'Sacrifican' sueño para ver el Rally

'Sacrifican' sueño para ver el Rally

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Aficionados de todo el país acampan para ver a sus héroes, y los pobladores de Las Mangas disfrutan al máximo del turismo en la zona

Segundo día de Rally y éste fue disfrutado al máximo. FOTO: Omar Ramírez


A Marcelino García no le importó estar lastimado de un pie y así se fue a las terracerías de las Mangas. Al final la recompensa era disfrutar de aquello que más le gusta: el Rally.


Acompañado de su esposa María Aldana y sus nietos, llegó desde el jueves para acampar en la zona y esperar a los bólidos.
Para sobrevivir en las noches cargó con un tanque de gas, una estufa, cobijas, sillas, mesas, lámparas y alimentos que le permitieran disfrutar al máximo de la sierra.


“Pasamos bien la noche, no hacía tanto frío como otras veces. Hicimos fogata, quemamos bombones. Yo soy fan del Rally y mis gallos no son los que siempre ganan, este año le voy a Ott Tänak, creo que es su año”, dijo el señor García Luna.


Como don Marce, mucha gente se dio cita en esa zona, como los chavos Diego, Máximo, Raúl Carrillo, sus primos y sus papás quienes también cargaron con casa de campaña y con baños portátiles.


También en el lugar había personas de Toluca y el Estado de México, como los hermanos Alfredo y Waldo Rosas, quienes hasta cargaron con sus bicis de montaña para subir toda las Mangas. Incluso mandaron a hacer sus trajes de ciclismo como los uniformes de Benito Guerra, “su gallo”.


Del Estado de México cayó a disfrutar del Rally el señor Darío Varela y sus hijos.


“Está muy bonito para acá, nos gustó mucho, sí volvemos”, dijo.


Entre las nopaleras, huizaches y entre las piedras del cerro también había gente esperando el paso de los autos.

La mejor fiesta del año


Para la mayoría de la gente de la comunidad de Las Mangas, el Rally es el evento más importante que pasa a lo largo en la zona, incluso es mejor que el día de la fiesta patronal que se celebra en diciembre.


La familia Olmos Ramos este año le sacó jugo al Rally, ya que las mujeres de la casa pusieron el fogón para vender ricas enchiladas y quesadillas.


Nany Evelia Olmos Ramos ayer desde temprano junto con su hermana Celina se alistaron lo necesario para la venta, hicieron tortillas a mano, sus hijas les ayudaron a desmenuzar el pollo, hicieron frijoles y más para vender órdenes de enchiladas.
En 30 pesos dieron la orden, que iban acompañadas de crema, queso , lechuga, jitomate y cebolla.


“Nos ayudan mucho trayendo los carros , porque uno aquí está bien pobresito. El resto del año nos dedicamos al campo, a la siembra de maíz, frijol y calabaza”, platicó Nancy mientras atizaba el fogón.


Y los hombres de hogar estaban muy contentos también porque les avisaron que un helicóptero del Rally aterrizaría en el terreno de su casa.


“Estoy bien feliz, aquí nunca ha bajado uno de esos. Y que mejor que va a bajar en mi terreno, me avisaron antes y ya lo andaba limpiando para cuando lleguen los aguaceros”, añadió el señor Andrés, quien junto con su padre miraban y miraban hacia el cielo a la espera que descendiera el helicóptero,que bajó al medio día. 

 ¡Ahí viene el helicóptero!


“Ahí viene, córranle” dijo un pequeño de la comunidad de las Mangas y sus primos y amigos pegaron carrera para ir a ver como aterrizaba un helicóptero del Rally en el terreno de la familia Olmos Ramos.


Los niños estaban muy contentos viendo el pasar de los carros, pero cuando vieron que el helicóptero cada vez iba más y más abajo, cambiaro la vista de los autos  porque ellos dijeron que nunca antes habían visto una aeronave.


“Está muy grande, nunca creí que iba a ver uno y menos que bajara aquí donde vivimos”, dijo el pequeño Manuel.


Y no solo los niños, también jóvenes y adultos mayores corrieron para ver el helicóptero. Incluso algunas niñas brincaron la reja del terreno de la casa de los Olmos Ramos para acercarse a la aeronave y tomarse una fotografía.


“Tómame la foto, rápido que se va ir”, “ándale saca la foto que el aire me despeina”, decía Lupita y sus amigas.


“Nosotros nunca habíamos visto uno de esos, sí que son grandes”, comentó el señor Isidro, quien iba acompañado de su esposa la señora Socorro.


El helicóptero aterrizó aproximadamente a las 12:30 del día, duró pocos minutos en tierra pero esos minutos fueron de felicidad para la gente de la comunidad de las Mangas de la Estancia.