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Vengarse del PRI

Opinión
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Perspectiva


Cuando China comenzó su apertura al mundo, producía menos que México. En 40 años nos supera en más de 11 veces. Investigaciones económicas y sociales de carácter científico mostraron que son tres los factores que permitieron el fenómeno de la mayor producción de bienes y servicios en la historia de la humanidad. Sí, nunca ningún país había producido tanto en tan poco tiempo como China. 
Los tres factores son: libertad de emprendimiento empresarial en negocios privados y semi privados, la educación superior y el comercio internacional. Sólo la alta fertilidad, la inflación y la presencia de empresas propiedad del Estado han reducido las tasas de crecimiento en las provincias. 
El Siglo XXI pertenece a China y para ser testigos de nuestra época no hay como verlo de cerca si se puede. Vivirlo pues. Hoy es el viaje más interesante y de no poder hacerlo, vale la pena adentrarnos en sus números, sus logros y su futuro posible. 
Hay un reloj que cuenta la población de China cada segundo. Al momento de escribir esta columna el país contaba con 1,411,574,853 habitantes. 
Sus números son impresionantes. En 2017 su crecimiento será equivalente al 70 por ciento de todo lo que producimos en México y pronto se convertirá en la economía más grande del mundo. La duda sobre su futuro reside en la capacidad que tenga el gobierno del Partido Comunista para controlar la vida política que carece de libertades sociales como el derecho al voto universal o la libertad de expresión. Como ahora tienen fuentes de crecimiento y bienestar se dedican a producir, educarse y  soñar con ser la primera potencia mundial. No repelan las libertades porque ahora comen bien y prosperan. 
Para México la lección es demasiado sencilla para que la crean algunos populistas. Necesitamos enfocar todo el esfuerzo del Estado para ampliar libertades en el emprendimiento y apoyar con todo la productividad nacional. Las trabas para el crecimiento provienen del paternalismo, el asistencialismo y la idea de un igualitarismo que no llega y nunca llegará. Podemos sumarle la exagerada regulación que produce uno de los índices más altos de corrupción. 
La movilidad social se dio en México cuando hubo estabilidad económica y paz social. Con el populismo inaugurado por Luis Echeverría llegaron todos los desequilibrios que todavía sufrimos. La ineficacia del Gobierno, el gasto inútil y la continua erosión de la libertad de emprendimiento son anclas que no permiten crecer. 
Alguien puede arquear las cejas cuando digo que no hay libertades de emprendimiento como en países más desarrollados pero es cierto. Estamos en el lugar 51 de productividad a nivel mundial. Vivimos ahogados por instituciones, leyes y reglamentos obsoletos. La muestra perfecta de ese deterioro es Pemex. 
Si llega el populismo perderemos otra década, la desigualdad no se reducirá y la productividad se irá a pique con la constante intervención del Gobierno. Si bien la presente administración logró reformas magníficas, quedó corto en el respeto a la ley, la seguridad pública y el combate a la corrupción. 
El futuro de la siguiente generación depende del resultado en las urnas el próximo primero de julio. Un error colectivo para vengarse del PRI y votar por Morena puede costar lo indecible. Lo que aún no vemos es cómo se puede evitar. 


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