Cuando el Dumbo lloró

Cuando el Dumbo lloró

Deportes
|

Cuando hoy se habla de Adalberto López es para recordar sus orejas grandes y que es el máximo goleador del León, hoy acechado por Mauro.

Dumbo y Boselli. Foto: Especial.


Adalberto López fue un irreverente. 


Se rebeló a la naturaleza que no le dio una estatura alta como para ser delantero, se negó a sumirse frente a los defensas recios de su época y rechazó quedarse en el olvido ante las preferencias que hubo por otros jugadores.


Sin duda un gran goleador que habló en la cancha en tiempos donde la idolatría era para un Casarín, un ‘Pirata’ Fuente o un Isidro Lángara. 


Cuando hoy se habla de Adalberto López es para recordar sus orejas grandes y que es el máximo goleador del León, hoy acechado por Mauro Boselli.


Son 16 goles que le restan al Matador para alcanzar al Dumbo. No será en este torneo, pero es probable que veamos algo histórico en el siguiente año futbolístico.


Comparar a Mauro con el Dumbo es imposible, no hay forma, ni por el físico, los tiempos o esquemas tácticos; ni qué decir por el estilo de juego ni mucho menos por lo mediático del futbol.


La única referencia es que el Dumbo logró 136 y Mauro suma 120 goles y contando.


Cuando el Dumbo la rompió con León se jugaba con un parado donde lo importante era anotar más goles de los que te hicieran, todo era vertical y casi nadie se movía de su lugar. Así, dos centrales fijos, tres más adelantito y otros cinco hacia el frente.  


En los cuarentas las goleadas eran habituales, por ello los equipos debían contar con alguien mortífero en el área. La Fiera tenía al Dumbo.


Llegó a León porque en Atlante la reverencia era para Casarín y aquí encontró algo más que títulos, encontró la gloria de un goleador.


En los tiempos del Dumbo la condición técnica era primordial y su baja estatura la suplía con un resorte impresionante, un remate contundente y un oportunismo sinigual. 


Con Marcos Aurelio y el Capi Luna congenió con la redonda. 


Al hablar de López, Marcos Aurelio siempre lo elogiaba y relataba que al tocar la pelota gritaba ¡Dumbo! y ahí aparecía siempre listo para cerrar la pinza y empujarla a la red.


Una de las más grandes injusticias de la Selección en los Mundiales es, quizá, la que sufrió el Dumbo para Brasil 1950, pues no fue convocado ni siquiera por los tres títulos de goleo consecutivos que logró con La Fiera.


Para la temporada 50-51, el Dumbo trasladó su calidad para jugar con Atlas y aquí en León dejó su marca goleadora y a un sinnúmero de aficionados que sollozaron la partida del ídolo.


En el futbol hay playeras que se quedan en el alma, aficiones inolvidables y amores que siempre se gozan. Antes de morir en Los Ángeles, para darle ánimos, al Dumbo López se le dijo una mentirilla piadosa, ‘toda la afición leonesa te manda saludar’, y Adalberto lloró… no todo son goles y futbol, siempre hay algo más entrañable.


Sus cenizas quedaron en la ciudad donde ganó batallas y se esparcieron en la extinta Martinica, su récord esmeralda cumplirá casi siete décadas y siempre se recordará a este chaparrito de apodo infantil, pero con la letalidad de un auténtico matador en el área.


*Gracias al Dr. Primo Quiroz por la grata charla que nos aventamos.