Continúan saqueos en sitio arqueológico de San Felipe

Continúan saqueos en sitio arqueológico de San Felipe

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La destrucción y robo de piezas en El Ancón se han multiplicado, debido a que la zona está desprotegida.

Letrero que advierte que El Ancón es una zona restringida. Foto: Jesús García López.


Los saqueos de vestigios en el sitio arqueológico El Ancón, en San Felipe, no paran y ninguna autoridad interviene para que se preserve parte de la historia antigua de México.


La destrucción y robos en esta zona protegida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) son una constante desde hace unos 10 años, aseguraron habitantes de la comunidad El Ancón. 


Las disputas entre los dueños del ejido donde está el sitio han frenado su exploración y conservación. Además, los  propietarios de estas hectáreas rechazan que el lugar se convierta en un atractivo turístico, dijo la delegada de la comunidad, Ofelia Pérez Prado.


En Guanajuato, el INAH ha identificado más de mil 496 sitios arqueológicos en 43 de los 46 municipios, entre éstos se encuentra El Ancón, dijo el arqueólogo Luis Humberto Carlín Vargas, miembro del Proyecto Cultural León Prehispánico Asociación Civil.  


Sin embargo, sólo cuatro sitios son considerados zonas arqueológicas abiertas al público: Plazuelas en Pénjamo; Cañada de la Virgen en San Miguel de Allende; Peralta en Abasolo, y El Cóporo en Ocampo.  


El recorrido por vestigios 


En un recorrido que realizó am por la zona, bajo la guía de Ofelia Pérez y miembros del ejido, se observó cómo en los siete cuisillos (pequeñas pirámides en lengua maya), a las faldas del Cerro del Águila, los saqueos se han multiplicado.


El Ancón se localiza a 22 kilómetros de la cabecera municipal de San Felipe y a 70 kilómetros de la capital del estado. 


El sitio arqueológico está dividido en dos partes. La primera se localiza a menos de un kilómetro de la comunidad, en la parte alta del Cerro del Águila que bordea el río. 


En este lugar se encuentran los vestigios de patios hundidos, donde aún se pueden apreciar las estructuras de piedra y parte de los basamentos de las construcciones; incluso, en imágenes satelitales de Google Maps, el polígono se observa claramente. 


Cerca de esta zona fue colocado un tanque de almacenamiento de agua potable que surte a los ranchos La Cantera y El Ancón; asimismo, unos palos con alambres de púas delimitan los vestigios, aunque nadie los respeta. 


Sin embargo, el sitio con más riqueza arqueológica se sitúa en las faldas del Cerro del Águila, y para llegar ahí se recorre un tramo en vehículo de unos tres kilómetros y otros tres caminando.


Al pie de una enorme roca conocida como Piedra del Águila, entre abundante vegetación, se localiza el primer cuisillo, el más saqueado de los siete. Una excavación en la cima de la estructura es la evidencia de que estuvieron en los primeros días del año los ladrones de monumentos. 


“Aquí están las pruebas de cómo siguen llevándose cosas, esto no estaba hace unas semanas, el hoyo es nuevo, porque venimos para acá a cada rato y no la habíamos visto”, dijo Martín Prado, habitante.


La delegada Ofelia Pérez tomó fotos de las evidencias y se preocupó porque ninguna autoridad los apoya para resguardar el lugar.


Unos 100 metros abajo están los vestigios de lo que pudo ser el cuisillo más grande, también aquí se hallaron hoyos hechos por saqueadores.


El resto de las pequeñas pirámides se apreciaban menos por la cantidad de vegetación que las cubría, pero se alcanzaban a ver , al observar detenidamente. 


En el suelo se encontraron piezas de barro de lo que al parecer fueron vasijas, platos, cántaros y otros utensilios utilizados por los antepasados.


En la parte norte de los siete cuisillos, un nuevo camino se está trazando para comunicar una comunidad con el tanque de agua.


El movimiento de la tierra realizado por la máquina retroexcavadora, dejó a la vista más restos de vasijas. 


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