Periódico am | 50 aniversario de la Fundación Pro Niño

50 aniversario de la Fundación Pro Niño

Opinión
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Los seres humanos dejamos huella, somos recordados, dejamos un legado, solo a través de las obras.


La vida es efímera, un suspiro. Los seres humanos dejamos huella, somos recordados, dejamos un legado, solo a través de las obras. Sólo eso: de las obras, de las evidencias, como la descendencia, nuestros vecinos, la sociedad que nos circunda, compañeros de trabajo, nuestros amigos, la participación en la comunidad, el ejercicio del oficio o de la profesión. 


La consecuencia de una vida honrada y el trabajo, es siempre el excedente, la riqueza que se crea para alimentarnos y también para compartir y crear capacidades para los demás. 


Nuestro país no explota porque miles de personas tienen tiempo, esfuerzo, amor, para repartirlo entre muchos. Las mayorías pobres, quieren cambios, y que la riqueza esté mejor repartida. Numerosas organizaciones civiles trabajamos para crear esas capacidades. 


León tiene, alrededor de 500 organizaciones de la sociedad civil (aquellas que no son gobierno ni partido político) dedicadas a hacer el bien, a trabajar con los grupos más vulnerables donde el capitalismo sí deja sus huellas en la falta de oportunidades y en la enorme brecha entre ricos y pobres.


Hace 50 años fue creada la Fundación Pro Niño, A.C. para atender a los niños de las zonas más pobres de la ciudad; fue formada por empresarios leoneses, quienes, preocupados por el enorme crecimiento de las zonas de pobreza, buscaron crear oportunidades para ellos. Como las obras buenas, el proyecto se fue logrando de una manera silenciosa y efectiva. 


Luz Marcela, su fundadora en 1969, hizo la primera escuela gratuita de alfabetización, con dos aulas y capacidad para 100 alumnos en dos turnos; matutino y vespertino. Estaba ubicada en la colonia España, en la periferia de la ciudad de León. 


La escuela fue construida, gracias al apoyo de don Cosme Vera, con el fin de brindar educación básica a niños y adolescentes de escasos recursos, además de proporcionarles desayunos, despensas y atención médica. 


Se trabajó con los mínimos recursos durante 17 años, haciendo extensivos los beneficios a las familias de los niños que acudían a ella, proporcionándoles ayuda económica con despensas semanales, material, servicios médicos especializados y atención psicológica, entre otros. 


Ya en 1986, la Fundación contaba con dos escuelas: una en la colonia España y otra en la colonia El Coecillo, atendiendo a alrededor de 600 alumnos, incrementando además un turno más por la noche en cada una de ellas. 


Hace 20 años, la Fundación miró hacia el poniente olvidado (me decía la maestra Martha Aguilar que era el “poniente distante”) y se enfocó a algo más difícil: atender a los rincones más alejados.


Así, sostenida por donativos privados, la Fundación llegó a Las Joyas y ha dinamizado la vida de esta comunidad. Además de la educación, se han ofrecido talleres de oficio, manualidades, corte y confección y belleza. 


En las actividades en el aula, cada maestro es responsable de conocer la situación socio-económica de sus alumnos, por medio de la visita periódica a cada una de las familias de los niños, para decidir cuál será la mejor forma de ayudar al alumno y/o a la familia en sus carencias, llevando un expediente completo de cada uno de ellos. Aquí han estado por años profesoras como Juana Bueno quien sigue por décadas dando su vida por estos chicos.


Después de 50 años, la labor de la Fundación ha dado muchos resultados: más de 10 mil niños alfabetizados, siete mil niños con instrucción primaria y secundaria, cientos capacitados en talleres de oficio y cinco mil niños que han recibido su primera comunión. 


La misión de la Fundación es “el contacto  humano para generar sonrisas  a través  de nuevas  oportunidades”. Nuestra Visión es “consolidar   el modelo educativo de Fundación Pro Niño Leonés y así replicarlo en las zonas marginadas de la ciudad para formar agentes de cambio”. 


Me atrevo a afirmar que somos la asociación civil más efectiva en la aplicación de donativos, con una tasa altísima de éxito escolar. Hoy, casi 500 pequeños cursan estudios de calidad en primaria y secundaria, donde son atendidos mejor que en el sistema público y con la cuarta parte de la inversión financiera. 


Con los 50 años iniciamos una nueva etapa en la vida de la Fundación: ampliar más sus beneficios a zonas más pobres que en las Joyas.


Formación humana, escuela ecológica autosuficiente, educación musical y ambiental, laboratorios y área de psicopedagógico, todo en un ambiente educativo que sana.


Por ello te invitamos a que participes con nosotros en esta enorme obra social: se requieren muchos corazones jóvenes y bolsillos generosos. Como sociedad a futuro les quitaremos los recursos a los partidos políticos para transformarlos en escuelas y hacerlos desayunos escolares y becas. 


Lo que antes era dispendio de recursos públicos será capital para permitir que continúen estudiando y ofreciendo fuentes de trabajo para desatar la esperanza en la zona de las Joyas. 


Son muchos los mecanismos inmediatos en que puedes participar con la Fundación: servicio social universitario (requerimos promotores, ingenieros, profesores, médicos, odontólogos), donativos en especie o en efectivo (deducibles de impuestos), y transmitir a más la buena noticia de que organizaciones como la Fundación Pro Niño, A.C. tienen proyectos y maneras de hacer el bien. 


Se aceptan también donativos en especie, pues la educación requiere de un sin número de artículos para su aplicación: desde un lápiz hasta un pizarrón; necesitamos proveer a la escuela con más material y mobiliario básico. 


Nada nos llevaremos de este mundo. Ni los millonarios ni los políticos se llevarán sus dineros, ni sus camionetas, ni sus empresas, ni su poder al otro mundo; solo dejaremos nuestras obras. 


No es invertir en ejército ni en más policía; se trata de invertir en formar capacidades en las colonias populares reconstruyendo el tejido social. 


El próximo jueves 31 de mayo, celebraremos nuestros 50 años con una cena en Casa de Piedra; con la generosidad de Argentilia, Sato y Ambrosia quienes ofrecerán los alimentos y vinos, reuniremos a 300 leoneses generosos que, cubriendo este cubierto, aportarán para que la obra se mantenga. 


Nuestro coro infantil presentará el trabajo de un año para compartir su canto. Doy la cara: estos pequeños tienen en Fundación Pro Niño Leonés, aún en su pobreza, la seguridad de que los llevamos hasta la universidad para tener un mejor porvenir.


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