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Las redes sociales destruyen miles de familias y empleos

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La extrema confianza en la tecnología provoca exceso de libertad para exponer la vida personal y laboral.

›› A pesar de que los jóvenes conocidos como los millennials han nacido dentro de la tecnología, tienen más necesidades y tratan de escapar y fluir en las redes sociales y encuentran un camino viable sintiéndose a gusto y confortables porque hay otros iguales a ellos, pero esto es una necesidad creada.‹‹ Foto: Archivo


Desde la llegada de las redes sociales la vida familiar, de pareja, laboral y social está expuesta detrás de una pantalla de teléfono o computadora, lo cual ha llegado a ocasionar la destrucción de éstas.


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La publicación de una fotografía o un escrito en Facebook o WhatsApp ha sido suficiente para que familias completas sean separadas, los matrimonios terminen y los puestos laborales concluyan.  



“En la sociedad habemos personas distintas de conciencia e historias, y cada uno actúa de acuerdo con su historia en base a las necesidades de cada individuo”, expresó la socióloga Elva de la Cruz Bonilla. 



Explicó que las destrucciones interpersonales por redes suceden aún y cuando existan candados, configuración de privacidad, restricciones en las cuentas e incluso sin ser usuario de ellas, esto ocasiona tener un exceso de confianza en lo exterior. 



Sin embargo, dijo que los grupos terceros, es decir, los amigos de nuestros amigos se desconoce su actuar y pueden dañar.



Comentó que el manejo de la información depende de cada uno. Qué es lo que queremos decir, hasta dónde nos conocemos, quiénes son los demás, qué tan importante es nuestra información.



Aún y con estas cuestiones aseguró que siempre habrá alguien esperando, escuchando, conociendo e interpretando y usando nuestra información, situación que genera grandes problemas.


Pierden su trabajo


Las redes sociales no sólo provocan pérdida de relaciones familiares, sino también laborales.



Luego de trabajar durante cuatro años para una empresa de publicidad, Miriam fue despedida por defender en redes sociales a una compañera que también habían corrido. 



El comentario se refería a la falta de experiencia y tacto que el personal tuvo para despedir a su amiga cuando ella sólo había hechos su trabajo. 



Pasaron dos horas de la publicación cuando Miriam fue citada en Recursos Humanos para firmar su baja.



Al igual, Carlos fue despedido por la empresa constructora para la que trabajaba luego de dos días de una publicación. 



El arquitecto tenía tres domingos trabajando en una obra pública sin goce de sueldo por esos días; el reclamo de inconformidad lo hizo en redes sociales, pero olvidó que tenía como amiga en su cuenta a la secretaria de la empresa. 



También Berenice fue despedida un día después de que publicara y se burlara en un grupo de WhatsApp que el festejo del Día de las Madres, celebrado por parte de una guardería en la que laboraba, fue austero en comida y regalos.     



La socióloga Elva de La Cruz Bonilla mencionó que poco a poco, inconscientemente, nos hemos convertido en el objeto de las redes sociales dejando de ser el sujeto de la propia creación del ser humano. 



Aseguró que, en realidad, son redes tecnológicas, porque las redes sociales son la interrelación de persona a persona, biológicas y naturales de gente real.



Destacó que las tecnologías y redes ha venido a solucionar y facilitar lo cotidiano de la vida, tener comunicación a larga distancia, encontrar un trabajo, artículos, noticias al momento, pues son muchas las posibilidades positivas.



“Se olvida que está hecho por las personas (tecnología) y no se toma en cuenta que somos más inteligentes que el teléfono y hemos caído en vicios de la dependencia; lo importante es saberlo usar a través del compromiso y estar conscientes de que es un aparato”, señaló.  



Cabe mencionar que los nombres de las personas que compartieron su testimonio fueron cambiados por motivos de privacidad.


Falta de Facebook provoca divorcio 


Lo anterior les sucedió a Nancy y Raúl, un matrimonio con dos hijos que fue separado por la publicación de una fotografía sin que Raúl tuviera cuenta en Facebook. 



Este año cumplirán tres años separados luego de que circularan varias fotos de él con una chica en algunas cuentas de redes sociales de amigos del ex matrimonio; Raúl no tenía ni tiene red social, pero su esposa sí.



“En algunas fiestas coincidí con la chica, era algo ‘casual’ lo que pasó entre nosotros, nunca imaginé que mi esposa vería las fotos. No me preocupaba porque eran fotos en grupo, pero ella siempre aparecía a mi lado y los comentarios fueron los que hicieron que mi esposa investigara a esta chava y se enteró de todo”, narró. 



Nancy veía los mensajes en Facebook y tuvo una conversación con la chica, quien le platicó con detalles lo que había sucedido con su esposo. 



