Crónicas viajeras
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Opinión
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Al 100%

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El otro día iba en el camión y se sentó una mujer justo al lado de mí. Seguramente tendría unos sesenta y pico de años, pelo gris y un outfit que desafiaba las combinaciones de colores. Señores Pantone, ¿quieren buscar inspiración para el color pantone 2019? Pregúntenle a esta mujer. 


La cuestión es que me llamó la atención cuando sacó una funda de iPad y la desenvainó (abrió) con tanta convicción que hizo que me fijara en ella. Lo que tenía adentro me dejó pasmada. En vez de la tableta tenía tres celulares de pantalla grande, uno al lado del otro que le servían para nada más y nada menos que ser una cabina de control para lanzar Dragon Balls a diestro y siniestro con una habilidad que ya quisieran tener mis amigos más freaks del juego. 


La mujer dominaba el juego, pero lo mejor de todo, lo disfrutaba. Recordé cuando vi que esta moda estaba afectando a un mayor número de población de lo que esperaba dije: ¿Cómo, acaso esto tiene futuro? Lo sé, mi habilidad de predicción de la bolsa y sistemas de inversión no es muy fiable. 


Eso sí, hizo una pausa para abrir sus grupos de Whatsapp, copiar el mensaje de buenos días del grupo familiar para pegarlo en el de sus amigas y así sucesivamente procurando no compartir el mismo mensaje en dos grupos. Toda una community manager de los sesenta. 


Y como ya no podía seguir mirando a sus tres pantallas simultáneas sin ser denunciada por acoso, me dediqué a mirar por la ventana y pensar en la gente que conozco que no aprovecha la tecnología de su celular al máximo, o aún peor, su propia vida. 


Siempre le digo a mis amigas que mi celular es como si fuese un avión y que lo utilizo como si fuese una bicicleta. Capacidad para volar, pero me contento con rodar en círculos por la zona. 


Y como me encantan las metáforas, comparé esto con lo que leí hace poco de un periodista que compró una cama gigante porque estaba cansado de que se le salieran los pies y, hoy en día, solo usa el 8% de la cama king size por mera costumbre. 


Y creo que es esta explicación la que más se acerca al por qué vivo en una ciudad lejana, o el por qué me esfuerzo tanto en el trabajo, o por qué quiero conocer tanta gente nueva, o por qué me aburre ir al mismo sitio todos los fines de semana, o por qué me dan igual las conversaciones negativas sobre la vida de otros. 


Porque sé que quiero hacer crecer ese porcentaje. Quiero ocupar toda la cama, en diagonal y da igual si la tengo que tender. 


Así que, si un día encuentran a alguien que destaque por sus rarezas, pero de alguna forma, disfruta más que los del montón. Ese día sabrán que esa persona utiliza el avión en toda su potencia.


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