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Estamos acostumbrados a quejarnos y a criticar, pero hay que empezar a actuar.


El pre candidato a la presidencia de la República propuesto por el PRI era el esperado. No sorprendió la noticia cuando destaparon a José Antonio Meade. 
Un partido del cual salieron tantos gobernadores que dispusieron de recursos públicos para su beneficio personal enriqueciéndose con gran desfachatez e indiferencia a la pobreza de la ciudadanía, tenía que proponer un candidato con una fachada honorable que pudiera despistar y distraer de los abusos y ostentaciones que han tenido los priístas, desde el presidente Peña Nieto hasta gobernadores y alcaldes y otros integrantes de la esfera del poder.
Conocí a Meade cuando era Secretario de Desarrollo Social. Me pareció una persona sencilla y agradable. En mangas de camisa dejaba emanar su carisma y cercanía a la gente. 
Su discurso fue claro, directo, sin palabras rebuscadas, motivador, y con algunos chistes de futbol que le valieron aplausos y carcajadas. Profesionalmente es un hombre capaz y con experiencia en varias Secretarías, lo cual le otorga una visión más completa del país.
Ahora que el ex Secretario de Hacienda y Crédito Público fue nominado para contender por el PRI empiezan a salir, como siempre sucede, los pocos o muchos trapos sucios que pudiera tener en su desempeño de político.
Autor del gasolinazo, es decir, del aumento de tarifa a la gasolina a través del cual la ciudadanía paga más por impuestos que por el producto mismo, destinados a subsidiar el gasto corriente del Gobierno e impidiendo que por el precio tan elevado seamos competitivos. 
Se le atribuye también al candidato Meade el Fobaproa y utilizar el dinero de las y los mexicanos para rescatar a los bancos. 
Se habla de la complicidad del candidato desde todas las Secretarías por las que pasó viendo abusos y estafas y de lo cual no sólo guardó silencio, también guardó y administró los dineros de gobernadores para campañas y otras necesidades del partido. 
Aunque el PRI se ha esforzado por limpiar sus desastres deshonestos y corruptos presentándonos un candidato que no ha mostrado excesos ofensivos en su estilo de vida, sabemos que el partido es más fuerte que los valores de una sola persona y que no es suficiente la apariencia de alguien para creer que automáticamente el PRI se purifica. Esto suponiendo que Meade sea el redentor que muchos quieren ver.
Falta todavía conocer al candidato del Frente Ciudadano. Pero sea Anaya o Mancera o quien fuere ¿De verdad creemos que el futuro presidente puede cambiar la historia de México? Tal vez unos sean mejores o peores que otros, pero la verdadera reestructuración del país tiene que venir de cada uno y de un conjunto de esfuerzos individuales para que el cambio sea de raíz y efectivo.  
Estamos acostumbrados a quejarnos y a criticar, pero hay que empezar a actuar. Cada quien puede hacer algo desde su trinchera. 
Cada vez son más las personas jóvenes que trabajan en asociaciones e iniciativas moviendo a mucha gente logrando cambios.  
Independientemente de las o los candidatos, nuestra esperanza por un México mejor está dentro de ti. ¡Tú puedes ser ese candidato que necesitamos!


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