Personas que han hecho historia en Irapuato - Parte 3
Personas que han hecho historia en Irapuato - Parte 3

Personas que han hecho historia en Irapuato - Parte 3

Opinión
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Dado el interés manifiesto por conocer más sobre la vida de personas que han, o continúan, haciendo historia en Irapuato

Javier Martín Ruiz.


Saludo de nuevo a los lectores de esta columna que escribo para su publicación, generalmente el día domingo en las páginas editoriales de este estimado Diario. Dado el interés manifiesto por conocer más sobre la vida de personas que han, o continúan, haciendo historia en Irapuato, seguiré tratando este tema casi inagotable, como en este artículo en el que añadiré un poco sobre la historia de la feria de nuestra ciudad, la que es por demás interesante, importante y trascendente, dados los múltiples beneficios que, a nuestra ciudad, municipio y región, les ha otorgado. Conocemos que Irapuato, debido a su participación en la guerra o revolución por la Independencia de nuestro país, así como en otras actividades que ayudaron, dentro de su modestia, a que México fuera y, es más, provocó que, aun joven la república mexicana y con muchos vaivenes políticos y económicos, el día diecisiete de noviembre de 1893, el décimo quinto Congreso Constitucional del Estado de Guanajuato decretó que: Artículo 1o. “Se erige en ciudad la Villa de Irapuato y habrá en ella una feria anual por el término de ocho días que se contarán del 8 hasta el 16 inclusive, del mes de enero de cada año”. Artículo 2o. Durante la feria se permitirán toda clase de juegos y diversiones públicas que no estén prohibidas por la Ley, y el Ayuntamiento respectivo al organizar aquella, designará el lugar donde deba verificarse, procurando satisfacer las necesidades y aspiraciones de la localidad y vecindario a la vez que los intereses del Municipio. Artículo 3o. Podrá el mismo Ayuntamiento, durante la feria, modificar como estime conveniente las tarifas relativas al cobro de derechos de plaza, juegos y diversiones públicas; y para dar impulso y mayor brillo a las fiestas, podrá también la repetida Corporación, de acuerdo con el Gobierno del Estado, dedicarles la suma del dinero que crea oportuna, tomándola de los sobrantes que haya en su Tesorería Municipal. Lo tendrá entendido el Gobernador del Estado y dispondrá se imprima, publique y circule para su debido cumplimiento. Dado en Guanajuato, a 12 de noviembre de 1893. —Carlos Robles, Diputado Presidente. —A. Morales, Diputado Secretario. —F. Carrada, Diputado Secretario”. “Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento. Dado en el Palacio del Gobierno del estado de Guanajuato, a 18 de noviembre de 1893. —Joaquín Obregón González. —Ignacio Albarrán, secretario”.


Años antes de este Decreto, Irapuato ya había coronado a su primera Reyna la que fue, en 1880, la señorita Eugenia Barquín (Eugenia 1) siendo gobernador del estado Don Manuel Muñoz y presidente municipal Don Nicolás del Moral, lo que significó la importancia de la mujer en estos actos representativos de nuestra ciudad. En el año de 1962, luego de haber terminado mi carrera de arquitecto y regresado de vivir un tiempo en Centroamérica trabajando como arquitecto, fui invitado a pertenecer al patronato de la feria de la ciudad por el ingeniero Reynaldo Ríos Zertuche en su calidad de su ‘presidente’, la que se inició en el fraccionamiento ‘Jardines de Irapuato’ cuando contaba con una casa solamente, la de ‘muestra’. Los stands se colocaron alrededor de la glorieta ‘cuadrada’ en medio de la avenida ‘Paseo de las Fresas’, por muchos años la mejor avenida de Irapuato. Todos ellos los realizamos con manta y con estructura de madera, lo que significó un avance muy importante para la consecución de nuestra feria. Durante unos años la feria se realizó –y estupenda también-, en el ‘parque Revolución’ (actualmente el ‘parque Irekua’) alrededor del ‘estadio de futbol Revolución’ y en medio de las áreas arboladas. En esas instalaciones, la feria cobró aún más importancia pues se invitaron a varias embajadas, una de ellas la de Japón, asistiendo inclusive el mismo


