Periódico am | El peor y el más torpe

El peor y el más torpe

Opinión
|

Al igual que millones de personas en todo el mundo, me sentí tranquilizado de saber que Donald Trump es un “genio muy estable”.


Al igual que millones de personas en todo el mundo, me sentí tranquilizado de saber que Donald Trump es un “genio muy estable”. Y es que, si no lo fuera —si en cambio fuera un aspirante a tirano errático, vindicatorio, desinformado y perezoso— estaríamos en verdaderos problemas.


Publicidad

Seamos honestos: esta gran nación con frecuencia ha sido dirigida por hombres mediocres, algunos de los cuales han tenido personalidades desagradables. Sin embargo, por lo general, no han hecho mucho daño, por dos razones.



La primera es que los presidentes de medio pelo se han rodeado con frecuencia de servidores públicos de primera. Como ejemplo, miren la lista de los secretarios del Tesoro desde que se fundó la nación; aunque no todos los que han ocupado ese cargo eran un Alexander Hamilton, en general, es un contingente bastante impresionante, y eso importó.



Hay un debate en curso sobre si Ronald Reagan, a quien se diagnosticó la enfermedad de Alzheimer cinco años antes de que dejara la presidencia, ya estaba mostrando signos de deterioro cognitivo durante su segundo periodo. No obstante, con James Baker en el Departamento del Tesoro y George Shultz en el de Estado, no había nada de qué preocuparse en cuanto a si había gente competente que tomara las grandes decisiones.



Segunda: nuestro sistema de pesos y contrapesos ha limitado a los presidentes que de otro modo podrían haber estado tentados a ignorar el Estado de derecho o abusar de su cargo. Aunque probablemente hemos tenido altos ejecutivos que anhelaban encarcelar a sus críticos o enriquecerse mientras estaban en el cargo, ninguno de ellos se atrevió a hacer sus deseos realidad.



Pero eso era antes. Con el “genio muy estable en jefe”, las viejas reglas ya no aplican.



Cuando el “genio muy estable” se mudó a la Casa Blanca, trajo consigo a una colección extraordinaria de subordinados, y lo digo en el peor de los sentidos. Algunos de ellos ya se fueron, como Michael Flynn, a quien Trump nombró asesor de seguridad nacional a pesar de las interrogantes que incluso entonces rondaban sobre sus vínculos extranjeros, y quien el mes pasado se declaró culpable de mentir al FBI sobre esos vínculos. Tom Price, secretario de salud y servicios humanos, fue otro de los que se fue, debido a su adicción a los viajes privados en avión de precios exorbitantes.



Sin embargo, otros todavía siguen ahí; seguramente pensar en Steve Mnuchin en el Tesoro tiene a Hamilton revolcándose en su tumba. Y muchos nombramientos increíblemente malos han pasado inadvertidos para el radar público. Solo podemos darnos una idea qué tan deplorables son las cosas por la noticia ocasional que se filtra de vez en cuando, como que la persona a la que Trump nombró para dirigir el Servicio de Salud Indio, parece haber mentido sobre sus credenciales (un vocero del Departamento de Salud y Servicios Humanos dice que un tornado destruyó sus registros de empleo).



Y mientras la gente no calificada está ingresando, la gente calificada se está yendo. Ha habido un fuerte éxodo de personal experimentado en el Departamento de Estado; quizá todavía más alarmante es que se dice que hay un éxodo similar en la Agencia de Seguridad Nacional.



En otras palabras, en tan solo un año, Trump nos ha acercado bastante a un gobierno del peor y el más torpe. Así que digamos que es bastante bueno que el hombre en el puesto más alto sea… inteligente.



Mientras tanto, ¿qué me dicen sobre las reservas sobre el mal comportamiento del presidente? Ay, bueno, los pesos y contrapesos son tan de los 70, ¿no? Puede que a los republicanos les hayan importado los actos ilegales del presidente durante Watergate, pero estos días claramente consideran que en el empleo hay que proteger los privilegios del genio muy estable, que son dejarlo hacer lo que quiera.



Inclúyanme entre aquellos a los que las revelaciones del nuevo libro de Michael Wolff no les parecieron tan impactantes, porque solo confirman lo que muchos informes nos han dicho sobre esta Casa Blanca. La noticia realmente destacada de la semana pasada, como lo veo, tiene que ver con indicaciones de que importantes republicanos en el congreso están cada vez más decididos a participar en la obstrucción de la justicia.



Hasta ahora, no ha quedado totalmente claro si los miembros del congreso a favor del encubrimiento, como Devin Nunes, quien ha estado acosando al Departamento de Justicia que trata de investigar la interferencia rusa en la elección, eran por cuenta propia. Sin embargo, Paul Ryan, el presidente de la Cámara de Representantes, no se ha sumado a las filas de Nune del todo, en lo que respecta a estar totalmente a favor de la obstrucción.



Al mismo tiempo, dos senadores republicanos hicieron la primera remisión conocida del congreso de acusaciones penales relacionadas con la intervención rusa, no contra aquellos que pudieran haber trabajado con un poder extranjero hostil, sino en contra del exespía británico que elaboró un archivo sobre la posible colusión entre Trump y Rusia.



En otras palabras, sin importar lo mucho que el mundo esté cuestionando si Trump es apto para el poder, las únicas personas que podrían limitarlo están haciendo todo lo posible por ponerlo por encima del Estado de derecho.



Hasta ahora, la imposición de nuestras normas políticas ha tenido un efecto considerablemente menor en nuestra vida cotidiana (salvo que uno viva en un Puerto Rico golpeado por un huracán y siga esperando a que se restablezca la electricidad debido a una respuesta federal inadecuada). El presidente pasa las mañanas viendo televisión y tuiteando su enojo, ha sembrado el caos en la competencia del gobierno y su partido no quiere saber si es un agente extranjero. Sin embargo, las acciones están al alza, la economía está en auge y no hemos iniciado nuevas guerras.



Todavía estamos en los inicios. Pasamos más de dos siglos construyendo una gran nación y hasta a un genio muy estable quizá requiera un par de años para completar su ruina.


Te damos respuesta en 48 horas y puedes disponer del dinero en menos de 10 www.premo.mx