La furia del huracán, el temblor y la ciencia futura

Opinión
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Perspectiva

A cualquier predicador del fin del mundo le vendría bien ligar el eclipse, los huracanes y el temblor en México. También podría usar el fuego incontrolable en los bosques y bautizar a Trump como el verdadero Anticristo. La imaginación humana para inventar causas y efectos no tiene fin. Es parte de nuestra naturaleza. 

La diferencia entre los huracanes y los temblores es que los primeros los podemos seguir desde su origen hasta su fin con tecnología de punta: satélites, computadoras y ejércitos de científicos y aviadores que incluso se meten en el mismo centro del meteoro. Los temblores llegan sin aviso. El fenómeno comienza y en pocos segundos el suelo se derrite bajo los pies. 

Lo único que conocemos es la ubicación de zonas más telúricas que otras. En nuestra zona del altiplano no tenemos registro de temblores que hayan derruido casas y edificios. Desde el temblor del 85 todos los códigos de construcción tuvieron que modificarse y eso disminuyó en la CDMX el número de muertos. En Chiapas y Oaxaca, origen de muchos de los epicentros, las casas y edificios antiguos no están preparados para resistir terremotos como el que vivimos. Pero no se crea que otros países tienen ventaja o que a nosotros se nos carga la furia de la naturaleza. No hace mucho hubo muertos en Italia y en China. California vive a la espera del “The big one” o el más grande de los temblores. Su falla de San Andrés podría cercenar ese estado y crear un tsunami tan poderoso que llegaría hasta Oregon e inundaría las costas como sucedió en Tailandia. En Estados Unidos estudian todo para poder adelantarse pero hasta hoy no hay forma de hacerlo. 

Otro tema es la influencia del calentamiento global en la generación de huracanes más frecuentes y más poderosos. Desde Katrina, escuchamos que “este es el más grande” y destructor. Luego llega Harvey e inunda a Houston como hace tiempo no sucedía. Irma era un espanto pero, hasta ayer, parecía degradarse a nivel 2. El calentamiento global es cierto y está probado científicamente. Los océanos capturan la mayor parte del calor producido por la actividad humana y los huracanes surgen de aguas cálidas cerca del ecuador. Con el tiempo se podría establecer una verdadera relación causa y efecto. 

Las predicciones de Irma espantaron a medio Florida que fue evacuada a la voz de ya por sus autoridades. La diferencia entre el trazo original de su trayectoria con la real fue menor: en lugar de pegar a la costa este de Florida en Miami, se acerca ahora a Tampa y su zona metropolitana. Resulta admirable la precisión con la que hoy se pronostica el clima y en un futuro lograremos saber cómo hierve la Tierra por dentro y cuáles son los vectores de fuerza que se transmiten en las placas tectónicas de su corteza. La ciencia dará para eso y mucho más.

Por lo pronto queda la tarea de atender la desgracia de nuestros hermanos del sur, dar lo más posible de inmediato para mostrar verdadero amor a México. Miles de familias esperan nuestra solidaridad.

 

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