Camino a la presidencia; alianzas ocultas

Camino a la presidencia; alianzas ocultas

Opinión
|

SI YO FUERA...

Foto:Periódico AM


Ante tanto ruido electoral es imposible no cuestionarse o siquiera pensar en cuáles son las alianzas reales y de fondo entre partidos, grupos y personajes en esta carrera para llegar a Los Pinos.


No perdamos de vista que actualmente ya no estamos viendo a solo seis candidatos en la carrera. Además de esas caras visibles, esta carrera devela mucho más. Implica grupos de poder buscando encaramarse en la presidencia y capitales apostando por el acceso a los millonarios negocios que se facilitan al estar cerca del triunfador.  


También implica fueros que blindan con inmunidad a uno que otro pillo o líder en nuestro país; que no son pocos en nuestro querido México. 


Implica también mucho más que solo llegar a la Presidencia de la República, de ahí tantos intereses y alianzas que pudiéramos pasar inadvertidos en un primer vistazo pero que no deberíamos pasar por alto en el análisis profundo. 


Hoy empezaremos con el partido en el poder, al que veo claramente dividido en por lo menos tres grandes grupos además del poco carismático candidato. Considero que esa diversidad de objetivos ha causado el poco éxito de su campaña hasta el momento.


Por un lado, el otrora presidenciable ex gobernador de Hidalgo, quien al conocer la negativa de su figura como candidato oficial, muy a su estilo, amagó al tricolor con la alianza entre el Partido Encuentro Social, comandado por su gente, y Morena.  


Fue un movimiento sagaz que levantó más de una ceja en el grupo Atlacomulco y obligó a sentarse con él y sus intereses, e invitarlo a la campaña, dándole por lo menos su nicho de poder en la operación y por consiguiente en la próxima bancada de su partido en el poder legislativo, donde seguramente intentará concentrar su fortaleza para el próximo sexenio; independientemente del color que tenga el futuro presidente.   


No le queda de otra, desde ahí protegerá su influencia política, brazos financieros y riqueza acumulada. Yo infiero que quien menos le conviene que gane, sea su propio candidato, pues con otros triunfadores tendría mayor margen de operación y trueque, principalmente  con el triunfo del Peje y sus mencionadas recientes alianzas, y no menos margen con Anaya, quien fue el consentido opositor de Bucareli durante un buen tiempo del actual sexenio.


En el mismo barco del Revolucionario Institucional están los fieles a la creencia que con dinero y operación política sin escrúpulos lograrán que un candidato como el actual pueda levantar una campaña.  


Estos, principalmente personas del Estado de México, con excepción del ex gobernador Eruviel, son los cercanos al presidente, los que aparentemente derrotaron al "Paste Power", impidiendo la llegada de Osorio y colocando inocentemente a Meade; estos no se permiten dejar de creer en los milagros.  


Ellos son los principales promotores de la, desde mi punto de vista, errónea campaña de buscar desbancar, de entrada, al segundo lugar en las encuestas, para después intentar liderar las mismas.   


Errónea estrategia, pues a título personal, creo que por pelear el segundo lugar han dejado intocable ya por muchos días al mesiánico Peje. Obviamente los perpetradores de ese plan no harán mucho por enderezar el barco y cambiar la estrategia, como dije, creo que ganan más con la derrota de su candidato.


Por último, tenemos al grupo local que encabeza el ex gobernador Eruviel, no crean que fue excluido del grupo anterior por sus buenas prácticas. Fue excluido, porque él encabeza ese grupo local del Edomex, que en el supuesto de que el candidato de su partido resultara derrotado, de la misma manera se vería debilitado el grupo actual en el poder y el ex gobernador volvería a ser un poderoso revolucionario del Estado de México y no un alfil más del grupo mexiquense encabezado actualmente por el presidente Peña.


De acuerdo con mi análisis, dos de los tres grupos ganan más con la derrota que con el triunfo. Lo siguiente será saber con quién ganan más. Esa posición de ser el elemento que incline la balanza la manejan muy bien. Así subsistieron durante los dos sexenios panistas y no solo eso, desde ahí reconstruyeron su poder.   


Este último análisis nos dejará ver, en mucho, hacia dónde se inclinará el partido en el poder. Será la que determine el sentido del llamado de emergencia de última hora ante la evidente nula posibilidad de su candidato a alcanzar el triunfo. 


Ese llamado donde se dé la última orden a los "virreyes" estatales, en su papel de operadores electorales, a mandar la señal para que la operación sea diferenciada.  Operación que mandará la señal para que los votos para la presidencia se inclinen a un opositor y los votos para el legislativo amarren la posición negociadora que tendrá el tricolor el próximo sexenio.


Si yo fuera un candidato presidencial distinto al "oficial", estaría ya mandando a mi mejor gallo a negociar con el tricolor. Este último, sabedor de su capacidad para inclinar la balanza, se dejará pedir caro. 


Según yo, y desafortunadamente para este país, en la alianza con el tricolor está la clave para el triunfo, son el peso que inclinará la balanza hacia el triunfo.