Costo de oportunidad
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Costo de oportunidad

Opinión
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El SAPAL es la entidad municipal que más ingresos tiene.


En los negocios hay un término importante cuando se tienen recursos y no se usan, cuando hay valores inmovilizados, se llama costo de oportunidad. Ese término también vale para el Gobierno cuando no se usa el dinero y duerme plácidamente en las alforjas de los bancos.


Tomemos como caso dramático al SAPAL o Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León. Con un Consejo ciudadano, el SAPAL es la entidad municipal que más ingresos tiene. En 2016 ingresó 2 mil 35 millones y en 2017 debió rondar los 2 mil 200 millones de pesos. Sus sabios consejeros piensan que es una empresa que debe acumular dinero. A septiembre del 2017 la entidad tenía mil 600 millones en efectivo y equivalentes y unos 800 millones de cartera por cobrar. Su pasivo circulante, que es básicamente de operación, no supera los 370 millones. Dinero que permanece constante porque son cuentas y sueldos por pagar.


Evito explicaciones contables enredosas. El SAPAL cuenta con un capital de trabajo de más de 2 mil millones. Equivale a 4 años de nómina de la policía municipal. Ese dinero no es del SAPAL, es del municipio de León. Es nuestro.


Cualquier atolondrado empresario diría: “qué buena administración, cómo tienen lana”. Lo que no advierten los sesudos consejeros es que ese dinero es del pueblo y debe usarse a favor de la gente. Alguna vez le sugerí a Héctor López Santillana que mientras son peras o manzanas, lo menos que podía hacer era pagar la deuda pública de León con ese dinero y no tener dinero sudando a un precio menor del que pagamos por las deudas. Son matemáticas que un niño de primaria entiende. Tengo mil 500 millones que me pagan Cetes y pago deuda que me cobra Cetes más algo. Héctor no entendió.


Luego comenté: el costo de oportunidad que se pierde con ese dinero es un pecado social. Decenas de miles de familias tienen que comprar agua en tambos. Les sale más caro que la tarifa residencial. Es agua sin tratamiento y sin la potabilidad indispensable. Ni el Presidente del organismo ni sus sabios consejeros ni el alcalde ni el Ayuntamiento entienden. Uno quisiera sacudirlos.


Salen con el invento de que es ahorro para completar El Zapotillo. Parece broma. Abengoa, la empresa española que tronó y se llevó nuestros recursos, demanda que la indemnicen. Son tan incompetentes los abogados del municipio que tal vez tengan que entregar una fortuna al demandante al igual que pierden el Estadio León.


León vive sin policías suficientes y todo el dinero se va a obra pública de chile, dulce y manteca. Buscamos en el sitio del municipio un simple y llano balance de sus cuentas y un estado de ingresos y egresos. Resulta un viaje a un laberinto. Pero estamos seguros de que los brillantes síndicos y regidores sabrán de qué se les habla cuando les decimos que no están cumpliendo con su deber.


Hay una obra de teatro del gran dramaturgo irlandés Samuel Beckett, titulada “Esperando a Godot”. Alguien que nunca llega. En toda la obra nunca llega Godot. En tres sexenios panistas, El Zapotillo nunca llegó, ni llegará en el cuarto porque no hay imaginación, determinación y oficio político. Ya veremos qué dicen los candidatos.


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