Salvador Allende, Venezuela y AMLO
Salvador Allende, Venezuela y AMLO

Salvador Allende, Venezuela y AMLO

Opinión
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Perspectiva

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La referencia más cercana a los fracasos del izquierdismo tropical es Venezuela. Por eso la usan los AMLOfóbicos como advertencia de la amenaza real del populismo, pero hay muchos más ejemplos de los fracasos estatistas en el continente a través de los años.


Salvador Allende gana las elecciones en Chile en 1970, con una minoría de electores socialistas y comunistas, apoyado por intelectuales y poetas de la talla de Pablo Neruda. El doctor Allende tenía la mejor de las intenciones de convertir a Chile en un país igualitario, con bases sociales amplias, una enorme reforma rural y la intervención del Estado en todo lo económico. Contaba también con el apoyo moral de México y su entonces presidente Luis Echeverría.


Chile, hasta entonces un país próspero y en crecimiento, experimentó una de las caídas más severas en su producción agrícola, en sus explotaciones mineras y en la actividad económica en general. Al desincentivar la inversión privada, al repartir la tierra sin ton ni son y al tensar sus relaciones con Estados Unidos, Allende metió a su país en un tobogán económico. En poco tiempo escasearon los alimentos, la repartición por cuotas de alimentos era algo nunca visto para un país rico y con poca población.  Allende, un hombre preparado y gran orador, no era siniestro como Nicolás Maduro o el mismo Hugo Chávez de Venezuela.


Su primer problema fue que no contaba con el apoyo de la mayoría de chilenos. Igual que Andrés Manuel López Obrador, Allende contendió varias veces por la presidencia de Chile. Jorge Alessandrini le ganó en en 1958, luego, a pesar de obtener un 38 por ciento de los votos no pudo ganarle a Eduardo Frei en 1964. Lo grave es que con apenas un 36.6 de la votación, consigue la primera mayoría simple en 1970. Chile estaba fragmentado como lo está hoy México.


Se convertiría así en el primer presidente marxista del mundo que llegaba al poder a través de elecciones generales. La mayoría en Chile no era marxista, sólo un poco más de un tercio.


Al igual que Andrés Manuel, Allende tenía una carrera política larga y de reconocida honestidad pública. Era un ídolo para las izquierdas nacionalistas de los setentas. Aún hoy se le reconoce como un mártir de la patria y una víctima del golpismo militar de Augusto Pinochet. Pero atrás del verbo luminoso había una incapacidad absoluta para comprender cómo funcionan las economías libres y el daño que se causa cuando se administra un país con dogmas marxistas.


El golpe de estado de Augusto Pinochet en 1973 no tiene justificación legal, ni moral pero sí tiene explicación en por la miseria económica que pasaba la población. México debió ayudar a Chile con cargamentos de granos para disminuir la hambruna. Los chilenos hacían colas para obtener una hogaza de pan y las mujeres tiraban granos en los cuarteles, como para decirles a los generales que eran gallinas al no poner orden en su país.


Chile era de los pocos países democráticos en Latinoamérica, con sólidas instituciones y un nivel cultural superior al de sus vecinos. Perdió el rumbo cuando se estableció un modelo económico que no iba a funcionar.


Lo grave para México es que no hay un modelo económico cierto, un proyecto de instituciones sólido en el discurso de AMLO. ¿México podría convertirse en el Chile de los setentas? (Continuará)


 


 


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