Mesianismo político
Mesianismo político

Mesianismo político

Opinión
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En las campañas electorales, los candidatos ponen a prueba diferentes modos y estilos de conectar con la gente.


Hay una gran similitud entre las masas del pobre pueblo mexicano y las del cristianismo embrionario. Éstas creían en la fantasía de que las autoridades odiadas y los poderosos serían pronto derrocados y que ellos mismos, pobres y sufrientes, alcanzarían la felicidad, a la llegada del Mesías.


Usualmente, las personas con poca instrucción, los pueblos donde existen estratos sociales en pobreza alimentaria y patrimonial, construyen su utopía como un consuelo intelectual y moral para sobre vivir: cada seis años, esperan el resurgimiento de un mundo mejor debido al advenimiento de un nuevo líder, el Presidente, supuestamente dotado de poderes supra terrenales que liberará al pueblo del orden injusto y extinguirá el mal, tal y como lo haría el Mesías. 


En las campañas electorales, los candidatos ponen a prueba diferentes modos y estilos de conectar con la gente, lo que sería el estilo personal de comunicar y atraer. Estos muestran una gama de facetas nunca vistas, aparentan una inspiración superior, tienen respuesta para todo, y ofrecen un mundo mejor. 


Mesianismo significa en política la tendencia a creer en líderes de inspiración divina cuyo destino superior es salvar a un país de las fuerzas del mal, para convertirlo en una suerte de “tierra prometida”. La palabra mesías deriva del término hebreo mashiah, que significa “el ungido de Dios”, o sea la persona real o imaginaria en quien se deposita la esperanza de liberación. 


Ancestralmente, los mexicanos fueron imbuidos en una cultura de fe irrestricta y respeto por el tlatoani, el virrey, luego el obispo, el caudillo y el eterno retorno del “Señor Presidente,” una especie de sacerdote - rey que puede todo y dirime todas las diferencias; el gran arbitro entre conflictos, al estilo de un padre, con la familia, que tiene la última palabra: El presidencialismo mexicano. En esa visión bíblica, mesiánica, de tener fe y pedir, surge en nuestra cultura el mesianismo político, que  es, sin duda, uno de los síntomas del subdesarrollo político de una sociedad. 


Los profetas de diversas religiones hablaron de la venida de un mesías que instaurará un orden de abundancia, justicia y libertad en la Tierra. Esta creencia apareció en varias religiones, que esperan el advenimiento del ungido para que ponga fin a un período de opresión e injusticia. 


Pero, cuidado, esto lo saben y explotan algunos partidos e iluminados en tiempos de elecciones. Así, entonces, aparecen los mesías, que juegan con las pasiones, ilusiones y anhelos de la gente, para prometer lo que es imposible, aprovechándose de la miseria e ignorancia del pueblo, dejando fuera, absolutamente, toda la razón y la lógica en la toma de decisiones. Hacen sentir que la persona no es capaz ni digna de gobernar su propia vida y que necesita de un líder que le maneje absolutamente todo para poder salir adelante. 


“El mesianismo  populista ama tanto a los pobres que los multiplica; porque lo que busca es esa multiplicación de miseria para seguir recibiendo un voto a través de cualquier objeto material que en ese momento la gente necesita:” Gloria Álvarez.


Sin embargo, este mesianismo populista, no ha llegado ahí por pura casualidad. Si las cosas estuvieran bien, no sería necesario creer en milagros, ni en mesías, pero la clase política y los sistemas gubernamentales han abusado, han hecho un pésimo trabajo, lo que ha llevado al hartazgo, al enojo y desesperación de la gente, de las poblaciones y de todo México. En su desesperación busca a un mesías, que por lo menos les haga creer en el futuro de un mundo mejor. Dicen que la política es el arte de hacer creer. 


Entonces, los políticos mesiánicos populistas dan soluciones falsas a problemas reales. Esta palabra populista es muy usada en los medios de análisis político y en las expresiones cotidianas, sin que se precise puntualmente su significado: populista es práctica política compuesta de argumentos falaces y utopías cuya finalidad esté dirigida a la captación del electorado y, en definitiva, del poder.


La personalidad y actitud mesiánica es un componente manipulador para atraer al pueblo con ideas que suenan convincentes pero que se sustentan en argumentos golondrinos para obtener un beneficio de gobierno o electoral. Desde luego, que ningún candidato acepta su mesianismo; pero, en cualquier caso, se trata de una forma de hacer política basada en el carisma del líder y en la consideración de que todo se hace para el bien del pueblo. 


En pocas palabras, decirle el pueblo lo que quiere oír, es el panem et circenses de la arena política, algo de lo que se escucha todos los días de parte de algunos candidatos en esta campaña presidencial. Las ofertas van, desde traer al Papa, hasta ofrecer el maná del cielo; es decir, regalar dinero a los jóvenes, a las amas de casa, ancianos… a todo mundo, obsequiarlos con dinero. 


Actualmente, ya son otras las formas de hacer política, de comunicarse, pero la actuación de los actores no cambia, Nicolás Maquiavelo lo sintetiza muy bien en su obra cumbre el príncipe. Ahora, existe la inteligencia artificial, dominan los instrumentos como los videos en Youtube o las cuentas falsas en Twitter, los famosos “boots” o los “trolles” que facilitan las contra campañas y llevan al convencimiento subliminal masivo, fácil de penetrar en un pueblo que cree en mesías y milagros. 


Conozco a muchos políticos, pero muy pocos soportan la droga del poder. Ésta es la razón por la cual no se le puede dar a cualquier persona el privilegio de gobernar; no todas están preparadas, emocional y culturalmente, para manejar la droga más poderosa que existe y que hay una gran proclividad a su abuso.


Actualmente, La lucha ya no es entre las izquierdas y las derechas, entre conservadores y liberales, sino entre el mesianismo político y la república. Ésta es la estructura de las instituciones. Los griegos se dieron cuenta que la república era la respuesta, porque daba estas tres institucionalidades: El monarca en la forma del presidente, la aristocracia en la forma de un parlamento y la democracia como el vehículo y la vía de comunicación. Es por eso que la república anula los vicios de una de las tres formas de gobierno para agrupar los tres y formar la institucionalidad que el mesianismo hoy está destruyendo.


El primero de julio habrá que ir a votar, no busque mesías que lo salve de todos los males, tenga confianza en usted mismo, en su trabajo, es su deseo de avanzar, y dele su voto al candidato que sea el hombre de instituciones de la República.  Olvídese de la fantasía del salvador, del hombre capaz de “hacer llover” para la fecundación de los campos y la multiplicación de la riqueza. La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.


P.D. El candidato Héctor López presentó a los valuadores y empresarios su proyecto de Gobierno como un puente de plata para León hacia el futuro. Su Plan, está muy bien articulado y sólidamente sustentado. El auditorio le otorgó su confianza y esperanza mediante un fuerte aplauso y felicitaciones. Héctor es un político al que el poder no le ha hecho daño, sigue siendo el hombre sencillo, con vocación de servir, amable, sin excesos ni distorsiones: un político honesto, de instituciones. 


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