Periódico am | El malabarismo es su sueño y la vida su maestra

El malabarismo es su sueño y la vida su maestra

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Fernando abandonó la escuela y ha sufrido, luchado y trabajado para vivir de su pasión

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Foto: Víctor Galván


Fernando, malabarista hidalguense nacido en Ciudad Sahagún, prefirió dejar la universidad para aprender de la vida; abandonó la licenciatura en mercadotecnia y decidió dedicarse del todo a su pasión: las artes circenses.


“Hace unos ayeres estudiaba mercadotecnia, pero sentía que solo perdía el tiempo. Yo no creí necesitar todo lo teórico de la escuela, pero la vida está cabrona, cuando estás afuera no es lo mismo, no es color de rosa. Por eso preferí aprender de la vida que de una escuela”.


El gran motivo por el que dejó la escuela fue porque ninguno de sus profesores parecía interesado en enseñar y eso influyó en que ya no quisiera continuar con su licenciatura.


“Había profesores de matemáticas que no enseñaban matemáticas, de español que no enseñaban español, desperdicias muchas horas de tu vida ahí, con gente que no se interesa. Debería existir gente que se interese en trascender con los niños y los jóvenes”.


A pesar de no tener mucho tiempo realizando malabares, asegura que ha progresado mucho más que gente que tiene más trayectoria y todo se lo debe a la constancia y dedicación que ha tenido.


“Ya voy a hacer un año haciendo malabares, en marzo. Trabajando en el Aurrera de Sahagún conocí a un compita que me enseño. Me gustó porque nunca le había dedicado tanto tiempo a algo, jamás hice algo tan apasionadamente como esto, ni la escuela”.


Fernando prefiere disfrutar la vida haciendo lo que le gusta, no quiere desperdiciar ni un solo segundo.


“A veces sale, a veces no, pero por lo menos para comer siempre hay. Esto depende de si te gusta o solo vienes por el dinero, a mí me gusta. De los malabares a andar de esclavo de nueve a nueve con un miserable sueldo no lo vale, es mucho tiempo desperdiciado y para que no hagas nada… va a pasar tu vida y ¿qué hiciste? Pues nada.”


“No le hago nada a nadie, no he lastimado a nadie, no molesto gente, no le he pegado a ningún carro. Soy libre de estar en el semáforo. Me puedo venir a parar aquí y practicar, ya si la gente me quiere dar dinero lo acepto, pero yo no pido”.



Foto: Víctor Galván


Considera más digno estar en un semáforo haciendo algo que le gusta que vestir una corbata y robarle a la sociedad.


“Ya porque te ven en la calle te tachan de monoso, como ven gente así en la calle tú lo eres también, pero pues no, yo hago malabares. Hay gente de trajecito que nada más chinga a la sociedad, no siento que sean buenas personas los que tenemos en el gobierno, mejor echarle tierra a ellos que están arriba y que son culeros y no hacen nada por un país que a alguien que solo está en la calle sin pedirte un peso”.


Es contrastante la personalidad de las personas que se encuentra en los semáforos, señala.


“Me ha tocado gente que por sus prejuicios te sube el vidrio del carro y se voltea aunque hay otros que te animan, te dicen ’oye, no toda la gente tiene esos para agarrarse y pararse frente a gente a trabajar’”.


Mencionó además que ha sido víctima de abusos de autoridad, pues ha estado hasta 48 horas detenido.


“Nos llevan acá por prepa tres, desde 24 a 48 horas, y mientras ya te quitaron tu varo que ganaste y tus juguetes. Todo depende de que te toque un policía buen pedo, porque la gente es culera. Hay algunos que te regresan las cosas y hasta tu dinero pero así es la calle, te encuentras con gente buena y gente mala”.


Después de unos minutos de charla, cinco policías municipales en motocicleta se acercaron a Fernando, argumentaron un operativo de la alcaldía en el que retiraban a los malabaristas de las calles de la ciudad y buscaban que no estuviesen consumiendo drogas o alcohol. Así terminó la jornada sabatina de un malabarista que prefirió seguir sus sueños y dedicarse a lo que le gusta.


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