Democracia y participación ciudadana
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Opinión
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No podemos pensar en una reforma política integral...

Eric Bolívar.


No podemos pensar en una reforma política integral si no consideramos la vertiente de la democracia y sus expresiones.


Muchos de nuestros políticos asumen como lo verdaderamente importante llegar al cargo. Eso supone la alegría en ellos, cuando lo realmente importante debería ser llegar para ayudar a la gente desde el cargo. Desde ahí está erróneo el camino.


Por ello, resulta fundamental buscar los métodos que aseguren que lleguen a los puestos públicos la gente mejor calificada y preparada, gente dispuesta a trabajar y a hacer su trabajo de la mejor forma posible.


Es importantísimo asegurarnos que existan los procedimientos que permitan plasmar la voluntad de la comunidad, pero al mismo tiempo generar espacios para garantizar que todas las voces, principalmente las minorías, tengan estos resonantes que les den un lugar en la sociedad.


El problema es que nuestra democracia no privilegia dar voz a las diferentes voluntades comunales. Tampoco asegura que llegue la gente mejor preparada ni calificada a los diferentes cargos de elección popular. ¿Por qué si un doctor tuvo que estudiar muchos años antes de poder tener en una mesa de operaciones a alguien que depositó en él la confianza, porque dejamos en manos de diputados que no son capaces de hilar una idea siquiera coherente respecto a temas triviales -vaya que tenemos muchos ejemplos de Diputados que dan verdadera vergüenza-, la posibilidad de legislar temas tan importantes para la sociedad? ¿No se sería deseable tener gente preparada, capaz y sensible en los cargos públicos?


Nuestro sistema de partidos está rebasado y es obsoleto. Los partidos políticos se han vuelto agencias de colocación en lugar de verdaderos impulsores de profesionalización del servicio público.


Además, el tema de los recursos públicos dentro de los mismos partidos y su repartición entre ellos para enfrentar los procesos electorales es injusto, desproporcionado y fomenta que el partido en el poder claramente resulte beneficiado.


En virtud de ello, se necesita establecer reglas claras, puntuales y justas a los diferentes actores políticos, tanto de partidos como a las expresiones independientes emanadas de la sociedad, buscando siempre presentar los mejores cuadros de personas para que conduzcan los gobiernos y estén al frente de los puestos de toma de decisiones.


¿A poco no sería muy bueno que se estableciera por ley un proceso democrático interno en los partidos políticos y además de lineamientos que permitan asegurar que los candidatos propuestos tengan un perfil mínimo de capacidades, confianza, actitudes y aptitudes?


Es importante buscar un elemento más equilibrado para conformar el Congreso. La actual, Diputados de Mayoría Relativa y de Representación Proporcional, resulta obsoleta y dispar. Buscar un esquema donde podamos eliminar todos los diputados de Mayoría Relativa y que como en varios países desarrollados, sea una composición totalmente por listas y de esa forma asegurarnos que la gente que las integre mantenga un estándar de calidad y por ende nuestro Congreso eleve su calidad legislativa.


Otro tema importante es hacer más asequible y justa las candidaturas independientes ciudadanas. Actualmente la Ley es totalmente dispar y pareciera que está hecha a


propósito para que nadie pueda llegar. Esas expresiones no abonan a una democracia fuerte ni justa.


Existen temas como la segunda vuelta electoral; candados y fiscalización ciudadadana al mal uso de los recursos públicos en temas electorales; mecanismos de obligatoriedad de ejercicio del voto -por ejemplo, la perdida de la vigencia de la credencial si no está sellada-, etc. Muchos temas que impulsar dentro de una reforma política integral.


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