Sonrisa y preocupación del Gobernador

Opinion
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Los guanajuatenses no ven a un gobernador preocupado ni ocupado en el tema de la seguridad; en su informe fue esquivo en la materia y no se comprometió a nada que diera esperanza

En Guanajuato, los ciudadanos se preguntan si solo les queda invocar algún milagro para ponerse a salvo del flagelo de la inseguridad que azota a las personas sin distingo de edad, ocupación o nivel socioeconómico, como una peste medieval de la que no se conociera cura o remedio alguno.

Nuestra entidad, en la que se vivía un ambiente provinciano y tranquilo, ahora, por desgracia, se incrementan abruptamente los ilícitos con violencia: homicidios dolosos, robos de autos, casas, comercios, desaparecidos y todo tipo de delitos, sin que la autoridad sea capaz de hacerles frente. La población está atemorizada, enojada y decepcionada de la falta de respuesta del Gobernador.

Los guanajuatenses no ven a un gobernador preocupado ni ocupado en el tema de la seguridad; en su informe fue esquivo en la materia y no se comprometió a nada que diera esperanza de que mejorará la difícil situación.

Las quejas por las ventajas que ofrece a quienes delinquen el nuevo sistema penal aumentan. El magistrado Presidente, Miguel Valadez, afirmó que revisará los procesos para decidir si modifican la ley… ¿Hasta ahora se dará cuenta? Hace poco, un grupo de empresarios tuvo una reunión con él para expresarle su preocupación en el sentido de que los delincuentes eran detenidos y al poco tiempo los jueces los dejaban libres. A lo anterior, el Presidente del Tribunal les dijo que las leyes estaban mal, "Qué quieren que yo haga"; y, que les daría un acordeón para que se lo dieran al Gobernador… ¡Para Ripley!

De todo lo anterior, se desprende una mezcla de indolencia e incapacidad burocrática…, a lo que Thornton Veblen llama la incapacidad entrenada.

Me decían un amigo de Celaya y otro de Acámbaro que viven con miedo, los ciudadanos son presa de todo tipo de delitos, ya no salen a trabajar ni a cenar tranquilos, viven en la desconfianza y sobresalto; consideran que el apoyo del Gobernador ha sido escaso. En otros municipios es igual o peor la situación.

Se vería bien Miguel Márquez si mostrara más coraje y participación en seguridad; los ciudadanos esperan impacientes que el Gobernador ejerza todos los recursos y fuerza del Estado para que vuelva la tranquilidad y seguridad al Municipio. El Gobernador sabe que la Seguridad Pública se encuentra vinculada a la participación social y a la credibilidad de las autoridades.

Pero, mientras el crimen, los levantones y lo que sigue se apoderan del país, los que gobiernan hablan, hablan y pontifican supuestos triunfos y logros que sólo se dan en su vivaz imaginación o en el texto de sus discursos.

En definitiva, digan lo que digan, son los gobiernos los que han fallado, son los responsables de la inseguridad que se vive actualmente en el país. Los ciudadanos demandan seguridad y sin embargo no la tienen. Vivimos en un total estado de indefensión y cada vez es peor, contrariamente a las promesas que se escuchan día con día y sobre todo al acercarse los tiempos electorales.

Sin embargo, la verdad sea dicha: la inseguridad que padecemos tiene sus causas en la irresponsabilidad y negligencia de gobiernos anteriores. Según explica un experto en estos temas, el problema empezó a crecer exponencialmente en el gobierno de Vicente Fox: "éste, simplemente no hizo nada, dejó actuar y crecer a los malosos, no los molestó, no los tocó.

Los funcionarios que puso al frente de la Secretaría de Gobernación, PGR y la Secretaria de Seguridad, o sea Creel, Cabeza de Vaca y Martín Huerta, han sido excelentes personas, pero de combatir y enfrentar a la delincuencia, simplemente no sabían cosa alguna, no tenían la menor idea de cómo hacerlo."

Ante esa inmovilidad, las organizaciones criminales fueron ejecutando poco a poco a los infiltrados de los órganos de Inteligencia, a los que lleva años preparar e infiltrar. Sigue narrando el experto… "Se acabaron ellos y se acabó esa información… la malgastaron… y, en el Gobierno de Fox y Calderón, los organismos de seguridad daban palos de ciego, estaban a la defensiva, porque no sabían cuándo los iban a sorprender, no sabían quiénes eran los malosos".

El Gobierno de Juan Manuel Oliva, ante la creciente ola de robos, crímenes y secuestros, nombró Secretario de Seguridad Pública a Vilchis, un buen veterinario, que como respuesta a los reclamos de los empresarios espetó la recomendación de que "los que tengan temor de ser víctimas de un plagio, mejor se abstengan de mostrar su riqueza". En otras palabras: ¡Qué se escondan! Y los empresarios: ¡bien, gracias!

El anterior titular era una buena juez que conocía de divorcios y que a los seis meses de su nombramiento se fue furtivamente. Ambos secretarios, sin duda alguna, estaban muy distantes de las circunstancias y amenazas latentes del crimen organizado. Su perfil fue ajeno a las exigencias y capacidades para brindar y garantizar la seguridad.

Así las cosas, Guanajuato se llenó de malandrines, mientras Oliva hacia campaña para la Presidencia de la República, rodeado de una corte de empresarios lambiscones, cómplices de los despilfarros, deshonestidades y frivolidades que en sus narices sucedían. La política en México ha servido para vender ilusiones y paraísos… para hacer creer y no para construir un mundo mejor…

La sociedad está pasmada, siente que no puede hacer nada, pero desgraciadamente los responsables de la situación que padecen millones de mexicanos son los gobiernos, porque por negligencia, incapacidad o corrupción han dejado llegar la ignominia de la impunidad, la vergüenza del desgobierno y el infame drama cotidiano que padecen los guanajuatenses vejados por el crimen y lastimados por la falta de resultados para enfrentar la pandemia.

Guillermo Valdés Castellanos, experto y ex director del CISEN en México, dice que los gobernadores y alcaldes son los responsables en primera instancia de brindar seguridad a los ciudadanos, y explica: "Existen más de 500 mil policías municipales y más de cien mil de las 32 corporaciones estatales; es decir un policía por cada 200 habitantes, mejor que los índices internacionales."

Continúa… "Por desgracia, ni los gobernadores ni los alcaldes han preparado y limpiados sus policías. Las carretadas de dinero de ayuda que les ha dado el Gobierno federal se esfuman o se usan en otras cosas. La solución que encuentran es alzar la voz y pedir al Presidente que les envié el Ejército."

El descontento ya se expresa en voz alta en Guanajuato, ha crecido considerablemente el número de delitos del fuero común. El Gobernador y los alcaldes deben de responder a la justa exigencia y reclamo social. La sociedad exige una estrategia integral con elementos de diferente orden: jurídico, tecnológico, policial, de responsabilidades del Ministerio Público, jueces y legisladores.

Nos gusta la sonrisa del Gobernador, pero más valoraríamos su preocupación y ocupación decidida y solidaria para que Héctor López Santillana pueda avanzar en el urgente tema de la seguridad, que tanto está lastimando a León.

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