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Sufren más menores de 5 años quemaduras graves

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El Centro Estatal de Cuidados Críticos registra más casos de niños con heridas de tercer grado, por lo que urge a prevenir y cuidar más a los pequeños

La Unidad de Quemados salmantina ha atendido a casi mil pacientes durante los seis años que tiene en funcionamiento. Fotos: Luz Elena Escobar Bolaños

De julio de 2011, año en que abrió sus puertas el Centro Estatal de Cuidados Críticos (Unidad de Quemados), en Salamanca, a este 31 de agosto, ingresaron 964 pacientes con diferentes grados de quemaduras. 

De éstos, 66.71% representa la población pediátrica con 462 menores, siendo los niños de tres a cinco años los más afectados, y de seis a 10 años el rango de edad con mayor incidencia. Además, 67% representa la población masculina y 33% la femenina.

En el primer rango de edad, los accidentes son generados por líquidos calientes, principalmente en la cocina; mientras que el otro grupo es afectado por contacto directo con el fuego, electricidad y pirotecnia. En el mismo periodo de seis años, han fallecido 62 pacientes, cifra por debajo de la media nacional. 

Actualmente se atienden 225 pacientes ambulatorios (que no requieren hospitalización), pero reciben procedimientos quirúrgicos, atención a limitación de secuelas, reconstrucción y algunos casos de estética. 

Las víctimas por fuego ingresan al Centro Estatal cuando su cuerpo está quemado al 10% en el caso de los niños, y del 15% al 20% en los adultos. También cuando presentan quemaduras de tercer grado o quemaduras en rostro y lugares específicos como genitales y zonas de flexión. 

Gerardo García Dodarganes, director del Centro Estatal de Cuidados Críticos.

Además, cuando el paciente es vulnerable y la herida se puede complicar, por ejemplo, que padezca alguna enfermedad o que no le brinden la atención adecuada en otro hospital; que el afectado sea de otro Estado, y que tengan lesiones vía aérea, es decir que por las inhalaciones se queme las vías respiratorias a consecuencia de las radiaciones de calor. 

De uno a muchos meses

Aunque la estancia promedio del afectado en la Unidad de Quemados es de un mes, se puede prolongar por varios meses y esto se determina por la evolución del paciente dependiendo de las áreas quemadas, su profundidad y extensión. Cuando sale del hospital sigue en atención ambulatoria. 

Las quemaduras son de primer grado si afectan sólo la capa externa de la piel, de segundo grado afectan la capa externa y la capa por debajo de la piel; y las de tercero afectan las capas profundas de la piel, causan piel blanquecina, oscura y calcinada y la piel puede estar adormecida. 

‘Tratamos con niños, no con quemados’

El director del Centro Estatal de Cuidados Críticos, Gerardo García Dodarganes, compartió que su entrega por sus pacientes consiste en tratar con niños y no con quemados.

La mayoría de los pacientes duran internados alrededor de un mes.

Mencionó que cuando una víctima llega al hospital, el personal trabaja con la vida en cuanto a garantizar que no fallezca y asegurar que un paciente tenga las menos limitaciones posibles. 

“Estéticamente buscamos desaparecer las cicatrices y marcas en la piel, porque afectan al niño cuando se enfrenta a la sociedad al ser agredido e incluso rechazado, mientras que la familia se flagela por el sentimiento de culpa”, comentó.

Por lo anterior, dijo que además de atender médicamente al paciente, se le brinda atención psicológica a él y a su familia. 

“No sólo se quemó un niño, la familia se ‘quema’ también. Les damos herramientas para que sepa que no es un lisiado, enfermo, etc., sino que es un sobreviviente, un luchador de su vida”, explicó. 

García Dodarganes comentó que el centro también ofrece presoterapia, con la que se comprimen las cicatrices para que los procedimientos quirúrgicos sean menores y utilizan sustitutos de piel para cierre temporal y que no se infecten las heridas. 

“La prevención surge de una cultura de autocuidado, pero aún no está bien sembrado, porque si yo cuido de mí, no cuido de los demás”.

Por último comentó que han ingresado pacientes de otros estados como: Veracruz, México, Querétaro, Michoacán y Guerrero. Además reciben a pacientes de cualquier seguridad social.

Queda adolescente entre chapopote

Tras caer en chapopote hirviendo Juan, de 17 años, sufrió quemaduras de tercer grado desde la punta de sus pies hasta el rostro.

El joven originario de Salamanca era ayudante de operadores de pipas, por lo que viajaba fuera del municipio y del estado. Pero hace tres meses salió a entregar chapopote para una obra a Los Reyes, Michoacán, pero la pipa se quedó sin frenos y volcó; el conductor falleció prensado, mientras que Juan quedó entre el líquido caliente. 

Tiene quemaduras en el 90% del cuerpo, principalmente en abdomen y espalda, seguido de los dedos de sus manos hasta sus hombros y cara. Le amputaron dos dedos de la mano derecha y en una pierna le pusieron injertos de piel.

“Él está muy deprimido, ya no sabemos qué le puede ayudar, nosotros tratamos de estar fuertes para que no le afecte a él, pero la verdad no sabemos qué necesite para que le eche ganas”, dijo Mariana Gómez, su mamá. 

Decenas de personas aguardan en la sala de espera para visitar a sus familiares enfermos.

Señaló que lo más difícil para ella es la incertidumbre que vive, al no saber qué pasará con su hijo, pues su salud es muy irregular.

Jugaban a prender una fogata...

Toñito tiene nueve años y el 28 de agosto ingresó al Centro Estatal de Cuidados Críticos y Unidad de Quemados en Salamanca, donde se recupera de quemaduras de tercer grado, por fuego directo. 

El menor estaba jugando con sus cinco primos en el patio de la casa  de su bisabuela en Valle de Santiago. Jugaron a encender una fogata.

Mientras uno de los niños lanzaba alcohol a las llamas, la fogata encendía momentáneamente con llamaradas, pero de pronto la lumbre alcanzó el bote de alcohol y provocó una explosión, quemando a todos los niños. 

Desesperados, corrieron a los botes y barriles con agua que había en el patio para apagarse el fuego, pero todos solo tuvieron ámpulas y piel enrojecida por quemaduras de primer grado. Todos excepto uno: Toñito, cuyo pantalón se encendió. 

Al agacharse en su intento por quitarse la ropa, se quemó las pestañas, cejas y se flameó la carita, una vez en el piso sus primos lo auxiliaron apagando el fuego con una manguera. 

“Yo andaba en el Centro y me avisaron lo que había pasado, salí corriendo y, al llegar a la casa de mi abuelita, vi a mi niño tirado en el piso, en un charco de agua, donde mis sobrinos le seguían echando agua con una manguera, lo llevamos a Urgencias del hospital de Valle el sábado y el lunes lo trasladaron a Salamanca”, narró.

Toñito presentó quemaduras de segundo y tercer grado en sus dos piernas, desde los tobillos hasta la cintura, y la mano derecha.