AMLO con nosotros

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Opinión
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Hoy estará en León el ‘Peje’, AMLO, López Obrador, quien es líder en todas las encuestas para ser Presidente de México.


Hoy estará en León el ‘Peje’, AMLO, López Obrador, quien es líder en todas las encuestas para ser Presidente de México. Llenar plazas hoy no es sinónimo de capital político, pero nos da idea de la fuerza del voto y llenar la Plaza de los Mártires no es cualquier cosa. Hombre líder, luchador social siempre en contacto con la gente, quizá el político que más ha recorrido el País a pie construyendo un proyecto –como él lo llama-, alternativo de Nación, Andrés Manuel visita la Meca del Panismo, la tierra más conservadora del País y donde la izquierda solo ha logrado en la historia un regidor en el Ayuntamiento. 
¿Es realmente AMLO un líder de izquierda? Liberal, sí, pero no de izquierda. La izquierda, esa propuesta histórica presente en nuestras guerras intestinas, en nuestros pensadores liberales, ese proyecto que considera a las mayorías pobres y excluidas del desarrollo, como el centro de sus propuestas, no ha gobernado nunca al País. Estados, municipios, sí. Pero nunca la Presidencia. Dividida y desgarrada desde su aparición como fuerza política en los años setenta, reunió a socialistas y comunistas y anarquistas en un mosaico ideológico que nunca pudo presentarse unido a las elecciones salvo en 1988 que obtuvo la victoria en medio de un enorme fraude electoral. 
Aunque en el mundo los partidos políticos se acercan al centro ideológico y se pulverizan paulatinamente los extremismos de derecha e izquierda, también siguen vigentes dos modelos económicos que por décadas proponían solución a los problemas milenarios; por un lado, el capitalismo de mercado y por otro, economías dominadas por el Estado. Con el fin de la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín, parecía que la globalización y la apertura de fronteras, presentarían al capitalismo como el único sistema económico dominante en el fin de la historia como lo preveía Francis Fukuyama. Era la apertura comercial en la última década del siglo XX la que se visualizaba como la mejor –o menos mala- manera de generar riqueza para los pueblos.
El neo-Keynesianismo, ese modelo económico que concebía al Estado como el garante de la creación de empleos, mostró que era más fuerte el apetito voraz de los políticos corruptos, que la buena intención de que la Patria prosperara administrada por funcionarios honestos y patriotas. Hoy, con más de veinte años de operar, este modelo económico neo liberal, centrado en el mercado, la inversión nacional y extranjera como el motor de la iniciativa privada local, es la estrategia oficial para generar riqueza, pero no para repartirla, después de décadas en que el Estado Benefactor mostró su fracaso al llevar a la ruina a las empresas estatales del País. 
Además, el sexenio de Peña Nieto, el regreso del PRI, fue un desastre, tanto como la guerra declarada por Calderón al narcotráfico. La ciudadanía perdió contacto con las instituciones y éstas muestran hoy un desgaste enorme en todas las mediciones que sobre ellas se hace. La inseguridad es el flagelo que padecemos en tanto que la industria del crimen y del narcotráfico se hace presente en nuestra cotidianidad. La pérdida de credibilidad en el PRI, su corrupción y su Presidente, la división de voto del PAN provocada por Margarita de Calderón, crearon las condiciones para que la fuerza de MORENA fuera creciendo alimentada por el hartazgo con el sistema político y hoy AMLO mantiene intacta su “reserva electoral” del 2012 en al menos 14 millones de votos.
AMLO se aferra en una tercera y última oportunidad de ser candidato presidencial, en un País con una clase media que tiene hartazgos de los dos partidos que la han gobernado (PRI y PAN), y que puede inclinarse a la izquierda en julio. No es AMLO un candidato carismático y propositivo, ni letrado, no elocuente, como lo ha hecho la izquierda en Chile, en Brasil, en Perú, en Uruguay, en Ecuador, pero es el más conocido y habla y actúa como la gente del pueblo y eso es lo que les gusta y por eso lo prefieren. Sí, sin haber creado un empleo, viviendo del presupuesto público, sin trabajo, pasando de panzazo la universidad. Sí, así lo quieren.
A milímetros de lograrlo en el 2006 y en el 2012, tiene ahora la mayor probabilidad de ser Presidente. Solo que ahora lo hace desde una plataforma monolítica, suya, a modo, donde el poder se concentra en él. Animal político ya viejo y de vida sencilla, ex priísta y ex perredista, encumbrado y en gira por todo el País desde hace 12 años, está cerca de lograrlo. Hoy no se trata de votar por la izquierda, sino por AMLO, el todo poderoso concentrador de poder en él y en sus hijos. 
Pareciera que el electorado mexicano piensa seriamente que la izquierda merece esa oportunidad de gobernar. El Mesías promete todo, con una plataforma política atractiva para las clases populares, pues ofrece regalar riqueza, aunque sin enseñar a crearla. Ahora tiene que convencer a las clases medias moderadas, a los jóvenes, a los intelectuales, y a los indecisos, de que el sueño es posible. Es la hora del dueño del partido mayoritario de la izquierda, el apoyado por las masas que, sedientas de justicia y cansadas de la corrupción y la impunidad, de ver pasear la riqueza por las calles, quieren ahora cobrarle al sistema tantas décadas de olvido y robos. 
Hoy todos los sondeos de opinión apuntan a que AMLO logrará lo que tanto ambiciona. Sus propuestas –hay que reconocerlo-, son formidables: dar dinero a viejitos y a los jóvenes, acabar con la corrupción y repartir lo recuperado aventando dinero público por las calles, aún sin decir de dónde sacará los regalos. Falta poco para la elección contra Anaya y Meade con tres falsos independientes creados para dividir el voto. AMLO tiene 12 años de ventaja y a un pueblo harto del status, que revienta contra los ricachones, que ven cómo la riqueza se acumula en pocos y que tienen en su profeta la posibilidad de ver en la Presidencia a un sureño sencillo, desgarbado y sin estudios; por eso dicen que AMLO “está con nosotros”.


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