Mi palabra vale

Mi palabra vale

Opinión
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Hemos comentado varias veces en estos espacios, el valor que tienen las palabras y que pueden significar una gran carga...

José Manuel Ramos Arredondo.


Hemos comentado varias veces en estos espacios, el valor que tienen las palabras y que pueden significar una gran carga dependiendo de la forma en se utilizan.


En esta ocasión quiero referirme a la frase aquella que he escuchado de personas mayores cuando dicen que “yo si cumplo mi palabra”, y es que en estos tiempos de ahora no es fácil encontrar personas confiables que les puedas creer lo que te dicen.


Esta tarde estaba con un mecánico de mi vehículo, el cual necesito con urgencia y esta persona me prometió que pondría su empeño en terminarlo, sin embargo después que pasó el tiempo comprometido, me dice que él también depende de otras personas como son los rectificadores de cabeza y que le habían prometido entregar trabajo en determinado tiempo y no le cumplieron. Así se va formando la cadena de incumplimientos y también un clima de relajamiento en el que se va perdiendo la confianza en las promesas o compromisos pactados y por lo tanto en las personas.


Creo que en este tiempo de elecciones es muy necesario estar al pendiente de lo que sucede con los aspirantes a ocupar cargos públicos, ya que debería ser su palabra algo que deben cumplir y así poder recuperar la confianza en las personas que se dedican a quehaceres políticos.


Uno de nuestros grandes problemas es que vivimos en una cultura en la que son comunes las mentiras: desde ya voy y todavía no me muevo; hasta obras públicas comprometidas para su realización, que nunca llegan.


No podemos seguir así, sin confiar en la palabra. En la era de la comunicación digital, en donde tenemos grandes opciones de interacción y hacer llegar mensajes a los demás, parece que estamos más incomunicados ya que tanto en familia, los padres con sus hijas (os); como en las empresas, patrones y trabajadores no están logrando una buena comunicación que genere compromisos a la palabra y que se cumplan.


Es urgente poner énfasis en la educación y cambiar formas de interacción que damos por entendido entre las y los mexicanos pero que a las personas de otras culturas les parecen casi inauditas, empezando por la puntualidad. Se dice empezaremos a tal hora y no se cumple. Qué bueno sería que cuando te invitan a una reunión, ya sea social o política, todas las personas cumpliésemos con la pactado, podríamos ahorrar gran cantidad de tiempo. Imagina una reunión de gobierno o política en donde se realicen los eventos a la hora que se publica, de verdad viviríamos mejor y estaríamos abonando a ese valor tan importante que es la confianza.


He aprendido de mi Maestro Sergio que “el cumplimiento que yo le doy a mi palabra es el valor que yo tengo” es por eso que si no valoro mis compromisos para cumplirlos tampoco es alta mi autoestima.


Regresando con mi Maestro dice: que debo ser cabal, honesto e íntegro (ser íntegro significa ser sincero, confiable, cabal, firme). Se trata de mantener los compromisos adquiridos. Ser íntegro es ser lleno de luz. Ser absolutamente sincero y auténtico conmigo mismo y con las demás personas. Yo valgo cuando mi palabra vale. La mentira destruye literalmente a un ser.


A partir de este momento te invito a que puedas sentir como un honor y un gozo el hecho de ser capaz de hacer compromisos y acuerdos y cumplirlos.  No puedo romper una promesa sin perder mi totalidad, mi integridad.


Estos pensamientos son parte de lo que bien vale la pena que tenga nuestra educación, tanto en familia como en las escuelas, sin embargo, la mejor enseñanza es el ejemplo. Me permito enviar un afectuoso saludo a las y los maestros que enseñan con el ejemplo y de verdad aman su profesión y a sus estudiantes, (no es muy fácil llevar esto a la práctica con las condiciones que vivimos en este tiempo). Por ello tiene mayor valor ser de esta clase de docentes.


Debemos estar atentos (as) al valor de nuestra palabra y no permitir que nadie utilice sus promesas sin que sean cumplidas, eso sobre todo con nuestras y nuestros políticos, hay que tener una consciencia muy despierta.


Antes de terminar quiero hacer mención de la necesidad de que en las promesas de campaña se incluya entre las estrategias de seguridad y cultura de paz, también ser muy amigables con el medio ambiente. Se mencionó en la semana anterior que nuestra ciudad ocupa el octavo lugar de ciudades contaminadas de acuerdo con Green Pace que tiene un peso internacional. No podemos permitir que esto siga así. Requerimos acciones y visión comprometida de nuestra clase política. Debemos exigir y participar.


 


¡Por la Construcción de una Cultura de Paz!


 


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