Molestan bares de la calle Madero

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Vecinos se quejan por desorden y ruido, aunque la mayoría decidió irse

Habitantes de la céntrica calle están hartos del tráfico, basura y ruido que provocan por las noches los clientes de los bares, que son principalmente jóvenes. Foto: Archivo

Muchos habitantes de la calle Madero han preferido migrar porque no soportaron vivir entre el desorden y ruido excesivo que provocan los bares durante las noches.

Y los que se quedaron llevan un año luchando porque se controle esta situación.

Teresa López, encargada de una tienda de artículos religiosos, denunció que los domingos por la mañana cuando la gente acude a misa al templo Expiatorio da muy mal aspecto lo que dejan en la calle los clientes noctámbulos.

"Hay bolsas grandes negras de basura y con líquido ¿será cerveza? Dan un aspecto muy desagradable, creo que las tiran a las 3 de la madrugada que cierran y en la mañana no las han recogido", comentó.

"Ya es demasiado, creo que estaría bien que los cierren, si les preguntan a las familias yo creo que opinarán lo mismo", manifestó.

"La gente comenta que cómo es posible que la Madero, siendo la calle principal de la ciudad, se haya convertido en un sitio de puros bares. Aquí escuchamos muchas opiniones de gente que no está de acuerdo, en general la pasa mal. Personas que conocíamos que vivían aquí se han ido porque ya no aguantaban", agregó.

Afectan a sacerdotes

También señaló que en la casa sacerdotal de la congregación de los Misioneros de la Natividad de María, mejor conocida como Divina Infantita (que se encuentra sobre esta misma calle), hay padres enfermos que en las noches no pueden dormir por el intenso ruido.

Otra vecina consideró que es sumamente peligroso lo que las autoridades están permitiendo, pues las casas de la Madero son viejas y sus estructuras no pueden contener tanta gente, sobre todo en segundos pisos.

"No lo planearon, una casa así como bar, ocurre un incendio, un problema y por dónde se van a salir. Estas casas están cayéndose, la estructura no está revisada para contener a tanta gente", subrayó.

Finalmente dijo que sí ha visto que clausuran algunos bares pero que no sirve de nada pues los vuelven a abrir en unos cuantos días, además de que ha visto últimante varias casas de las que ya están solas que las están preparando para que sean bares.

Los ignora el Municipio

Una de las pocas vecinas que quedan y que prefirió reservar su nombre por temor a represalias, aseguró que desde enero del año pasado que comenzaron a tener problemas, los habitantes de la calle Madero enviaron una carta al Municipio pidiendo ayuda, sin embargo nunca obtivieron apoyo real.

Dijo que en aquel entonces fueron cerca de 60 los que firmaron; hace unos días envió otra, pero sin la colaboración de los pocos que quedan, pues piensan eso no cambiará la situación.

"Me he encontrado mucha apatía porque no hacen caso, no nos toman en cuenta. Muchos de los vecinos que firmamos en la primera carta que fue en enero del año pasado ya no viven aquí, ya se fueron por eso, vendieron las casas".

"Entonces ya no habemos tantos y me pregunto si ése es el fin, que nos vayamos mejor nosotros porque los bares van a seguir", lamentó.

Aseveró que el problema comienza los martes y termina los sábados, de forma intensa de 9 de la noche hasta las 3 o 4 de la madrugada.

"He llamado en repetidas ocasiones a Gestión Ambiental y me dieron un número; en Semana Santa que pensé que iba a estar tranquilo ni me contestaron, andaban de vacaciones, pero debieron de haber dejado a un responsable", comentó.

Declaró que esto ha llegado a afectar su vida, pues no duerme y esto repercute en su estado de ánimo.

"Quiero que duermas teniendo un grupo musical casi en la banqueta a ver cuándo duermes. Además es soportar pleitos, borracheras, vómitos y basura", finalizó.