Lugar para los sentidos

Lugar para los sentidos

Decoración
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Líneas sobrias con apuntes de color para potenciar estancias luminosas y diáfanas fue la petición a la interiorista Bárbara Aurell para la reforma de este piso.

Fotos: Nina Antón / El País.


Este piso barcelonés, diseñado por el estudio Espacio en Blanco, demuestra que multiplicar visualmente las estancias –atrapando la luz con paredes, techos y hasta suelos blancos– es compatible con mantener la calidez doméstica. Propietarios, además de la casa, del restaurante Toto y las panaderías Crustó, Ronit Stern y Rafa Campos son grandes amantes de la gastronomía.


Por eso, ella le pidió a la interiorista Bárbara Aurell que la cocina fuera el corazón de la casa. Quería que su espacio favorito fuera una fiesta.


Que además de amplio y luminoso, estuviera muy conectado con la vida en el resto del domicilio. Esta es la gran decisión que organiza la vivienda. El resto de intervenciones arropa esa idea.


Así, juegos cerámicos en blanco y negro convierten los suelos del baño, y el pavimento de la propia cocina, en alfombras frescas; la elección de un mobiliario vintage añade color y calor al salón, el dormitorio y el comedor, y el empleo de estanterías –en lugar de armarios– en la parte superior de la cocina revela el orden, y el desorden, de una casa habitada.


La suma de grandes decisiones y pequeños gestos hace convivir estilos y colores con naturalidad en un marco limpio. La casa muestra en sus estantes, en sus rincones y en su organización las costumbres y las prioridades de sus habitantes.


 


El comedor de esta vivienda en Barcelona. El centro es un espacio con triple uso que tiene a un lado el salón y un pequeño estudio; al otro, una mesa redonda con vistas a la terraza. Las lámparas y las sillas son de Antique Boutique.



 


Dos ideas organizan la cocina: sustituir los armarios superiores por estanterías y utilizar el mosaico de azulejos (de Via Ceramica) para ir abriendo el espacio hacia el salón. La madera de las encimeras y las lámparas de bronce, adquiridas en un anticuario francés, añaden calidez. Los fogones y la nevera son de Smeg.



 


El salón se desdobla como zona de trabajo –recogida en un extremo y apoyada en una estantería blanca que, gracias a ese color, disuelve su presencia–. El sofá era de los dueños, la placa de cristal proviene de una antigua droguería, la lámpara de pie es de Jaime Beriestain, y la butaca, de Anthropologie.




En el baño el mobiliario fue diseñado por Espacio en Blanco. Las griferías son de Tono Bagno y el espejo, ideado expresamente para esta estancia, fue realizado por el metalista José Durán. Las baldosas de Via Ceramica construyen una alfombra entre el vestidor y la ducha.


 


Una fotografía de Silvia Serra titulada The Bath preside un dormitorio austero. El cabezal de la cama es una pieza única tapizada en lino. Los dueños pintaron dos antiguas mesillas de noche. Las lámparas son de Mercantic.


 


La terraza se convierte en una estancia más gracias a los sofás de exterior perimetrales – hechos a medida por Guixeras–, que sientan a muchos comensales sin apenas robar espacio. Los cojines de ratán y algodón se mezclan con los de lino blanco de Zara Home. La baldosa hexagonal tricolor es de Via Ceramica.