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Entre el temor y el odio

Opinión
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Las campañas de los candidatos presidenciales están transcurriendo como se había previsto...

Lic. Mario Gutiérrez.


Las campañas de los candidatos presidenciales están transcurriendo como se había previsto que iba a suceder teniendo en cuenta los antecedentes al respecto. En efecto, el puntero López Obrador, que lo era ya desde antes de que se concretaran los registros respectivos, se mantuvo en la delantera en las precampañas y ahora en las campañas. En segundo término, como también pintaba desde las etapas previas, el candidato de la coalición de PRD y PAN se mantiene en segundo lugar sin acercarse, pero tampoco sin alejarse del que va en primer término. El que está apoyado por PRI y PVM conforme lo esperado continúa en tercer lugar sin poder aproximarse al segundo lugar y por supuesto tampoco al primero. Los candidatos independientes están tan lejos que prácticamente puede decirse que siguen en campaña sólo por orgullo y no se retiran para no hacer el ridículo.


También, como algunos analistas lo habían previsto y se había comenzado a notar en el inicio de las campañas, ese puesto se confirmó en el primer debate entre los candidatos. Incluso el candidato del PRD y PAN ha insistido que la pelea está solamente entre él y el mencionado López Obrador. Conforme al resultado de las distintas encuestas más o menos serias la ventaja de este último da escasísimas esperanzas a los que van en tercero, cuarto y quinto lugares de poder ganar la competencia electoral. El que se ha mantenido en segundo lugar tiene la posibilidad remota, pero al fin posibilidad, de alcanzar y rebasar al final al que va en primer término y obtener la mayoría de los votos. En los comentarios de los medios se mantiene esa misma imagen y por ello, aun cuando por razones de equidad se les da cobertura similar a todos los aspirantes, sin embargo, se nota ya que no se espera que las posiciones en la competencia puedan variar de manera sustancial. Claro, todo mundo admite que las cosas pueden cambiar, pero que no es factible que suceda conforme a la situación actual y a lo que se espera por venir. En los partidos políticos que apoyan a los candidatos que van en segundo y tercer lugar se mantiene la imagen de que es posible que las cosas cambien, pero hasta ahora y no obstante que los ataques a López Obrador se han mantenido, las encuestas no han variado sus resultados.


Ello ha producido, según mi percepción, en algunos medios de comunicación un fenómeno al que yo caracterizaría como la superación del odio o rencor sobre el temor. Cierto que no es esto algo que pueda basarse en datos totalmente objetivos, por eso insisto en que es mi percepción. ¿A qué me refiero? Pues al hecho de que no obstante que desde hace tiempo se ha venido manejando que la llegada de López Obrador a la presidencia de la república sería un peligro para México tomando los antecedentes de sus dos anteriores intentos electorales y los comentarios y actitudes que ahora ha venido desarrollando para borrar tales antecedentes. Sin embargo, parece que ahora está pesando más que el temor de lo que pudiera pasar si el candidato de "amor y paz" se sentara en la silla presidencial, el odio que se le tiene al PRI por toda la serie de datos negativos que se le atribuyen en las distintas ocasiones que ha sido gobierno, pero, sobre todo, por lo que ha venido sucediendo en el actual sexenio. Quizá hablar de un odio al PRI pueda ser excesivo, pero es indudable que cuando menos rencor profundo sí existe en forma generalizada.


Cito como ejemplos dos casos. En el programa “Tercer Grado” que se está transmitiendo en un canal de Televisa, se entrevistó por varios analistas políticos a López Obrador. Contra lo que yo esperaba, si bien hubo algunas preguntas interesantes y cáusticas, no hubo realmente ataques fuertes, se tuvo la paciencia de esperar las respuestas lentamente realizadas sin interrupciones a quien tenía el uso la palabra. No hubo contradicciones ni petición de aclaraciones a las medias respuestas que dio a los cuestionamientos, como es su costumbre. En cambio, con el candidato Meade hubo mayor participación de los entrevistadores, las preguntas fueron más incisivas y sobre todo se le interrumpía y se le daba menor oportunidad de explicarse. Similar situación en el otro caso, cuando en Milenio también los entrevistadores se portaron poco exigentes con las respuestas del candidato de MORENA y se le daba el tiempo suficiente para responder sin interrumpirlo y no cuestionaron esas respuestas que fueron las mismas que ha venido dando en su campaña. Pero cuando concurrió el candidato del PRI las preguntas fueron más incisivas y se cuestionaron las respuestas, en no pocas ocasiones los entrevistadores interrumpían al candidato y se le exigió que sustentara algunas de ellas. Hubo pues, para mi gusto, una diferencia de trato importante. Parece que en los medios sucede lo mismo que a nivel general en la sociedad. Se teme a López Obrador, pero el rencor u odio al PRI, que no necesariamente a su candidato, es mayor y eso es una desventaja aparentemente insuperable para éste, que en preparación es a mi juicio el mejor de quienes compiten.


 


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