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Pobreza y miseria, ¿son superables?

Opinion
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Vale la pena que nos asomemos, de vez en cuando, a los países que progresan y en donde los bienes se reparten de manera muy equitativa

"Hay quienes dicen que

las comparaciones son odiosas;

pero las reflexiones no".

Aparentemente los mexicanos estamos bien informados por lo cual suponemos que si nuestra realidad social, económica y política adolece de buen estructura y mejores resultados es porque así nos tocó la suerte. Idea deplorable porque el destino lo construyen los pueblos con tesón, honestidad, visión y una entrega sin límites.

Hay regiones con más lacerantes calamidades que las nuestras, habrá quien aduzca, es cierto, mas hurgando en su realidad histórica nos vamos a encontrar con que no pocos poderosos usufructuarios del poder y el dinero, han tenido al pueblo y sus bienes como botín.

Vale la pena que nos asomemos, de vez en cuando a los países que progresan y en donde los bienes se reparten de manera muy equitativa.

Tomemos por ahora a Panamá a efecto de asomarnos a su realismo y ver en las condiciones que se encuentra. Los datos que proporciono son frescos y me han llegado directamente.

Anotemos con antelación que ese país centroamericano tiene un territorio como el de Guanajuato y una población que llega a los cinco millones de habitantes.

Se ubica en una coyuntura continental; por un lado el Océano Atlántico, por otro el Pacífico. Es una República democrática basada en tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.

¿Nos parecemos? Sí, claro, sólo que ellos tienen el 94% de su población alfabetizada. O sea que apenas seis de cada 100 personas no saben leer ni escribir. Por pura curiosidad asómese usted lector o lectora amables a nuestra situación y comparen cifras.

¿Por qué ellos sí pueden alcanzar esos índices?, me pregunto. Si quisiéramos podríamos acabar con ese lastre y hasta desaparecer el analfabetismo funcional que es el de aquellos, vale decir, que sabiendo leer y escribir, no estampan ni su nombre y tampoco leen un anuncio por donde van pasando.

La moneda circulante en Panamá es el colón, con un valor, actualmente equivalente a la moneda norteamericana lo que produce un equilibrio en exportaciones e importaciones.

El Impuesto al Valor Agregado (IVA) allá es del 7%, por lo que nadie lo escamotea, aparte que hay un mecanismo eficiente de control.

Ellos no tienen pozos petroleros, o sea, que traen de fuera el combustible. El litro de gasolina en la capital cuesta 13.58 convertido a pesos mexicanos. En la provincia Changuinola, o sea la más distante está a 14.58 pesos (equivalente) por litro, ya con impuestos, por cierto.

Ofrezco un dato curioso: en un Samborns de allá, que también los hay, el desayuno bien surtido cuesta siete dólares o sea multiplicado por 20, resultan 140 pesos.

Habrá quien diga que aquí, en el mercado San Francisco se almuerza por 40 pesos. Cierto, pero en Panamá el salario mínimo alcanza, en la región más baja, 529 colones.

La República cuenta ahora con dos canales. Cuando visité hace más de 50 años la región, tenía una ruta marítima que unía los océanos y era administrada por los norteamericanos; ahora ese potencial se ha duplicado y producen grandes ingresos.

Surge una inquietud apoco tonta al inquirir cómo estaríamos si en tiempos de don Benito hubiéramos construido, no con los gringos, sino con nuestro esfuerzo, la ruta del Itsmo de Tehuantepec.

La pregunta final es muy sencilla: ¿por qué ellos sí han podido superar sus crisis y escalar a una realidad mejor y nosotros no a pesar de las riquezas que nos dio natura?

Ha de ser que la moraleja de los grillos es verdad; unos a otros se atacan por el poder y la mayoría del pueblo, o sea nosotros, nada más "milando".

Es tiempo ya de tomar conciencia de los derechos y deberes e ir a la acción, ¿no creen?