Crónica de una noche en que ardieron miles de toneladas de basura

Crónica de una noche en que ardieron miles de toneladas de basura

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En Mineral de la Reforma reconocen que con el incendio del relleno sanitario pierden todos. Te presentamos una crónica del incidente.

Foto: "Parecía una neblina que desorientaba, confundía distancias y lugares, y por un momento sólo fue un extenso campo ardiendo".

El olor de la basura quemada tarda en desaparecer, permanece y no se va, el humo pegajoso impregna la piel con su sabor chamuscado y rancio que irrita los ojos.

Pero a los bomberos de Pachuca que trataban de controlar el incendio de 45 mil toneladas de basura depositadas en el relleno sanitario de Mineral de la Reforma, desde la administración de Filiberto Hernández, parecía no afectarles.

Largas horas de trabajos entre cerros ardientes de desechos no fueron suficientes para controlar las llamas que resurgían, potentes y altas, en medio de las ráfagas de viento en la noche del sábado.

En un cielo despejado una densa columna, con gases acumulados entre la basura que provocaban explosiones acompañadas de lenguas de lumbre, ganaba altura lentamente con tonos grises y negros y avanzaba hacia la capital del estado.

Pachuquilla, la Providencia y Pachuca amanecieron envueltos en una niebla que era la combustión de plásticos, llantas y un sin fin de residuos que genera a diario una de las ciudades más habitadas del estado.

Incluso vecinos de Téllez, ubicado a varios kilómetros del relleno sanitario, contaron que vieron el resplandor del fuego.

BOMBEROS COMO SOMBRAS
Una pipa llega a toda velocidad y se estaciona cerca de un depósito de basura que arde y expide un olor nauseabundo parecido a cosas en descomposición, cuerpos en putrefacción. Los bomberos, protegidos con mascarillas, inician su labor.

Más de diez personas sostienen una manguera que manda un potente chorro de agua en la parte trasera del relleno, donde las autoridades de Mineral de la Reforma suponen inició el fuego.

Las figuras oscuras de los rescatistas resaltaban sobre el rojo del incendio y por momentos desaparecían entre las nubes que surgían de los desechos en llamas.

Los trascabos transportaban tierra para frenar el fuego y trazar caminos entre la basura para que los rescatistas pudieran subir por el cerro de desechos y atacar las llamas desde lo alto, aunque con el temor de que la superficie no soportara tanto peso.

Parecía una neblina que desorientaba, confundía distancias y lugares, y por un momento sólo fue un extenso campo ardiendo sin límites entre tonos rojos que brotaban de la tierra.

La madrugada llegó y trajo dudas. La conciencia de que algo malo había pasado. Muchos de los funcionarios de Mineral de la Reforma dijeron que con este incendio perdían todos, los habitantes de la zona metropolitana de la capital del estado. 

“Dañamos el lugar donde vivimos”, dijeron y recordaron la suspensión del relleno sanitario que llevó a cabo la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Hidalgo (Semarnath) en la mañana de ese mismo día.


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