“El día que me reclamó mi esposa ya tenía mi ropa en la puerta de la casa, me enseñó todas las fotos que descargó de las cuentas y una conversación por ‘in box’ que tuvo con la chava en la que le platicó todo”.



“No pude negarlo y desde entonces mi matrimonio se acabó, nunca pensé que hubiera tanta gente tan mezquina. Sé que cometí un error y soy responsable, pero la forma en que esta chava contó las cosas es con mucha maldad, sólo espero algún día recuperar a mi familia”, compartió Raúl. 



En seis años la ahora ex pareja tuvo dos hijos, quienes desde hace tres años viven con Nancy; los fines de semana Raúl los visita y convive con ellos sin tener éxito en recuperar a su esposa. 
 


También los comentarios dividen


No sólo la interpretación de una fotografía lleva a la ruptura de una familia, también hacer comentarios públicos de situaciones familiares provoca pleitos entre los integrantes.



Este fue el caso de los Hernández, en el que varias familias se dividieron a consecuencia de las múltiples discusiones en redes sociales por la disputa de una casa.



Alicia y sus cuatro hijos comparten el hogar con su hermana Esther y sus tres hijos; ambas familias quieren quedarse con la vivienda, pero la frustración porque ninguna de las dos hermanas puede obtener la finca por problemas legales ha ocasionado que su molestia sea ventilada en las redes sociales. 



“#Como cuando la que dice ser tu familia te quiere quitar tu hogar. Nosotros llegamos primero, ustedes son los arrimados (etiqueta de los primos: nombres) pero ya nos está arreglando las escrituras un licenciado y se van a ir a la chi… de aquí y nuestras vidas”, comentó Alicia.



Esta publicación sumó a siete hermanos de ellas para inclinarse por cada una. 



“Diario es pelear con mi hermana. Me reclama que mis hijos ya hicieron, ya dijeron, y me da coraje porque cómo es posible que una computadora ocasione todo esto. Cuatro de mis hermanos ya se hicieron a un lado con ella y me dejaron de hablar. Me han enseñado mis hijos las publicaciones y son puros insultos y sacarse cosas personales de la familia que nada tiene que saber la gente”, comentó Alicia. 



En esta misma situación está Francisco, quien desde hace un año que se divorció sus tres hijos no dejan de hacer comentarios en redes sociales por la falta o retardo en la pensión alimenticia, su falta en casa, su libertad de soltero, el sufrimiento de su mamá, su comportamiento cuando vivía con ellos. Todo lo anterior en tono negro y fuerte. 
 


Una hija en Asia, una familia en México... él en Estados Unidos
El respeto y la confianza que Cristal perdió con su esposo fue gracias a las redes sociales.



Tiene 20 años de casada, sin embargo, hace cuatro años su matrimonio sufrió una fuerte ruptura por una publicación en Facebook. 



El marido de Cristal vivió durante siete años en Asia y su comunicación fue vía telefónica a pesar de la tecnología y redes sociales.



Mencionó que su dedicación a sus tres hijos no le motivaba a sumarse a una red social. 



Cuando sus hijas llegaron a la adolescencia tenían comunicación con su papá a través de Facebook; un día descubrieron una fotografía de una niña en la cuenta de su papá donde lo felicitaban por su paternidad lo que ocasionó la incertidumbre en ellas y su madre. 



“Cuando vi la foto donde lo felicitaban por su hija me saqué de onda, nunca le dijimos nada a mi papá hasta confirmar que fuera cierto y nos dedicamos durante días a revisar su muro y el de sus contactos, y descubrimos que tenía una relación amorosa y una hija”, platicó Laura, la hija mayor. 



Cristal narró que tuvo que esperar cuatro meses para que su marido regresara a México y enfrentarlo, pero durante este tiempo se sumaron más publicaciones que confirmaban su infidelidad.



“Cuando regresó mi esposo sentía que me hervía la sangre, durante el tiempo que esperé no dormía, pensaba en que no fuera cierto, me resistía a creerle a una computadora, me pasaba días llorando. Cuando llegó a casa no sabía cómo decirle, pero un día que salió, mi hija y yo revisamos su computadora y tenía un chat reciente con la otra mujer; ahí terminé de reconfirmar todo”, narró.



 La relación de Cristal desde entonces, cuando enfrentó a su marido, se rompió y aunque su esposo ya no regresó a Asia sino a Estados Unidos por presión laboral, su matrimonio sigue en “el limbo” desde hace cuatro años.



La socióloga Elva de la Cruz Bonilla comentó que todos sabemos cuáles son los límites dentro de nuestra propia integridad y seguridad, pero si no tenemos con quién hablarlo para que se fortalezca afectaremos nuestra integridad y conciencia como individuos.
 


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