A México le hace falta Estado de Derecho, asegura Meade

A México le hace falta Estado de Derecho, asegura Meade

México
|

En entrevista con Periódico AM, el precandidato presidencial habló sobre los problemas que enfrenta el País, así como de sus objetivos.

Cargar

El precandidato José Antonio Meade también habló del reto de haber aumentado el precio de la gasolina. FOTO: Omar Ramírez


En veinte minutos, José Antonio Meade habla con optimismo de sus posibilidades de ganar la presidencia de México, “si la gente distingue perfiles y propuestas, eso hace pensar que  de las tres opciones, la que tiene mayor capacidad de crecer es la nuestra”.


El aspirante del PRI a la Presidencia de México y su esposa Juana Cuevas Rodríguez, estuvieron en las instalaciones de am, el martes, luego de reunirse con militantes, empresarios apartidistas y un grupo de mujeres.


José Antonio y Juana vinieron a León en vuelo comercial. Ella evitaba los reflectores mientras el precandidato del PRI, erudito en economía,  planteaba soluciones a problemas tan graves como el robo de combustible y el exceso de reglas para iniciar cualquier negocio. 


El ex titular de cuatro secretarías de Estado: Hacienda, Desarrollo Social, Energía y Relaciones Exteriores, en gobiernos del PRI Y PAN, conoce todo de nuestro país, pero...


 ¿Le falta pasión en el discurso?
Meade.- Yo creo que ahí va, estamos construyendo un buen contraste de perfiles y de propuestas. La campaña todavía no empieza, creo que las campañas importan y la elección importa y si los electores distinguen perfiles y propuestas, eso nos acabará ayudando.


El Precandidato confía que las elecciones simultáneas en 30 estados y las alianzas con el Verde Ecologista y Panal, en diferentes combinaciones, le dan mayor oportunidad de crecer en la campaña.


Pero, como decía Blaise Pascal, las razones del corazón,  ¿cuándo vendrán? 


Meade.- Creo que vendrán. Es difícil en una campaña encontrar ritmo, tono, encontrar cuál es el discurso, encontrar cómo transmitir y hacer una transición entre ser secretario y ser candidato y, en ese entorno hemos encontrado poco a poco mejor ritmo, mejor tono y ahí siempre tiene uno el reto de ver si el candidato se acerca a un modelo de campaña, o si la campaña se acerca a las características del candidato. 
En esos esfuerzos, sobre todo en el arranque, a lo mejor nos fuimos mucho a que el candidato se acercara a una forma de hacer campaña que no era la que le resultaba más natural. 


Colosio creció mucho cuando eligió una ruptura,  ¿habrá una ruptura?
Meade.- Una campaña siempre es oportunidad de hacer dos ejercicios de reflexión; uno primero muy natural y que además pide el propio partido, es la militancia. El militante de un partido sale todos los días a tocar puertas, a caminar por su calle, hace vida en su colonia o en sus ciudades, municipios o en su estado, y es el primero que reclama un cambio cuando las cosas no están funcionando. Entonces, el primero que exige que seamos capaces de enarbolar ese cambio es la militancia.
En la campaña tenemos que hacer las dos cosas, el ejercicio de autocrítica y el ejercicio de justicia en un contexto que es muy diferente al que tenía Colosio; en un contexto ya muy competitivo, en un contexto de gran pluralidad y en un contexto en donde ya la alternativa democrática no depende de la relación con el partido o de la relación con la administración. 
Hay que recordar que las elecciones importan, que las promesas y las propuestas importan, porque se van a traducir en políticas de Gobierno y hay políticas que ayudan a que el país crezca en estabilidad,  armonía y tranquilidad, y hay políticas que no.


Un cambio podrían ser las regulaciones...
Meade.-  El cambio regulatorio es importantísimo. De hecho lo que llama la atención es que tengamos una zona económica especial que tenga como uno de sus elementos una ventanilla única, la verdad es que ventanilla única debería de haber en todo. 
Si nos acordamos un poco, parte de lo que generó emoción y entusiasmo fue la desregulación a mediados de los 80, principios de los 90; sin embargo, esa desregulación quedó inconclusa en un país en donde tenemos estados en donde uno de cada tres adultos es burócrata , otros en donde lo es uno de cada 150, y si uno correlaciona cuáles estados crecen más, casi hay una proporción inversa entre la burocracia y la capacidad de crecimiento.