embajador de Japón a esta feria. Otros más stands atractivos se colocaron en los que prácticamente se volcaba la gente para asistir y participar; fueron, entre otros, el de la ‘casa Domeq’ y’ Brandy viejo Vergel’; en el estadio inconcluso de béisbol (donde se ubica actualmente el ‘Hospital o Centro dermatológico’, a un lado de la ‘Plaza de toros Revolución’) se colocaban ‘palos encebados’ en lo que en su cima se colocaba ropa para que los participantes trataran de llegar a lo más alto y bajar su premio, harto difícil porque los palos estaban cubiertos de cebo de animal y era muy difícil subir, por resbalosos. En la mañana del día más importante se realizaba un gran desfile que recorría las principales calles y avenidas de la ciudad; en él participaban, entre otros más, la ‘Banda de Guerra’ aportada por la XVI Zona Militar enclavada en nuestra ciudad, así como las de algunos colegios de la localidad; las princesas y reinas de la ciudad encabezadas por la coronada Reyna de la ciudad y de la feria; carretas adornadas vistosamente y jaladas por vistosos ‘caballos percherones’, facilitado todo por la ‘casa Domeq’ en las que iban sentadas algunas de las Reinas; otros más carros alegóricos se presentaban arreglados festivamente; gente en vehículos de motor pitando, o a pie bailando y cantando; terminaban los charros gallardos con la escaramuza, siempre al final, con la Bandera Nacional. Es importante recalcar que, uno, la feria representaba el acontecimiento social más importante y representativo de la ciudad; por lo mismo, el día principal, era día de fiesta, lo que significaba que no abrían las escuelas, los bancos y los comercios; dos, a la población de Irapuato se le despertaba a las seis de la mañana con el repique de las campanas sonoras de los templos citadinos como signo de fiesta grande; tres, a lo largo del día se tronaban cohetes y en la noche se quemaba el castillo tradicional. Mi reflexión y consejo: ¿Quién, si no nosotros los irapuatenses, celebramos dignamente festejando a nuestra ciudad, nuestra casa grande, orgullo y fortaleza nuestra? Recordemos como ejemplos, la feria de Aguascalientes y su día principal, el de San Marcos, así como la de León y su día principal, el 20 de enero, su patrón San Sebastián a quienes celebran tan festivamente sus días de homenaje.


La historia de la feria continuó y en el año de 1973, el Ingeniero Sebastián Martínez Castro formó el Patronato denominado ‘Parque Hidalgo y su evento Expo Fresas’, cuya finalidad especifica era el de trabajar todo el año para realizar un parque, ‘el Parque Hidalgo’ precisamente donde se encuentran actualmente las instalaciones del DIF municipal, el que comprendería instalaciones muy importantes para la ciudadanía irapuatense, ya comentadas en mi artículo anterior. Continuaré platicando de ella. Como parte final de este trabajo señalo a tres personas que hicieron historia en Irapuato y de los cuales platicaré un poco en mi próximo articulo: Don Pablo Chávez y Asquerque; Don Manuel José Almanza y Don José Ortiz Rico, además de otros más.


Termino con un comentario. Escucho y leo sobre la legalización, o no, de las drogas y su consumo, como medio para que disminuya su uso. La solución está, estoy seguro, no en su legalización o no, sino en la educación (moralización del ambiente) de los niños y jóvenes victimas del medio en que se desarrollan. Hecha esta labor (sabemos que poco a poco por difícil, dado el deterioro familiar y social, pero seguro) no habrá necesidad de legalizar o no las drogas, simplemente porque no habrá quienes las necesiten. ¿estamos?


 


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