Quedan casas marcadas y en el olvido tras crímenes

Quedan casas marcadas y en el olvido tras crímenes

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Las viviendas se acaban poco a poco, se deterioran sin que nadie las quiera comprar o rentar

Algunas casas han sido abandonadas, otras han decidido dejarlas en el olvido. FOTOS: Luz Elena Escobar


En casas donde se cometió un asesinato hoy reina la soledad.


Los tristes recuerdos que en ellas quedan, obligaron a sus moradores a mudarse, y rentarlas o venderlas es difícil.


Antes hogar de quienes fueron asesinados, hoy están deterioradas, vacías y llenas de polvo, y los vecinos se refieren a ellas como “la casa donde mataron a...”


La experiencia en bienes raíces de Herlinda Ruiz Cisneros, ex presidenta de la mesa directiva de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), dijo que pasan cinco o seis años para que una casa que fue escena de un crimen pueda venderse, generalmente a personas que no conocen su historia.


Una de estas viviendas cumplió el 27 de enero cinco años en abandono, luego de la muerte de un matrimonio.


Una casa dúplex en la calle Libra 424, colonia La Piscina, fue el hogar de Jéssica Berenice González Acosta, de 21 años, y Ricardo Frausto Ávalos, quienes procrearon una niña. 

Casa ubicada Libra 424, colonia La Piscina


Ese día ambos discutieron, luego Ricardo arrojó a su esposa agua de celaste y le prendió fuego.


Los vecinos al escuchar los gritos llamaron a la Policía, el hombre entonces comenzó a prenderse fuego él también; después de unos minutos las autoridades apagaron las llamas, Jéssica falleció por las quemaduras.


Ricardo fue llevado a un hospital, y ahí murió unos días después.


Hermelinda Acosta, la mamá de Jéssica, se hizo cargo de la niña de la pareja, que hoy tiene 9 años.


En la puerta blanca del segundo piso por mucho tiempo permaneció un moño negro que se mecía con el aire, hasta que una ráfaga se lo llevó; las escaleras negras de herrería que dan a la calle están llenas de polvo, y la dueña no ha logrado rentar la segunda planta desde entonces. 


“Tal vez será superstición o el mal recuerdo de la casa: los gritos, la forma en que la mató, toda la gente sabe qué pasó ahí, desde entonces la dueña no ha podido rentar. La planta baja está ocupada pero tardó en rentarse”, dijeron vecinos.


En la misma calle, en el número 212, en febrero se cumplieron tres años de la muerte de Enedina Fernández Montes, de 65 años, y sus nietas Eréndira Marlene y María de la Luz, de 11 y 10 años, respectivamente. Las tres fueron apuñalaas con unas tijeras, presuntamente por un hijo de Enedina.

Libra 212


Desde entonces la casa quedó en abandono, sólo es habitada esporádicamente por el hermano del persunto homicida y sus amigos.


La puerta de la vivienda no tiene vidrios, tampoco las ventanas del segundo piso.


Los vecinos mencionaron que nadie ha preguntado si la casa se vente o se renta, al contrario, su inquietud es por saber qué fue lo que pasó.

Casa marcada 


En el 120 de la calle Madre Lidia en la colonia 10 de Mayo se cometió un feminicidio y desde entonces la casa está marcada.


En diciembre de 2016 María Guadalupe Patlán Huerta, apodada “Lupe la Brava”, de 40 años, fue asesinada a golpes y puesta de cabeza en un tambo que después cubrieron con cal.


La vivienda dividida en dos partes era constantemente rentada, un vecino mencionó que desde el asesinato nadie ha preguntado por ella, y los dueños no regresaron.


Dos de los presuntos involucrados en el homicidio fueron liberados y uno vive atrás de la casa donde murió la mujer.


La inquilina de una parte de la vivienda se mudó y ese espacio quedó vacío, igual que el otro, donde vivía uno de los presuntos homicidas.

Asesinan a familia 


En la misma colonia, en la calle Madre Gloria 524, un joven mató a disparos a sus papás y dos hermanos en la sala de su vivienda.