El nuevo aeropuerto, ¿por qué no en Hidalgo?
Meade.- Hidalgo geoespacialmente hablando no era viable; México necesita tres pistas operando simultáneamente para tener más o menos tres operaciones simultáneas y eso  alcanza a dar respuesta  a las necesidades de competitividad del país y del valle.  
Lo que tiene uno que ver es cuál terreno en tierra es el que es compatible con el tráfico aéreo que implica el que uno administre tres operaciones por minuto de un avión que pesa 800 toneladas que está llegando al mismo punto para hacer su operación y geoespacialmente no había ninguna alternativa más que dónde se está construyendo... la refinería intervino un poco con eso.


El Presidente llega a León en un 787; parece un desperdicio de recursos, ¿Usted conservaría el 787?
Meade.- Yo participé en la compra y sí tenía mucho sentido. Tuvimos una ventana de oportunidad muy interesante para hacerlo. El avión que se tenía en Presidencia databa de finales de los 80, lo compró Miguel de la Madrid para sustituir otro que tenía también 30 años.
No es un avión que sea del Presidente, es un avión que es de la Fuerza Aérea Mexicana y que permite resolver requerimientos de traslado.


El 787 para los periodistas
La compra del avión 787, precisó Meade, fue simultánea con una de Aeroméxico que en esa época hizo una de las más importantes que se habían realizado en México. El 787 se compró en idénticas condiciones y de hecho con alguna economía adicional, lo que le dio a la operación un gran sentido de transparencia. 
La nueva aeronave permite ahorro de combustible y bajo costo de mantenimiento. El avión anterior tiene clausurado uno de sus dos tanques de gasolina y recuperar ese depósito sale más caro que comprar un avión nuevo.


El principal ganón fueron los medios. El Presidente no, el Presidente podría venir en Grumman a Guanajuato, el Presidente podría venir en avión de dos plazas, quien acompaña al Presidente en sus giras, son fundamentalmente los medios.


 ¿Pagan los medios sus boletos?
Meade.-  No. Pudieran hacerlo.


Hay estados con flotilla aérea...
Meade.-  El sector federal ya no;  fui director de Banrural y después de Financiera Rural, ambos con 40 aviones y 15 helicópteros, la flota aérea más grande del sector público después de la Fuerza Aérea. Primero vendí los aviones y luego cerramos el banco. 
Pasamos de ser un banco que perdía más o menos 10 mil millones de pesos cada año, y que tenía que rescatarse cada tres años, a una institución con la quinta parte del personal, con la décima del presupuesto y con la quinceava parte de la cartera vencida,
que en 15 años, que cumplirá este año en julio, nunca requirió de una inyección de recursos públicos adicionales.


Esa política de racionalización de recursos dio un superávit por primera vez en algunos años.
Meade.- Fui secretario de Hacienda el año pasado,  el más complicado en términos de confianza que había tenido el país desde 1995. El arranque del año medido en términos de la depreciación real, en términos del riesgo país en el precio de los créditos, reflejaba un momento de una crisis de confianza bárbara. 


En ese contexto habíamos comprometido que íbamos a alcanzar cuatro objetivos:  cierto nivel de crecimiento,  un superávit primario, una trayectoria de deuda que fuera sostenible y además, el compromiso de preservar la confianza en el país. Las calificadoras, las tres nos tenían en perspectiva negativa.


En enero o febrero de 2017,  si se hubiera hecho una encuesta de si cumpliríamos con cada uno de esos indicadores, la respuesta habría sido no; de hecho si nosotros revisamos las expectativas de crecimiento entre enero y marzo todos pensábamos que íbamos a crecer más o menos la mitad de lo que crecimos. 


Guillermo Ortiz declaraba en abril que nos iban a bajar la calificación y al término del año, por primera vez en una década, tuvimos un superávit primario. El gasto del Gobierno Federal cayó en casi 10%, tuvimos una reducción por primera vez en una década de la deuda como porcentaje del PIB en el equivalente a dos puntos, la economía creció por arriba del rango central del pronóstico de crecimiento que sería aprobado y las calificadoras, dos de ellas, mejoraron su perspectiva de riesgo de la economía mexicana.


