Las mujeres en la ciencia: Ellen Gleditsch

Las mujeres en la ciencia: Ellen Gleditsch

Opinión
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La científica noruega Ellen Gleditsch, que vivió entre 1879 y 1968, dedicó una importante parte de su vida científica.


La científica noruega Ellen Gleditsch, que vivió entre 1879 y 1968, dedicó una importante parte de su vida científica al estudio de la radioactividad. De 1907, a 1912, trabajó como asistente de Marie Curie, en París, en el estudio de transformaciones radioactivas con cobre y litio, así como entre radio y uranio, al mismo tiempo que trabajaba en la Universidad de la Sorbona.
Posteriormente, trabajó en la Universidad de Yale en Estados Unidos realizando estudios sobre la vida media del radio. Trabajó también con empeño en incrementar las oportunidades para la mujer en la ciencia y fue presidenta de la Federación Internacional de Mujeres Universitarias. Fue la segunda profesora en Noruega, y en la Universidad de Oslo fundó un grupo de investigación sobre radioactividad.
En una auto presentación en 1930, Ellen Gleditsch se describe así: “Tengo muchos intereses, además de la ciencia. Disfruto la lectura de novelas, el teatro y la música, pero no el cine. Soy también miembro del Coro Femenino de estudiantes. En los últimos años, he participado en trabajo internacional con grupos pacifistas y de cooperación intelectual… Amo el deporte y la vida al aire libre, soy miembro del Club Femenino de Ski y no tengo mejor forma de disfrutar un verano que caminando en las montañas noruegas. Viví lo suficiente en Francia para reconocer que el cocinar es un arte importante y vital, de hecho en muchos países son famosos mis omelets.”
Cuando Ellen Gleditsch llegó a París, Marie Curie ya tenía diez asistentes de diferentes nacionalidades, algunos recibían la beca de la fundación Carnegie, financiada por el millonario norteamericano Andrew Carnegie, otros eran “Normaliens” o estudiantes de la École Normale Supérieure que trabajaban para obtener su “Diplome d’Etudes Supérieures” y otros más eran “travailleurs libres” o estudiantes que pagaban sus propios gastos. Ellen Gleditsch pasó cinco años en París, tres como “travailleur libre”, uno como becaria Carnegie y el último recibiendo una beca de la Universidad de Oslo.
Entre 1907 y 1912 estudió en la Universidad de la Sorbona y obtuvo su “Licenciée és sciences” además de convertirse en la asistente científica personal de Marie Curie. Al terminar regresó a Noruega y en 1913 recibió una beca por un año de la Fundación Americana-Escandinava. Le escribió al famoso espectroscopista Theodore Lyman de la Universidad de Harvard, quien bruscamente la rechazó argumentando que “ninguna mujer había puesto un pie en el Laboratorio de Física de Harvard” y era implícito que evidentemente ella tampoco lo haría. También le escribió a Bertram Boltwood de la Universidad de Yale, quien finalmente la aceptó con muchas reservas, y solo después de pedirle referencias a Rutherford, la recibió no como “investigadora”, sino solo como “visitante”. Estos son ejemplos del reto personal que Ellen Gleditsch tuvo que afrontar en las universidades norteamericanas de esa época.
Boltwood le asignó el trabajo de determinar la vida media del radio y así resolver una importante discrepancia pues la medición de Boltwood era de 2,000 años mientras que la de Hans Geiger era de 1,760 años y la de Rutherford 1,690 años.  Su método corroboró el resultado de Rutherford. El valor aceptado actualmente es de 1,600 años.
A lo largo de su vida y especialmente al retirarse, apoyó a las mujeres, en particular para realizar estudios científicos en el extranjero, pues por conocimiento propio sabía que la experiencia científica, cultural y personal de estar en el extranjero es insustituible y fundamental para todo científico. Fue también la primera mujer en recibir un doctorado honorífico por la Universidad de París (Sorbona). Su ejemplo de rigor científico y de perseverante lucha a favor de la  mujer sigue vivo en Noruega y en el resto del mundo.