Olvido, soberbia e imprudencia
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Olvido, soberbia e imprudencia

Opinión
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Aprovechando la posibilidad legal de que en la próxima contienda electoral para la presidencia de la República...

Mario Gutiérrez.


Aprovechando la posibilidad legal de que en la próxima contienda electoral para la presidencia de la República puedan competir candidatos independientes, el gobernador con licencia del estado de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, presentó al INE la documentación que en su concepto era suficiente para que pudiera ser inscrito como un candidato independiente a la presidencia de nuestro país. Pero resulta que el Instituto Electoral mencionado consideró que miles de las firmas de apoyo obtenidas de ciudadanos de distintas partes de la República no podían ser "validadas" por diferentes circunstancias, algunas por ser falsas, otras porque las credenciales de elector utilizadas para identificar a los que les habían estampado no eran correctas o eran falsas, así como por señalarse nombres de personas fallecidas, que no estaban en las listas del padrón electoral y por algunas otras causas parecidas. Así las cosas, las firmas de apoyo que no se aceptaron fueron tantas que, las que sí se tomaron en consideración no eran suficientes para satisfacer la cantidad exigida por la ley para poder inscribirse como candidato independiente. Se rechazó pues su candidatura.


Inconforme “el bronco” interpuso el recurso pertinente ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. En la sentencia que resolvió el recurso la semana pasada el Tribunal, por mayoría de votos, estimó que se habían violado derechos humanos del recurrente, básicamente la garantía de audiencia, presunción de inocencia y el debido proceso. Como resultado de ello ordenó a la autoridad recurrida que considerara que estaba satisfecho el requisito relativo a la cantidad de firmas válidas para poder ser registrado como candidato independiente y por tanto darle ese registro.


Ya desde antes, incluso de que el INE realizara oficialmente el rechazo, se habían filtrado aquellos datos a los medios de comunicación y publicado opiniones en el sentido de que había inconsistencias e irregularidades en el proceso de recopilación de firmas por parte del mencionado Jaime Rodríguez Calderón. En bastantes de esos medios se le tildaba de tramposo y se dijo de la necesidad de hacer denuncias por la comisión de delitos electorales. La reacción mediática fue de una inconformidad casi absoluta con la decisión del tribunal electoral. Lo menos que se dijo fue que no era admisible que una persona que se había valido de medios ilícitos para lograr las firmas de apoyo, según estaba demostrado ante el Instituto Electoral, pudiera ser candidata a la presidencia de la República pues las pruebas obtenidas por aquel organismo eran contundentes, según lo dio a conocer el mismo. Quienes así opinan se olvidan de que como el propio Tribunal autor de la resolución criticada lo dice, ellos utilizan un criterio garantista, lo que implica que la salvaguarda y reparación a los derechos humanos es la prioridad y cualquier cosa, incluso pruebas fehacientes, apreciadas con lesión a ellos, no pueden tenerse en cuenta en el proceso en perjuicio del procesado. Claro que existen otras argumentaciones, pero en esencia esa es la base de lo resuelto. Olvidan también, quienes dicen que es un exceso de garantismo, al que incluso algunos tildan despectivamente de tecnicismo, que ese criterio fue utilizado por la misma Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el caso Florence Cases, en el que la violación a la presunción de inocencia y al debido proceso ocasionó que la Corte de manera directa y sin llegar a la reposición del proceso determinara que por tales violaciones la contaminación afectaba todo el proceso dejándolo prácticamente sin efecto en lo tocante a la procesada. Ciertamente aquel caso fue penal, pero esos derechos humanos también pueden hacerse valer en el ámbito de los procesos administrativos y por supuesto en los políticos. Así, pues, la sentencia comentada no es un absurdo ni un truco para dar cabida a un candidato independiente que no reúne los requisitos.


Exagerado que se diga que ello quita confianza en el Tribunal Electoral citado pues lo resuelto tiene sus bases en antecedentes concretos como el ya citado y otros más.


Lo que sí quita confianza es la soberbia. Que el Instituto se ofenda y responda en forma poco comedida a lo resuelto por la Sala Superior, valiéndose de aspectos mediáticos, no parece que sea muy sano para la vida política y jurídica nacional, pues da la impresión de no querer someterse a lo resuelto por quienes tienen atribuciones para hacerlo en virtud de la función jurisdiccional que desarrollan. Cosa distinta cuando la crítica proviene de particulares pues, entonces, ello incluso es conveniente porque aquí se trata de personas que en ejercicio de sus derechos pueden hacerlo.


Resultan ciertamente imprudentes las exageraciones de algunos políticos y de medios de comunicación que no contribuyen en nada a dar confianza al proceso electoral. Es buena la crítica, por supuesto, pero en ciertos casos debe ser prudente, sin que esto impida que se digan las cosas y se difundan las opiniones que el ejercicio de la libertad de expresión permite.


 


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