Congregación de Canoas, un sitio único
Congregación de Canoas, un sitio único

Congregación de Canoas, un sitio único

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Canoas, comunidad a 40 minutos de Celaya, ofrece acercamiento con la naturaleza e ideal para descanso.

En la zona existen cabañas para poder disfrutar de un fin de semana fuera de l ruido de la ciudad. Fotos: Eduardo Martínez Borja


Lejos del bullicio de la ciudad, al sureste del municipio, entre cerros se encuentra la Congregación de Canoas, un sitio único por sus áreas naturales, sus historias y su tranquilidad.



Ubicado a unos 40 minutos del centro de la ciudad y a cinco kilómetros de la comunidad de Rincón de Tamayo, el pequeño pueblo de poco más de 200 habitantes, se ha convertido en un escape perfecto para olvidarse de la ciudad y convivir con al naturaleza.


Para llegar a Congregación de Canoas se puede ir en camión o en automóvil, siguiendo la carretera Celaya-Salvatierra hasta llegar a la desviación a la comunidad de Rincón de Tamayo. De ahí tomar la carretera al rancho de Guadalupe.



Los bosquejos de modernidad se hacen presentes al llegar al poblado con la construcción de algunas casas estilo americano de pobladores que han tenido que emigrar en los últimos años.


Sus estrechos caminos empedrados, que en algunos casos se vuelve imposible transitar en automóvil, no son impedimento para desconectarse por completo de los problemas cotidianos y convivir con una de las áreas naturales más antiguas y con mejores panorámicas del municipio.



Canoas, nombre de manantiales


Si bien hasta para los lugareños es sinónimo de polémica el origen del nombre de Canoas, una de las historias más recurridas es que en la antigüedad había muchas canoas por los manantiales que existían en el lugar.


Actualmente ya no son las grandes cantidades de agua que emanaban de los cerros hace algunas décadas, sin embargo la que sigue brotando tiene propiedades medicinales, dicen con orgullo los lugareños.



El sabino y su árbol de 13 metros


El lugar más representativo del poblado es El Sabino, un lugar donde emerge un árbol de unos 13 metros de altura y el cual llena de energía a las personas que lo abrazan.


Al pie de este gigantesco árbol brota un manantial que sigue produciendo agua y que es utilizado por mujeres quienes lavan su ropa en unas diez piletas, aprovechando la sombra que da El Sabino.



También el agua que emerge es utilizada para darle de beber a los animales e incluso para las mismas personas ya que el agua potable en la zona no abunda.


Para llegar al lugar se tiene que subir un cerro y toparse con una roca en forma de borrego, misma que los vecinos afirman que fue un borrego que hace algunos siglos se petrificó luego de asomarse.



El manantial más grande de la zona se encuentra en un lugar conocido como El Chorro, una antigua fábrica en medio de arboles frutales, donde los vecinos y visitantes asisten a bañarse a dos pilas de agua fría con propiedades curativas.


Dicho lugar también está enmarcado por un huerto de propiedad privada que es utilizado para realizar días de campo ya que hay asadores que son acompañados por un sauce de unos 30 metros de altura y una enorme roca que hace años cayó del cerro.



Adentrarse a los ‘murciélagos’ 


Aprovechando la estancia en el lugar, y si los visitantes tienen buena condición física, pueden asistir a las cuevas denominadas ‘Los murciélagos’ a donde los visitantes tienen que llegar a pie y se encuentra a unas dos horas de camino.
Hay cabañas de descanso. 


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