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‘Vasco de Quiroga’

Opinión
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Después de cuatro artículos narrando a los lectores de este estimado Diario la historia de los teatros de la ciudad...

Javier Martín Ruiz.


Después de cuatro artículos narrando a los lectores de este estimado Diario la historia de los teatros de la ciudad, ahora comentaré algo de la historia de este hombre excepcional, Vasco de Quiroga, y la relación que tiene con el reconocimiento anual que lleva su nombre y que se entrega a la persona, anteriormente física o moral -actualmente únicamente física-, que por sus méritos y labor altruista, generosa y tangible en bien de la población de Irapuato a lo largo de este año, o por su trabajo –obra-, que haya trascendido a lo largo de años en favor de cualquiera de las áreas del servicio social, profesional, educativo, artístico y en otra (s) en donde la persona se haya destacado por servir a su comunidad. Esta labor se encomienda –o así lo era anteriormente-, a un patronato específicamente formado por personas serias, honorables, que conozcan al máximo –hasta donde sea posible-, las personas y el medio de Irapuato en su conjunto. Dichas personas no deben tener compromiso con colores partidistas, ni de religión, raza o niveles sociales o educativos. Lo deseable es que, por lo mismo, dicho patronato se forme partiendo del sector privado de Irapuato. El patronato, en su momento, generalmente en el mes de enero de cada año, lanza una convocatoria a través de los medios de comunicación locales, invitando a la población –a personas o grupos sociales-, para que inscriban a quien crean ser merecedora de recibir ese reconocimiento. Al recibir las propuestas deben ser registradas con los datos de la persona que argumentan ser merecedora de ese reconocimiento, dentro de un sobre, plica -o sobre sellado-. En otro sobre abierto deben aparecer él o los nombres de la (s) persona (s) que registra (n) a su candidato con el seudónimo con que registraron a su candidato. Los miembros del patronato se dividen en grupos para verificar, en secreto, los argumentos de las personas que han sido registradas como candidatas. Realizado este proceso, en reunión exclusiva del patronato y otras personas que crean deben ser invitadas para votar, se leen los datos de las personas que participarán en el proceso de votación. Se realiza el escrutinio, se vota en secreto y ante un Notario, el que da fe del acto, se abre la urna de la votación y contando uno por uno los votos emitidos, aparece el nombre de quien será la persona reconocida por la labor realizada y confirmada. Inicialmente, a lo largo de 24 años que estuve en el patronato del ‘Parque Hidalgo y su evento Expo Fresas’, ninguna persona, salvo los miembros del patronato sabían qué personas habían sido registradas, y realizada la votación, se anunciaba a los medios de comunicación sobre el resultado y el nombre del triunfador; se hablaba por teléfono a la persona reconocida y se pasaba a su casa para darle la buena nueva con la información procedente. Finalmente, el acta notarial se entregaba a la persona reconocida como testimonio de su legalidad.


En el año de 1973, el Ingeniero Sebastián Martínez Castro formó el Patronato denominado ‘Parque Hidalgo y su evento Expo Fresas’ cuya finalidad, especifica, era el de trabajar todo el año para realizar un parque, ‘el Parque Hidalgo’ precisamente, donde se encuentran actualmente las instalaciones del DIF municipal, el que comprendería instalaciones muy importantes para la ciudadanía irapuatense, como: área boscosa, un lago con isla en medio y lanchas para remar en él; un incipiente zoológico con leones, un tigre, una jirafa, aves como avestruces, gallináceas variadas, una jaula enorme para pájaros entre varios árboles; un trenecito para los niños; un avión de verdad –el área de los pasajeros, posado en un lugar cerca del lago-, para la diversión de chicos y grandes; un monumento, al Padre Migue Hidalgo precisamente, y otros atractivos más.


Complemento de el ‘parque Hidalgo’ lo era su evento ‘Expo Fresas’, evento que se realizaba anualmente, a lo largo de 15 días y más adelante de 21 días, en las instalaciones mencionadas del DIF municipal. Feria excepcional, rápidamente se constituyó como una de las mejores de la república, compitiendo con la Feria de León Guanajuato. Feria hecha con mucho esfuerzo, sacrificios, inteligencia, inventiva, honradez y mejores resultados. Invención generosa fue la de Sebastián Martínez Castro el reconocer al ciudadano ‘preclaro’ de Irapuato mediante un testimonio físico: la estatuilla que representa a Don Vasco de Quiroga (realizada inicialmente totalmente de plata, aunque el material es lo menos importante, lo importante es la labor de la persona que lo recibe), reconocimiento que se entregaba anualmente en recintos nobles y con gran capacidad de personas por cuanto a la importancia del acto en el que se otorgaba a individuos que, sin ellos, poco podría ser Irapuato dada la importante y trascendente labor en vida y ‘vivo’, del escogido. Los primeros reconocimientos con esta estatuilla fueron otorgados a dos personas que fueron cimiento de la Feria: al Licenciado Luis H. Ducoing, Gobernador en aquel entonces del estado, quien ayudó en mucho a la feria, y el otro al tenor continental Pedro Vargas quien fue el primer artista que actuó -sin recibir honorarios-, para la feria. El primer irapuatense reconocido por su labor ejemplar -apóstol de la medicina-, toda su vida, fue el Doctor Francisco Flores Ornelas. El último, entregado el año pasado -2017-, fue a la señora Lolita Garduño. Debo ser sincero en recordar que Arcelia mi hermana es la única persona que ha recibido ese reconocimiento –el Vasco de Quiroga-, dos veces, la primera en el cine Irapuato el año de 1987 con las Damas Voluntarias Vicentinas y las Luisas de Marillac, y el segundo el año de 2007 por su labor ejemplar de toda la vida, recibido en la Plaza Vasco de Quiroga, frente al ‘templo del Hospitalito’. Es obligado el señalar que Sebastián Martínez Castro fue reconocido con esa estatuilla por su labor como persona y como presidente municipal y obligado, lo repito, porque él fue quien creó, para la posteridad, este reconocimiento que es símbolo y significación de que sabemos, debemos reconocer a todas las personas que continúan entregando su quehacer en favor de Irapuato y a las personas que hicieron posible que Irapuato exista desde hace cientos de años. Vasco de Quiroga, primer obispo de la provincia de Michoacán, benefactor de indios, a todas luces santo, varón humilde, generoso, representa -y continúa haciéndolo a través del tiempo-, un ejemplo para que todos realicemos una labor como la que realizó construyendo, entre muchas otras pequeñas grandes obras, más de cien hospitales de indios, uno de ellos, aquí en Irapuato, lugar, frente al tempo-hospital que mandó construir, donde debe continuar, según yo, entregándose ese reconocimiento y a un lado de la estatua que lo significa para orgullo de la Iglesia católica, de Irapuato y de quienes lo reciben anualmente. Así, con esta explicación entendemos que la persona que recibe ese reconocimiento, de alguna manera contiene en ella las virtudes de Don Vasco. Termino. Continuaré con otro trabajo sobre la historia de Irapuato. Espero críticas constructivas sobre este trabajo y me suscribo como guía al centro de la ciudad y ofrecer pláticas a grupos sobre la historia de Irapuato. No cobro porque como cronista es mi deber.


 


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