El pensamiento y la felicidad
El pensamiento y la felicidad

El pensamiento y la felicidad

Opinión
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¡Nos rompieron los paradigmas!

José Manuel Ramos Arredondo.


¡Nos rompieron los paradigmas! Estamos acostumbrados a creer que la felicidad es una competencia olímpica para tener más, ser más exitoso, sentir más placer y hacer más cosas, ahora los científicos del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin nos salen con que el hombre más feliz del planeta es un tipo que vive en una celda de dos por dos, no es dueño ni ejecutivo de ninguna de las compañías del Fortune 500, no tiene relaciones sexuales desde hace más de 30 años, no vive pendiente del celular ni tiene Iphone, no va al gym ni maneja un BMW, no viste Armani ni Boss, desconoce por lo tanto el Prozac tanto como el Viagra o el éxtasis, y ni siquiera toma refresco.


Matthieu Ricard (nacido en París en 1946) es un monje budista que reside en el monasterio Shechen Tennyi Dargyeling en Nepal. Está profundamente envuelto en el desarrollo de los efectos del entrenamiento mental sobre el cerebro en las universidades de Madison-Wisconsin, Princeton y Berkeley. En abril del 2007, fue considerado como el hombre más feliz de la tierra tras años de estudio de su cerebro.


El estudio a que fue sometido consistió en la utilización de 256 sensores y decenas de resonancias magnéticas a las que Ricard se sometió a lo largo de varios años para validar el experimento. Ahí donde los niveles de estrés, coraje y frustración en los simples mortales son muy altos, en la mente de Ricard estas sensaciones negativas no existen. Por el contrario, ahí donde la mayoría de los voluntarios mostró bajísimos niveles de satisfacción y plenitud existencial, Ricard se voló la barda en todas y cada una de las sensaciones positivas, dando origen al título de "el hombre más feliz del planeta".


Al final, los resultados del estudio vienen a cimbrar los pilares de nuestra civilización consumista -donde el Prozac se vende cuatro veces más que el Viagra- porque confirman, ahora sí con pruebas científicas en mano, lo que humanistas y profetas de todas las épocas han venido diciendo sin que los científicos materialistas les dieran ni poquito crédito. A saber: que la felicidad es un asunto del espíritu que no depende de nada ni de nadie externo a la persona (Buda), que la clave para ser feliz mora en el interior de cada uno (Cristo) y que la felicidad o es un hábito o es el resultado de varios de ellos (Aristóteles). Y si bien Ricard admite que su camino no es más que uno de muchos, advierte que ser feliz necesariamente pasa por dejar de culpar a los demás de nuestra infelicidad y buscar la causa en nuestra propia mente.


Sé que en nuestro entorno se están viviendo situaciones de violencia y que eso puede generar muchos pensamientos de peligro y de miedo, pero de acuerdo con la ley de “Lo semejante produce lo semejante” es necesario tener mejores pensamientos en momentos como los de estos momentos.


Es hora de cambiar el “piensa mal y acertarás” por el de “piensa bien y generas felicidad”, si tú eres feliz puedes provocar un fenómeno de resonancia que nos beneficiará a todos los seres de la tierra. Esa es nuestra personal misión.


No sé qué opines al respecto sin embargo yo prefiero tener este razonamiento y buscar el bien y la armonía, esto acompaña la felicidad y es una forma efectiva de participar en la búsqueda de justicia social.


 


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