El voto visceral

Opinion
|

Cuando los ingleses votaron por el Brexit lo hicieron con las tripas, sin bascular las consecuencias de una decisión aberrante en contra de una de las organizaciones políticas de la post guerra.



Un voto razonado fue sufragado por el pueblo francés a favor de Emmanuel Macron en contra de Marine Le Pen, una fascista camuflada, enemiga de la Unión Europea, feroz adversaria de la Zona Euro, fanática xenófoba. El talentoso electorado de Francia prefirió escoger a un candidato centrista, como lo es Macron, es decir, elegir con la cabeza y no con el hígado, para no hundir a su país en el caos.

Cuando los ingleses votaron por el Brexit lo hicieron con las tripas, sin bascular las consecuencias de una decisión aberrante en contra de una de las organizaciones políticas de la post guerra más impresionante de todos los tiempos. Los británicos la habrán de pagar muy caro, de la misma manera en que los norteamericanos ya pagan los costos de haber elegido a Trump, sin mayores comentarios…

Las sociedades desesperadas y cargadas de furia, votan por candidatos que sin generalizar, son, en realidad, auténticos profesionales de la mentira. Chávez les prometió a los venezolanos acabar con la corrupción, crear fuentes de empleos y de riqueza que se traducirían en un creciente bienestar para la República Bolivariana. ¿Resultado? La corrupción carcomió al país; la inflación creció hasta 4 dígitos; se agotó la comida; se dispararon los índices de criminalidad; desaparecieron los alimentos y las medicinas sin que nada ni nadie pueda controlar ya el futuro de Venezuela que para su tragedia acabará en un pavoroso baño de sangre. Cuidado con los países desesperados por la corrupción, por la putrefacción política y que escuchan  el seductor canto de las sirenas para acercarlos a los arrecifes, en donde se estrellan con la patética realidad.

En México nos encontramos con la misma situación. Una nación, harta no sola de la corrupción, sino de la ineficiencia en los tres niveles de gobierno, una mezcla indeseable que también puede conducir al electorado a votar sin pensar, es decir, hacerlo con las entrañas, con las debidas consecuencias padecidas en Venezuela. ¿Qué hacer para que un pueblo desesperado, explotado y engañado pueda repentinamente votar en forma inteligente, como lo hicieron los franceses? Encuentro dos opciones: una, recuperar en el corto plazo los índices de bienestar y erradicar la corrupción, para lo cual ya no hay tiempo para el 2018. Se acabó el tiempo: pero sí existe la oportunidad que un candidato independiente nos sorprenda de la misma manera en la que lo hizo Macron, pues su partido ¡En marcha!, fue fundado apenas el año pasado. Ahí está la oportunidad, en un joven político con estudios académicos superiores, coraje, empuje y honestidad para tratar de recuperar la esperanza.

Resulta curioso, finalmente, que se descubran contratos sin licitación en Texcoco, otorgados por “Delfina” a familiares y amigos en forma ilícita. La opinión pública es informada que la propia candidata de Morena al Estado de México, descontó millones de pesos a los burócratas municipales para entregárselos a su “padrino”. Se sabe de Eva, otra diputada de Morena, grabada cuando recibía cientos de miles de pesos, así como se supo de Bejarano y de Carlos Imaz, haciendo lo propio, es decir, recibiendo sobornos en efectivo, y sin embargo, mientras más se demuestran los delitos cometidos por los Morenistas, más crece la figura de López Obrador, quien alega que se trata de “complos.” Mientras más se divulgan los delitos de los Morenistas, más se fortalece su imagen en una parte importante de la opinión pública. ¿Usted lo entiende? ¿Estarán pensando con la cabeza o con las vísceras?

Un voto razonado fue sufragado por el pueblo francés a favor de Emmanuel Macron en contra de Marine Le Pen, una fascista camuflada, enemiga de la Unión Europea, feroz adversaria de la Zona Euro, fanática xenófoba. El talentoso electorado de Francia prefirió escoger a un candidato centrista, como lo es Macron, es decir, elegir con la cabeza y no con el hígado, para no hundir a su país en el caos.

Cuando los ingleses votaron por el Brexit lo hicieron con las tripas, sin bascular las consecuencias de una decisión aberrante en contra de una de las organizaciones políticas de la post guerra más impresionante de todos los tiempos. Los británicos la habrán de pagar muy caro, de la misma manera en que los norteamericanos ya pagan los costos de haber elegido a Trump, sin mayores comentarios…

Las sociedades desesperadas y cargadas de furia, votan por candidatos que sin generalizar, son, en realidad, auténticos profesionales de la mentira. Chávez les prometió a los venezolanos acabar con la corrupción, crear fuentes de empleos y de riqueza que se traducirían en un creciente bienestar para la República Bolivariana. ¿Resultado? La corrupción carcomió al país; la inflación creció hasta 4 dígitos; se agotó la comida; se dispararon los índices de criminalidad; desaparecieron los alimentos y las medicinas sin que nada ni nadie pueda controlar ya el futuro de Venezuela que para su tragedia acabará en un pavoroso baño de sangre. Cuidado con los países desesperados por la corrupción, por la putrefacción política y que escuchan  el seductor canto de las sirenas para acercarlos a los arrecifes, en donde se estrellan con la patética realidad.

En México nos encontramos con la misma situación. Una nación, harta no sola de la corrupción, sino de la ineficiencia en los tres niveles de gobierno, una mezcla indeseable que también puede conducir al electorado a votar sin pensar, es decir, hacerlo con las entrañas, con las debidas consecuencias padecidas en Venezuela. ¿Qué hacer para que un pueblo desesperado, explotado y engañado pueda repentinamente votar en forma inteligente, como lo hicieron los franceses? Encuentro dos opciones: una, recuperar en el corto plazo los índices de bienestar y erradicar la corrupción, para lo cual ya no hay tiempo para el 2018. Se acabó el tiempo: pero sí existe la oportunidad que un candidato independiente nos sorprenda de la misma manera en la que lo hizo Macron, pues su partido ¡En marcha!, fue fundado apenas el año pasado. Ahí está la oportunidad, en un joven político con estudios académicos superiores, coraje, empuje y honestidad para tratar de recuperar la esperanza.

Resulta curioso, finalmente, que se descubran contratos sin licitación en Texcoco, otorgados por “Delfina” a familiares y amigos en forma ilícita. La opinión pública es informada que la propia candidata de Morena al Estado de México, descontó millones de pesos a los burócratas municipales para entregárselos a su “padrino”. Se sabe de Eva, otra diputada de Morena, grabada cuando recibía cientos de miles de pesos, así como se supo de Bejarano y de Carlos Imaz, haciendo lo propio, es decir, recibiendo sobornos en efectivo, y sin embargo, mientras más se demuestran los delitos cometidos por los Morenistas, más crece la figura de López Obrador, quien alega que se trata de “complos.” Mientras más se divulgan los delitos de los Morenistas, más se fortalece su imagen en una parte importante de la opinión pública. ¿Usted lo entiende? ¿Estarán pensando con la cabeza o con las vísceras?