Tuviste las agallas de subir la gasolina...
Meade.- Sí, y desde un punto de vista que no se ha dimensionado. México tiene  la mitad  de las gasolineras per cápita que Guatemala, la cuarta parte que en Estados Unidos. Nadie invertía en México en logística, en almacenamiento, en transporte, porque no teníamos un mercado de gasolinas siendo el sexto mercado más grande en todo el mundo.


La razón por lo que eso no pasaba era porque teníamos un sector cerrado. Teníamos un solo precio en todo el país con una sola franquicia de un solo productor y con una sola empresa autorizada para invertir en logística, en almacenamiento, en ductos; y hoy lo que tenemos es un número muy importante de personas que están invirtiendo en estaciones de servicio, cada uno con su propia política comercial ampliando no solamente la seguridad energética, sino la capacidad de atender de mejor manera a los consumidores.


 Y ¿cómo es posible que no acaben con el huachicoleo?
Meade.-  Nos cuesta como 20 mil millones de pesos cada año. El año pasado intentamos implementar la experiencia colombiana y nos dio buen resultado. Para acabar con el huachicoleo tiene uno que hacer dos cosas y México tiene mucho tiempo en hacer solo una. Primero tiene que haber un control de la oferta; esto quiere decir que uno tiene que tener controles volumétricos, lo que implica supervisión de los ductos,  presencia de fuerza pública para salvaguardar las instituciones y el transporte.
Lo segundo que se tiene que hacer y  poco se hacía tiene que ver con el control de la demanda; alguien está comprando ese combustible robado. 
El huachicoleo es delincuencia organizada que requiere capacidad industrial y logística para movilizar ese combustible robado; termina en gasolineras, termina en hombre camión, termina en minas, termina en procesos industriales. 
Parte de lo que debemos hacer es desalentar la compra de combustible robado por la vía de fiscalizar a quien lo demanda. Tuvimos buenos resultados; en siete u ocho meses vimos que el precio de combustible robado se incrementaba más o menos en tres pesos, y por primera vez empezamos a ver un fenómeno decreciente del huachicoleo, después de haberlo visto crecer permanentemente por más de una década.


Extinción de dominio vs. corrupción
 ¿Cómo reestablecer el Estado de Derecho en México?
Meade.-  Si uno quisiera sintetizar en una sola expresión lo que a México le hace falta es Estado de Derecho; el reto de seguridad en México es un reto de Estado de Derecho, el reto de corrupción en México es un reto de Estado de Derecho.
Vale la pena hacer un poco la siguiente reflexión: cuando nos hemos puesto de acuerdo en la forma institucional de enfrentar un reto, México es capaz de construir grandes instituciones. 


No habría ninguna razón para pensar que no podríamos lograrlo, pero no es un tema sólo de voluntad y ahí es donde me parece que estriba lo que va a ser importante en esta elección. 


No es suficiente con que los precandidatos digan que están comprometidos con el Estado de Derecho, lo que es importante es que los precandidatos y los candidatos seamos capaces de decir qué le falta a nuestro marco institucional para que el Estado de Derecho esté vigente.


Pongo un ejemplo que aplica para seguridad y contra la corrupción, la extinción de dominio. Si tenemos un esquema en donde para poderle quitar el dinero al funcionario corrupto o al delincuente, tenemos primero que acreditar la responsabilidad penal del funcionario o del delincuente, acreditar que el recurso estaba vinculado a esa actividad delincuencial, para cuando todo eso pasa, ya el recurso se había utilizado por años en contra de un estado que lo que quería hacer es justicia.


¿Cómo funciona esa institución en el resto del mundo y como debiera funcionar en México?


El funcionario o el delincuente que no pudiera acreditar el origen lícito de recursos, los pierde. Después se sigue el proceso de deslinde de responsabilidades. Cuando algo está fallando es porque el diseño institucional no funciona, y no hay ninguna razón para que en México no podamos tener un diseño institucional que funcione tan bien o mejor como el del resto del mundo, pero no es un tema de voluntad, y el que lo crea no tiene conocimiento de cómo funcionan las instituciones en México y en el mundo.