¡Aturdimiento!
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¡Aturdimiento!

Opinión
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Los que saben o dicen saber, de las estrategias electorales y de las técnicas para llevar la voluntad de los posibles votantes...

Lic. Mario Gutiérrez.


Los que saben o dicen saber, de las estrategias electorales y de las técnicas para llevar la voluntad de los posibles votantes en favor de uno u otro candidato, afirman que lo que está ocurriendo en este momento es menor a lo que vendrá una vez que las campañas de los distintos candidatos, pero sobre todo de los que aspiran a la presidencia de la república, se desarrollen en toda forma. Si tienen razón quienes aquello afirman, como parece ser que la tienen, habrá que ir haciendo acopio de paciencia, pero también procurar ser escrupulosos en la apreciación de todo lo que vamos a seguir oyendo y viendo en relación a las virtudes, bondades y capacidades de cada uno de los candidatos, proclamadas por quienes los impulsan sean miembros o no del partido que lo postula. Pero, también, mucho más tendremos que serlo en la certeza de los vicios, corruptelas, deshonestidades y otras faltas de similar índole de esos mismos candidatos, ahora publicadas o que se publicarán, sin prácticamente ninguna sujeción moral o legal.


Lo que ahora estamos viviendo, con los antecedentes de las denominadas precampañas, nos hace ver que, en efecto, lo que ya hemos sufrido en otras elecciones ahora será, por calificarlo de una manera simple, peor. Desde hace varios meses hemos visto y escuchado cómo los dirigentes de los partidos políticos y los ahora candidatos se han imputado toda clase de actos de deshonestidad y de falta de honradez, que llevan la señal de la corrupción en muchos de los aspectos en que ésta puede darse. Pero no sólo eso, sino también en algunos medios de comunicación y sobre todo en las redes sociales, la publicación de hechos ciertos algunos y falsos otros se han venido multiplicando.


Los ciudadanos que no participamos de manera directa o indirecta en esparcir esos hechos e imputaciones comenzamos a estar confundidos y sin saber quién tiene verdaderamente la razón en todo lo que dicen unos de otros, porque la información y los datos que se proporcionan y que son publicados en los medios de comunicación no son lo suficientemente claros ni extensos como para poder formarse un criterio con bases auténticamente sólidas. El creer lo que televisión, radio y periódicos dicen, si se examina con detenimiento y objetividad son datos que sí producen presunciones, pero no dan una evidencia. Resulta, pues, que en gran medida toda la carga de esos hechos está vinculada a lo emocional y a las circunstancias de antecedentes personales y de partido de los candidatos. A mi manera de ver toda esa cantidad de hechos y circunstancias tiende a aturdir al ciudadano y a buscar su voto no tanto con una madura reflexión y apreciación objetiva, sino precisamente obnubilado para que se deje llevar, por el sentimiento de lo vivido o sufrido en gobiernos anteriores y por lo dicho y no plenamente probado en relación a los candidatos. Claro que cada uno de éstos y su partido piensan, que de una forma o de otra, podrán obtener ventaja de la situación si hablan más fuerte, mienten, difaman y disfrazan más fuerte.


A mi manera de ver las cosas, esa forma de conducirse es antidemocrática. Uno de los supuestos básicos de la democracia es la información correcta, veraz y oportuna al ciudadano para que ejercite su derecho de voto y como consecuencia que el electo lo sea por un voto informado y reflexivo y no sólo de los miembros del partido que lo postula, sino el de toda la demás ciudadanía. Cuando el voto se obtiene con base en el disfraz y la mentira, en el aturdimiento propagandístico y falaz a una parte importante de la ciudadanía, la elección no es verdaderamente democracia.


En las próximas elecciones en México, más que en ninguna otra ocasión me parece, ese aturdimiento se presentará, porque la tecnología permite ahora el empleo de medios que todavía hace unos pocos años no podían utilizarse. Además, las redes sociales, que mucho podrían contribuir a una información cierta y rápida, con el paso del tiempo han venido tomando un camino diverso que crea desinformación, confusión y desorden.


Podríamos decir que como en un repique de campanas de distintos tamaños y tonos, lo fuerte y lo estridente supera a lo fino y claro. Ojalá me equivoque y la ciudadanía pueda distinguir la falsedad de la verdad y producir el voto en favor del mejor o, siendo un tanto cínico, en favor de la candidata o candidato menos malo.


Cambio de tema. - Bueno que los policías de Irapuato estén bien pagados y lleguen a ser los mejor remunerados del país. Malo que el Presidente Municipal con mucha ligereza diga que a la policía se le autorizará para hacer uso de la fuerza letal, es decir de una fuerza apta para producir la muerte. Cierto que también como algo secundario dice que habrá que tener en cuenta las circunstancias para que se utilice. Pero la afirmación general puede ser mal interpretada, como en el caso de un medio que publicó que “habrá fuerza letal contra motorratones“(sic) o por policías que no estén bien preparados para poder distinguirlas. Malo, también, que menosprecie a la Procuraduría de los Derechos Humanos del Estado y afirme a priori que no hará caso de sus recomendaciones cuando lo considere pertinente. El gobernar bien y la seguridad pública no exigen desatender los derechos humanos de los posibles delincuentes.


 


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