El canal de Suez a 150 años de su inauguración

El canal de Suez a 150 años de su inauguración

Viajes
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La obra crucial del comercio marítimo entre Europa y Asia inspira a novelistas y cineastas.

La travesía por El Canal de Suez es más que una aventura a bordo del navío italiano Silver Spirit.


A bordo del Silver Spirit, transitar El Canal de Suez ofrece oportunidades que pocas veces nos damos en la vida.   


Bien podemos adentrarnos en la historia de esta obra de ingeniería crucial para el comercio marítimo entre Europa y Asia, o simplemente descansar con la vista puesta en la arena  y rocas rojizas del desierto de Arabia.


El clima en noviembre es agradable, en promedio 25 grados centígrados al mediodía y viento fresco en las noches. El cauce de Suez tiene 163 kilómetros de longitud. A diferencia del canal de Panamá, los barcos navegan a nivel del mar. 


Casi cuarenta horas navegamos, de Alejandría al puerto de Sharm El Sheik, Egipto,  ubicado entre el Golfo de Aqaba y las aguas del mar Rojo. La marcha del Silver es  silenciosa a 28 nudos por hora.   


Hace 150 años, un barco cruzó por primera vez El Canal de Suez, aunque la inauguración fue en 1869 ante la presencia de la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III.  La apertura  se celebró a la orilla del mar Nilo con la interpretación de la ópera Aida, de Verdi.


Años después, el canal más grande del mundo, planeado y dirigido por Ferdinand de Lesseps inspiró una película romántica titulada “Suez”, poco realista pero con escenas que reflejan las tragedias de miles de campesinos egipcios obligados a dejar familias, y a trabajar en condiciones infrahumanas.   


Los historiadores no se ponen de acuerdo, unos narran que murieron 22 mil hombres y mujeres en las excavaciones que duraron 10 años y otros consignan más de 125 mil víctimas. 


La construcción del Canal de Suez también alentó a escritores y poetas como María José Rivera, autor de la novela “Eres la luz de mis ojos”, que trata de amor y venganza y recrea personajes de la época victoriana identificada con la cúspide de la Revolución Industrial y el Imperio Británico. 


La poetisa Alma Pérez Canela quiso demostrar que la realidad también inspira. 


De Ferdinand de Lesseps escribió:


 


Padeció el caballero…


inclemencias geológicas


precarias finanzas,


y por tanta adversidad


regresa a Francia…


Sharm El Sheikh, Moisés y Los 10 Mandamientos


La terquedad para vender del egipcio no tiene par.


Antes de atracar en el muelle de Sharm El Sheikh, el primero al salir del Canal de Suez, expertos de Silversea comparten a los huéspedes experiencias en estas tierras en donde pueden venderles la pirámide de Keops o la máscara “original” de Tutankamon, con descuento y certificado de autenticidad.


La ciudad Sharm El Sheik es blanca de lado a lado. Las fachadas parecen construidas por la misma persona. La vida de los habitantes transcurre en torno al turismo europeo. Pocos visitantes vuelven al barco con las manos vacías. Los comerciantes canjean uno, dos, cinco dólares,  por dibujos en papel-pergamino, pashminas, réplicas de yeso de pirámides, faraones y camellos.


Los hoteles de lujo son dueños de las playas. Su personal vestido de gala está capacitado para atender a líderes mundiales que participan en cumbres y pactos de paz.



Desde lobbies revestidos de alfombras rojas se alcanzan a ver basureros y fincas semidestruidas.     


Lo recomendable a los visitantes de Sharm El Sheikh es hacer un paseo corto y tomar alguna excursión. La compañía naviera italiana ofrece siete opciones además de tours privados.


Una de ellas a  los montes Sinaí y Santa Catalina. En la cima del Sinaí, los cristianos creen que Dios entregó a Moisés las tablas con los Diez Mandamientos. 


En la montaña de Santa Catalina, situada muy cerca del Sinaí, se encuentra el monasterio cristiano más antiguo. En su biblioteca se resguardan manuscritos e íconos invaluables. 


El monasterio sigue habitado. Se considera un lugar sagrado,  venerado por la comunidad ortodoxa griega. Subir a la cima de Santa Catalina, la montaña más alta de Egipto, puede llevarle poco más de  2 horas a paso tranquilo. Desde la cumbre solo divisará picos áridos en medio del desierto, sin rastro de vida.


Otra opción, son las excursiones al desierto con la guía de beduinos acompañados por anfitriones del Silver Spirit. Prepárese a recorrer una planicie desértica de 50 kilómetros. Eso sí, protéjase con sombrero, ropa y calzado para caminar sobre la arena roja bajo un sol brillante.