En ruinas quedaron los sueños de Filiberto Hernández
En ruinas quedaron los sueños de Filiberto Hernández

En ruinas quedaron los sueños de Filiberto Hernández

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Un recinto ferial que terminó en escondrijo de policías municipales y parejitas furtivas que buscan la soledad.

Foto: Yurico Dávila

A unos diez minutos de Pachuca, sobre la carretera rumbo a Ciudad Sahagún se asoma a la izquierda las ruinas de la nueva sede que proyectó Filiberto Hernández, en su calidad de alcalde, para divertimento de las familias de Mineral de la Reforma.
 

Metido entre surcos y tierras de labranza, aparece allá un gran arco que anunciaba la entrada al recinto ferial, terreno ahora convertido en escondrijo de policías municipales y parejitas furtivas que buscan la soledad.
 

Construida en una extensión de diez hectáreas, esta improvisada plazoleta es lo que quedó de los sueños del alcalde, que incluso lanzó la convocatoria para convertirla en la sede ferial también de Pachuca y con ello, darle mayor plusvalía al terreno.

Inexplicablemente aun cuando pagó 35 millones de pesos, según algunas declaraciones de prensa, el ex alcalde escogió un terreno metido entre muchos más y no justo a la orilla, pese a que era de la misma propietaria.
 

Construido de madera, el arco de entrada, ahora arrastra con el viento pedazos de lona de la publicidad que quedó de esas dos fechas que pudieron celebrarse allí la desangelada feria.
 

Y el fracaso no fue medido con anterioridad anteponiendo que la nueva sede estaba distante y en ese frenesí hasta cambió la fecha de muchos años, de septiembre pasó a marzo.
 

Al igual que estos girones, otras cien obras, según el actual alcalde, quedaron pendientes de concluirse, quedaron inoperantes en tanto se siguen haciendo cuentas de cuánto debe Hernández Monzalvo, aquel empresario que no supo de administración pública y hoy, cumple sus primeras 48 horas tras las rejas.


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