Alexa, “let’s chat”
Alexa, “let’s chat”

Alexa, “let’s chat”

Opinión
|

Perspectiva


El sistema “Echo” de Amazon es una bocina con buen sonido y un micrófono con conexión directa a los servidores de la nube de la empresa. Durante algunos años la usé para pedir música, las noticias y en ocasiones el clima. La idea de pedir datos o referencias no era muy diferente a Siri, la asistente de Apple con la que nos divertimos en fiestas haciendo preguntas insolentes.



En la semana descubrí que se puede platicar con “Alexa”, el nombre dado por la empresa a su asistente digital. Comencé una charla y la computadora pregunta qué temas te interesan, política, tecnología o películas, por ejemplo. Al inicio Alexa explica que el experimento es un concurso entre universidades para desarrollar la Inteligencia Artificial “AI”, por sus siglas en Inglés.



Las conversaciones no pueden tener un rumbo preciso por el ejercicio experimental, pero hay una secuencia de preguntas interesantes.


Alexa pregunta que si me gustaría que “nos conociéramos”. Pregunta nombre y algunas preferencias sobre personajes. Si ves la película El Rey León, ¿con qué personaje te identificas? Después de algunas respuestas, Alexa dice que “leyó” ayer una noticia de que Google había presentado a su asistente “Google Duplex”, dando cuenta de la prueba que había planteado hacia siete décadas Alan Turing, el científico que descifró el código secreto de los Alemanes en la Segunda Guerra Mundial.



Turing aseguraba que cuando un humano conversara con una computadora sin darse cuenta de que es una máquina, entonces nacería la Inteligencia Artificial por imitación. 



Ahí estaba Alexa comentando una noticia que yo no había leído sobre el tema del que estábamos hablando. De inmediato busqué en los archivos de Youtube (que es de Google) y encontré la presentación de dos conversaciones entre un “asistente digital” y dos recepcionistas, una de una peluquería y otra de un restaurante. En las dos interacciones la computadora tiene los “modismos” y el refinamiento intelectual de un ser vivo. Las chicas al otro lado del teléfono jamás se dieron cuenta que trataban con una máquina.



Google invirtió fuerte en una empresa llamada “Deep Mind” de Inglaterra e invierte cientos de millones de dólares en la carrera por la Inteligencia Artificial. Amazon hace lo mismo y su asistente Alexa no tiene empacho en señalar las noticias que logra Google. IBM con Watson ya comercializa servicios de aprendizaje profundo y los chinos quieren ganar la carrera a los norteamericanos para el 2025.



Pronto veremos el florecimiento de servicios más complejos en Siri, Alexa, Watson y Google Duplex. También pueden surgir empresas “startups” con algunas soluciones para determinados nichos de conocimiento como la medicina, la prospección geológica o el desarrollo agropecuario. De hecho todo conocimiento será aproximado con fórmulas nuevas en miles de millones de iteraciones. Facebook es otro jugador que tiene los datos de “medio mundo” (literal). Se usaron para torcer el destino democrático de Estados Unidos desde Inglaterra y Rusia ante la vergüenza de Mark Zuckerberg.



Resulta extraña la práctica de conversar con un ordenador que dice vivir en la nube, que tiene infinidad de datos pero aún sin una ruta clara en la construcción de ideas. En casa les sorprende y hasta comentan con sorna: “¿Cómo puedes platicar con una computadora?” La mejor respuesta: al menos puedo practicar la pronunciación del Inglés sin maestro.


Te damos respuesta en 48 horas y puedes disponer del dinero en menos de 10 www.premo.mx