Vende artesanías y sueña con una vida mejor

Vende artesanías y sueña con una vida mejor

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Las calles de Pachuca son escenario difícil para Rosalba, quien desde Oaxaca vino en busca de un sueño

Foto: Lorena Rosas

Al verla sentada a ras de banqueta las personas se pasan de largo, caminan por la avenida Revolución de Pachuca sin mirar las artesanías o las coloridas bolsas que vende Rosalba, quien hace tres meses llegó a la Bella Airosa con la esperanza de encontrar un mejor modo de vida.


Partió de su natal Oaxaca en compañía de su madre y su tía, personas que también se dedican a la venta de productos artesanales en la zona; sin embargo, la esperanza de que vendería sus morrales a manos llenas, se esfumó.


Sentada bajo la sombra de un parquímetro intenta cubrirse de los rayos del sol que inevitablemente inciden en su rostro, su semblante denota cansancio, sed y desilusión para una joven de 15 años que, preocupada, platica con AM Hidalgo que no ha vendido nada desde hace dos días.


Desconfiada, contesta con monosílabos ante las interrogantes mientras cruza las manos para colocarlas entre sus piernas, con singular lentitud mueve sus pies para acomodar sus guaraches de hule color negro, tomar su largo y lacio cabello para posteriormente permanecer callada un par de minutos.


“Éstas son de tres-veinte”, dice Rosalba al preguntarle por las bolsas más grandes tejidas a mano, aunque hay monederos que vende por 20 pesos.


Rojo, morado y verde son los colores que predominan en sus artesanías, pero también vende canastos de palma para las tortillas y uno que otro juguete.


Ya más entrada en confianza, platica que hay días malos en donde no le es posible comerciar sus productos y aunado a esto, están las personas que constantemente piden rebajas al intentar comprar sus artesanías.


Además, dijo que un hombre pasa de vez en cuando a preguntarle en qué lugar venden sus familiares para intentar cobrar 10 pesos por cabeza.  


Rosalba contó que su mamá y tía se colocan en el Mercado Revolución y frente al negocio de telas de la misma avenida, respectivamente.


Al preguntarle sobre su lugar de trabajo, dijo que cada día recorre diferentes puntos de la ciudad, que no hay certeza de dónde se encontrará el día de mañana y mucho menos, de lo poco o nada que venderá.