de cada quien”, explicó Edgardo Carrera de la Torre, abogado especialista en el área penal.

El desconocimiento sobre el sistema es puesto en porcentajes por Ma. Eugenia Gasca Anaya, integrante del Colegio de Abogados de León y especialista en derecho penal y familiar. 

Dijo que 20% de las audiencias en el Estado presentan “suplencia de la queja, de la deficiencia de la queja”. En algunos casos el abogado pudo continuar y en los 23 mencionados debió ser suplido.

Pero la falta de preparación podría tener porcentajes más altos. Jorge Estrada Álvarez, abogado especialista en materia penal, aseguró que “90% de los abogados litigantes no se preparó para el sistema y no estoy exagerando la cifra, es una cantidad abrumadora, porque a mí me consta de manera directa, varios no quisieron participar en las capacitaciones”.

Según refirió Estrada, los abogados con más años pensaron que la reforma sería pasajera y por lo tanto sería eliminada.

Los datos del Poder Judicial ubican a los juzgados de León como aquellos en donde más tiene que hacerse un cambio de litigante por el desconocimiento del sistema de oralidad, con 4 casos registrados, seguido de cerca por Pénjamo, Salamanca e Irapuato, con tres casos cada uno.

En León, la sustitución de un litigante particular se dio en la Sala 4 de los juzgados de Oralidad Penal en el que los guardias de seguridad Alfonso y Mario eran defendidos por un abogado de nombre Julio César, exhortado en dos ocasiones a admitir su desconocimiento sobre el sistema.

A decir de Gasca Anaya, durante un juicio los abogados deben mostrar capacidad plena para desempeñarse en el marco del nuevo sistema de oralidad. En caso de que el juez detecte que alguno de los abogados no tiene el conocimiento suficiente, exhortará a los representados a considerar a otro profesional.

“El problema es que hay deficiencia en cuanto a la preparación, a las capacitaciones de los abogados, que aún no se han capacitado”.

En caso de que los defendidos hagan caso omiso a la recomendación del juez, el proceso continuará hasta que se detecte otra falta de conocimiento, lo que hará que el juez consulte con ambas partes y finalmente solicite ya sea que el abogado impreparado abandone el caso o tiempo para evaluar posibles acciones.

 

Castiga retrasos 

nuevo proceso

Uno de los puntos débiles corresponde al proceso mismo, explicó Gasca Anaya, desconocimiento presente tanto entre jueces como entre abogados debido a la gran cantidad de reformas, razón por la cual el Colegio está concentrándose en resarcir esa falta tanto en materia, familiar, mercantil y penal en el nuevo sistema penal acusatorio.

“No se solicita en las etapas debidas, no se solicita lo que se debe de solicitar en esa etapa, ese es el problema, que se pasan las etapas. Al no saber el proceso, no es que sean malos licenciados, sino que en su momento no se solicita lo que se debe por las carencias de conocimiento en cuanto al proceso”.

En cada etapa se deben hacer las solicitudes correspondientes por lo que una vez cerrada la misma, el momento procesal queda concluido.

En el sistema anterior también había etapas, pero era por escrito, lo que permitía múltiples revisiones, además de que era posible anexar alguna solicitud. 

“Actualmente no, precisamente porque la oralidad lo que vino a suplir fue esas deficiencias en cuanto a tiempo”.

La rapidez ganada “no da oportunidad a que se anexe después” alguna aclaración o solicitud, todo se resuelve en la audiencia y “lo que se dijo se dijo y lo que no pues ya”, comentó Gasca Anaya.

Por su parte, Estrada Álvarez explicó que en el sistema existen tres etapas, la investigación, la preparación del juicio y finalmente el juicio oral con el respectivo desahogo de pruebas que debieron recabarse durante la investigación por lo que un error en cualquiera de las etapas daña las siguientes.

“Llegan casos de gente desesperada por que su abogado les aventó el asunto porque ya no sabe, pero que se llevó a cabo toda esa investigación complementaria sin haber recabado ninguna prueba… ya ha destruido completamente el caso, la posibilidad de defensa es muy reducida”.

