Robo de espacios

Robo de espacios

Opinión
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Algunos de los espacios que se roban en la ciudad, son: banquetas, andadores, camellones, predios que quedan en medio de nuevas avenidas.


El robo es la apropiación de algo que no es nuestro. En las ciudades, en las grandes como León, los espacios son limitados y esto ha llevado a que los ciudadanos, los constructores, hagan sus trampas para tomar espacios que son de la ciudad o que son áreas comunes en fraccionamientos o en colonias con reducidos espacios, afectando a los demás y llevando, de acuerdo a sondeos, a pleitos legales a la mitad de ellos, teniendo fallos justos para el propietario solo una tercera parte de ellos. 


Algunos de los espacios que se roban en la ciudad, son: banquetas, andadores, camellones, predios que quedan en medio de nuevas avenidas, áreas comunes, parques, lotes baldíos, entre otros. De acuerdo a estimaciones basadas en opiniones en valuadores, arquitectos, urbanistas, jefes de colonos, constructores, una de cada 3 construcciones en la mancha urbana de nuestra ciudad, presenta irregularidades y con eso, está construida fuera de la ley. 


Se roba un espacio, como ejemplo, cuando las banquetas son tomadas por particulares. Hay muchos casos, pero se puede comprobar en calles que originalmente fueron anchas; lo mismo en la colonia Miguel Hidalgo donde decenas de vecinos han construido sobre la vialidad Guty Cárdenas sus espacios para estacionamientos; o en Paseo de Jerez, donde se instalan abiertamente negocios sobre la vía pública que han perdurado por décadas hasta hacerse parte ya del paisaje urbano. 


Otro ejemplo, son las cornisas o balcones que se construyen en el segundo piso; de acuerdo a nuestro sondeo, éste es el que estadísticamente se presenta más y menos se denuncia, pues no afecta a otros. Hay casos como el de la calle Parral donde se construyó un enorme edificio sobre el terreno de una casa y que sus plantas altas sobresalen claramente sobre la calle hasta hacerse el edificio más alto de la zona. Como estos, se dan otros robos de espacios en calles con reducida anchura y que, desde el origen, fueron diseñadas y aprobadas por la autoridad, con reducidas áreas para construir, lo que provocó que rápidamente debieran los habitantes construir progresivamente invadiendo todos los espacios posibles.  


Cuando la autoridad municipal tiene poco cuidado sobre el inventario de terrenos municipales, también se presentan apropiación de espacios. Son numerosos los casos y lo más es probable es que la autoridad no tenga la capacidad por su poco personal para supervisar pues no hay denuncias ni observación de otros vecinos. En el parque Chapalita, se tienen invasiones de particulares sobre terrenos que son públicos y paulatinamente, la fuerza de la costumbre ha hecho que se incremente la probabilidad de que se pierdan frente a la invasión de los particulares. Tuvimos hace poco, robos espectaculares como la pista del Parque Metropolitano que al final fue permutada por terrenos con un particular a pesar de que hace décadas el Municipio había ya pagado por ellos. 


En los fraccionamientos, en los “cotos”, hay también innumerables casos, pues “en todos lados se cuecen habas”. Allí, las áreas comunes son apetecidas por vecinos; lo mismo en áreas grandes que en pequeñas. En Bosques del Refugio, como ejemplo, los vecinos demandaron a quien construye estos días, de plano, sobre el andador aprobado por el Municipio, pasándose por alto a toda la comunidad solo para tener más espacio. 


Consultamos a ciudadanos leoneses sobre el tema de “robo de espacios”; es decir, “si habían escuchado o sabido de robos de espacios en las construcciones de la ciudad”. Respondió que “sí”, el 48%, en tanto que “no” el 21% y “no lo sabe” el 31% restante.


Preguntando sobre los tipos de “robos”, el que más destacó, fueron “construcción de balones y terrazas”, “construcción sobre espacios comunes”, “construcción sobre el terreno del vecino”. En cuanto al origen de estas prácticas, preguntamos a los 250 encuestados. Respondieron mayoritariamente que se debe “a la falta de castigos para los responsables”; también dijeron que es debido a la “falta de respeto a los demás” y que la mejor medida para detenerlo, es “realizar castigos ejemplares” y “facilitar el entendimiento entre particulares”.


Aparecieron también en la investigación, otros hechos de robo de espacios, como la construcción de herrería para que, en cocheras pequeñas, puedan caber coches y con ello, invadir la banqueta a pesar de que los andadores no permitan ya la circulación. Encontramos en el sondeo que también hay invasión de banquetas cuando se construye sobre ella incluso alegando “usos y costumbres”; los andadores son también apetecidos para el robo de espacios, como lo son los terrenos baldíos que tiene la autoridad o que los legítimos dueños descuidan en casos como propiedades sin herederos. 


Si bien el origen del problema, es la falta de valores propio del ladrón, la consecuencia de ello, son conflictos entre particulares y con la autoridad. No será fácil reducir o eliminar las prácticas de robo de espacios; el común denominador se da cuanto no hay vigilancia de la autoridad y de los vecinos. Frente a un robo de espacios, es el Municipio, a través de la Dirección de Desarrollo Urbano, la que interviene para detener obra, para sancionar y en establecer medidas correctivas.  En la medida en que crezca más la ciudad, y los espacios disponibles sean menos (todavía el 25% de la ciudad son reservas territoriales de empresas de vivienda), se seguirá dando, lamentablemente, el “robo de espacios”.