Madre Gloria, 524


Hoy ésta se encuentra sellada con dos portones y una puerta, en la segunda planta hay tres ventanas y un ventanal con protecciones de herrería, alrededor la finca está cercada con alambre de púas y tiene una caja de alarma con el botón de luz apagado.


Vecinos que todas las mañanas toman el sol en la esquina de la casa donde murió la familia, platicaron que desde hace tres años que sucedió el crimen la casa quedó cerrada con llave, nadie ha entrado desde entonces.


Otro homicidio en la misma colonia sucedió en la calle Madre Adela 203, donde dos hombres mataron con un cable de un DVD a su amigo Iván.


A los pocos días de terminar la construcción de la casa el dueño colocó el letrero de “Se renta”, pero a las pocas semanas tres personas ocuparon la casa para consumir drogas.


Una noche las cosas se salieron de control y dos de estos hombres asfixiaron a Iván, lo arrastraron hasta la esquina de la calle para dejarlo bajo un árbol, con el cable en el cuello, y a un lado le pusieron una botella de agua de celaste. 


A las pocas semanas la casa fue quemada y desde entonces el dueño no se interesó por ella, está en el olvido.


En otro caso, hace dos años adentro de la casa número 108 de la calle Juan Valle, en la zona centro, de 15 puñaladas fue asesinada María Teresa Venegas, de 71 años.


Luego de la muerte quedó vacía la vivienda, hoy está en venta.

Dos décadas olvidada


Hace 24 años una madre y su hijo murieron asesinados en una vivienda de la colonia El Rosario, desde hace apenas dos el hermano de la mujer la habita.


La mamá estaba embarazada, su esposo la asesinó a golpes de martillo junto con su hijo de 6 años; el homicida durmió con ellos una semana, hasta que vecinos denunciaron que algo andaba mal .


Habitantes de la calle San Carlos mencionaron que la propiedad en 22 años fue rentada por una semana a estudiantes universitarias y después a un médico, quien duró ahí cuatro meses, pero se fue porque, según dijeron, no se sentía cómodo en la casa.

Asesinato de mujer embarazada y su hijo en la colonia El Rosario


Por la misma época de los 90 sucedió otro crimen en la calle Madero 661 esquina con Zaragoza, zona centro. A María de Lourdes Lozornio, “Mayuya”, su sobrina le propinó 100 puñaladas.


Por 14 años estuvo vacía, hasta que en 2010  empresarios de la zapatería Flexi compraron la propiedad y la convirtieron en locales comerciales y un estacionamiento. 

Dejan hogar intacto 


En marzo del 2017 José Natividad Lara, de 38 años, apuñaló a su esposa Alma Verónica Chía Rodríguez, de 33 años.


Esto ocurrió en la calle Agridulce en Villa de las Toronjas, los cuatro hijos del matrimonio de 15, 12, 10 y 5 años respectivamente, quedaron bajo el cuidado del hermano de Alma Verónica.


A un año del homicidio la casa está intacta, la segunda planta luce con cortinas y de vez en cuando la cuñada de la víctima o la hija mayor van a hacer la limpieza; la vivienda no se vende ni se renta, los familiares simplemente decidieron dejar de habitarla y conservarla.

Cierran negocio


Hace cuatro años en el bulevar Francisco Villa y avenida Guanajuato en la colonia La Pirámide se ubicaba un autolavado donde encontraron el cadáver de Martha, quien tenía 15 años. Al fondo el padre y el hermano del asesino cavaron un hoyo presuntamente para enterrar el cuerpo.    


Luego de los hechos el lugar permaneció cerrado durante dos años, después se vendió el terreno y ahí se construyó un negocio de tablaroca. 

En venta por años 


Otra casa que tiene nueve años abandonada y con perforaciones de balas se ubica en la colonia Providencia, en Celaya, donde hace nueve años se registró un enfrentamiento entre elementos de Seguridad y delincuentes.


En la vivienda murieron cuatro de éstos y cuatro fueron detenidos, la propiedad que fue entregada al Servicio de Administración y Enajenación de Bienes del Gobierno Federall, está en venta desde hace años.