Es por ello que cambiar de abogado a medio proceso podría ser demasiado tarde. “Si cambian de abogado ya a la intermedia, muy pocas posibilidades van a tener de éxito”, comentó Estrada Álvarez.

A menos que el Ministerio Público cometa “errores garrafales”, el caso estará perdido y es muy difícil que ocurran, ya que en Guanajuato desde septiembre de 2011 el Ministerio Público ha trabajado con el nuevo sistema.

Los tipos de audiencia sobre los que hay falta de conocimiento son muy variados, pues implican desde la preparación del juicio hasta la solicitud de resolución jurisdiccional. Sin embargo, sí existe una mayoría en las audiencias de Formulación de Imputación, con 10 de los 23 casos.

Gasca Anaya apuntó que los alumnos que se reciben desde hace cinco años están preparados para el nuevo sistema, “finalmente ellos ya están capacitados, los abogados que tenemos más tiempo de litigar, que también ya litigamos en el sistema tradicional somos a los que nos está costando bastante trabajo”.

Gasca, que pertenece al grupo de mujeres líderes de la Confederación de Colegios y Asociaciones de Abogados de México (Concaam) explicó que es un problema nacional y de ahí la intención de capacitarse constantemente.

Además, el conocimiento teórico y el empírico hacen gran diferencia, “enfrentarse a un juicio en el que debe uno ya de traer muy muy bien aprendidas todas las etapas, todos los momentos procesales, pero pues no es más que estarse capacitando” .

Añadió que se trata de un sistema cuyas audiencias difícilmente pueden ser atendidas por un solo abogado, ya que la propia rapidez hace necesario un equipo litigante de dos a tres integrantes.

“Un abogado es el que toma la voz por lo general, otro abogado es el que está al pendiente de todo lo que se dice y el otro está anotando o sacando notas que ya se traían con anterioridad, más bien es un apoyo que debemos tener todos los abogados en las audiencias porque desahogarla un solo abogado no es posible”, agregó Gasca Anaya

Menos asuntos 

y van más lento

En términos generales, la lucha por prepararse hasta ahora no ha resultado en una pérdida económica para los bufetes. Lo que sí se ha observado, refiere la abogada, es que en materia penal no se aceptan tantos asuntos, “las mismas autoridades van lentas, son las autoridades las que lo han hecho lento”.

Consideró también que ser retirado de un caso por la incapacidad en el sistema oral no genera en sí una marca para el abogado, o el riesgo de perder la cédula o el permiso para ejercer.

“Es como un jalón de orejas, es un ’pon hincapié para capacitarte más, para estar más al pendiente de tus juicios e interviniendo en más audiencias’, preparándonos. Sí perjudica, pero personalmente, porque con el cliente, con el juez... públicamente, es cuando en el momento le perjudica a cada litigante el hecho de que lo retiren de un asunto”.

Al respecto, Adolfo Anguiano, presidente del Consejo Directivo del Capítulo Guanajuato de la Barra Mexicana Colegio de Abogados, explicó que “es un problema muy grave, no lo justifico, pero la realidad es que los cambios fueron tan importantes que ahí se requería un esfuerzo muy importante del abogado”.

“Gran parte de lo que tú aprendiste en la licenciatura se borró y es cuenta nueva y hay que estudiar de una manera tan intensa para poder tener las tablas”, aseguró.

“Un abogado que durante 20 a 30 o más años litigó, pues ya se la sabía, el nivel de esfuerzo que tiene que invertir no era tan significativo. Si tú cambias la película, hay que meterse a estudiar como si fueras un treintañero”.

El juicio de Alfonso y Mario fue aplazado para el día siguiente, en el que se discutiría sobre la “llave china” que Mario le aplicó a un hombre que intentaba entrar en el fraccionamiento que cuidaba junto con Alfonso, quien en ese momento había esposado al sujeto e inmovilizado sus piernas con cinta canela, según testigos citados por la fiscalía.

La familia del fallecido, de nombre Juan, no pudo asistir al juicio pues velaba a su difunto. Por su parte, el caso de los inculpados tuvo dos resultados distintos: Mario recibió auto de vinculación a proceso mientras que a Alfonso no se le encontraron elementos suficientes que acreditaran su responsabilidad en la comisión del delito.

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