#YoMero
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Opinión
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Hablando en Serio

Hablando en serio


Estaba por escribir artículo con sugerencias para Ricardo Anaya, cuando sumó a Chepina Vázquez Mota, que tenía en su equipo a Juan Manuel Oliva y pensé: ¡Ya valió madres!


Consciente de que en el 2018 no hay más que de fideo y de jodeo, porque o José Antonio Meade o Ricardo Anaya o Andrés Manuel López Obrador vestirán la banda presidencial, escribí la semana pasada que trataría de ser propositivo, y aunque estoy convencido de que con los tres no se hace uno; pues es urgente que se vaya EPN o no va a quedar nada para robar en el próximo sexenio y así, yéndose, lo podremos juzgar por rata y cómplice; por eso no vi prudente proponer al Congreso prorrogar elección del 2018 un par de años más a ver si salía un candidato que valiera la pena… ¡No!, no hay discriminación de género al no mencionar a Margarita como aspirante, simplemente hay realismo; estoy convencido de la Sra. Zavala que no tiene ninguna oportunidad de llevar a Felipe al DIF mientras ella “gobierna”, lo que sería un decir porque la Señora no tiene ninguna experiencia, ya que no ha gobernado ni un municipio y bajo el supuesto de que Felipe la asesorara para cubrir sus carencias, solo lo podría hacer en asuntos como: “El arte de defraudar a los mexicanos”, lo que practicó con Odebrecht, con la Estafa de Luz y con Oceanografía; “Cómo secuestrar al PAN”, lo que practicó con César Nava y Germán Martínez; “Cómo traicionar a México”, lo que hizo, por acción u omisión al permitir el contrabando de armas en “Rápido&Furioso”, estrategia (con la que no tocó ni con el pétalo de un reclamo, menos de una extradición, al gobierno gringo) que culminó con la muerte de mexicanos y de un “agente” gabacho y: “Cómo iniciar una guerra contra el narco a lo pendejo (para servir a intereses extranjeros)”. Pero del arte de gobernar, no creo que Felipe le pueda dar lecciones y menos ejemplo a Margarita; aun así ella insiste en llevarlo colgado del pescuezo, con lo que cancela cualquier oportunidad de llegar a Los Pinos (Acepto apuestas hasta por diez mil pesos).


Es ´por ello que me quiero  disculpar con mis dos lectores (Catón tiene tres), ya que no voy a continuar con las propuestas a los candidatos porque no vale la pena, es perder el tiempo y me da güeva, mejor me hago a la idea de que nos esperan otros seis años de servilismo político, de dependencia económica, de tranzas y desfalcos, de triangulaciones con empresas fantasmas (y no hablo solo de las tricolores), de beneficiar a nuestros empresarios favoritos a cambio de… de… de moches y apoyos en campañas, de desmantelar a Pemex y permitir el Huachicoleo, de incrementar la pobreza, de desintegrar familias al expulsar a nuestros connacionales en busca de trabajo, de claudicar de la obligación de garantizar la seguridad y la paz, de orientar la educación para servir al capital y no a México, de sostener un sistema socio económico que conduce a una esclavitud moderna, de abandonar el campo en beneficio de inversionistas trasnacionales y de una ineficacia rampante, derivada de la asignación de puestos, cuates y cuotas a los compadres, a los amigos, a los parientes y a quienes prestan servicios electorales en los partidos, lo que llena, en cada sexenio, las oficinas públicas de burócratas ineptos, serviles e inservibles que cobran sin merecer lo que les pagan, en detrimento no solo del erario, sino del servicio público y la calidad del gobierno, lo que nos lleva irremediablemente a ser un país tercermundista, pues no es posible encontrar capacidad, eficacia y generosidad en quienes se sienten elegidos por méritos en el partido, funcionarios que por consecuencia tienen su lealtad comprometida con quién les da de comer con dineros del pueblo, a costa de la eficiencia en el servicio público, en perjuicio de México… ¡En fin!


¡No!, el título del presente artículo no lo he olvidado; ya que quiero referirme a los aplausos que recibió José Antonio Meade en el evento que realizaron los banqueros de México diciendo que: Pobre veo la investidura presidencial en un hombre cuyo argumento es: #YoMero y que mentirosamente ofrece combatir la corrupción, cuando su mentor (EPN) y su equipo de campaña están metidos hasta el cuello en ella. El lema de campaña de Meade, en mi opinión si quiere ser veraz, debería ser: “No te preocupes Rosario Robles, no te preocupes EPN, no te preocupes Enrique Ochoa Reza, no te preocupes Robero Deschamps, no te preocupes Cesar Duarte y así al infinito priísta… Pero solo si gano #YoMero, de otra manera… ¡Si se preocupen!


Ahora como reflexión final, cito un tuit de Fernando Palma-Gómez: “Si yo tuviera una taza con agua de caño (PRI) y le pusiera una gota supuestamente “cristalina” y “pura” (Meade),… yo no me la tomaría…” ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

 


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