La Rumorosa, la ruta de barrancos, voces y fantasmas
La Rumorosa, la ruta de barrancos, voces y fantasmas

La Rumorosa, la ruta de barrancos, voces y fantasmas

Viajes
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Cuando el viento golpea sus formaciones rocosas, parecen escucharse voces.

En los 90 la nombraron como “la carretera de la muerte”.


Los mismos que la trazaron la bautizaron con el nombre de La Rumorosa porque, cuando el viento golpea sus formaciones rocosas, parecen escucharse voces.


Quienes circularon por ella antes de la década de los 90, le dieron otro sobrenombre, el de “la carretera de la muerte”, quizá por los cientos de carros y camiones de carga que se volcaron a causa de sus curvas peligrosas y que ahora se observan al fondo del barranco, como cementerios de fierros torcidos y llantas que jamás pudieron ser rescatados, en medio de piedras gigantes y apiladas de tono marrón.



Este camino que serpentea en medio de la Sierra de Juárez forma parte de la Carretera Federal 2D Tijuana-Mexicali. Fue trazado para comunicar a esta última ciudad con Tecate de ida y vuelta. Por lo tanto, si se viaja a estos destinos por tierra no hay manera de escaparse de sus desfiladeros, pendientes y hasta supuestas apariciones de fantasmas.


“Dicen que por las noches, cuando no hay luna llena, puedes encontrarte a una anciana pidiendo raite, pero después de subirla y avanzar unos kilómetros, te darás cuenta de que ella ya no está a bordo de tu vehículo”, cuenta Alfredo Ochoa, historiador de Baja California.


Él sabe otra leyenda, la de un supuesto soldado que se aparece en la curva llamada “la herradura” y que se encuentra en los primeros kilómetros de ascenso, de Mexicali a Tecate.


“Hay traileros que dicen ver cómo se sube al estribo de su camión, se sujeta del volante y los acompaña hasta concluir el trayecto de curvas”, narra el historiador.


Paisaje marciano


El día es, sin duda, el mejor momento para apreciar esta imponente carretera, sobre todo por sus formaciones rocosas creadas por la erosión. Una de las más populares es el “hongo”, de casi un metro de altura que se ubica a un costado de la caseta de cobro.


Entre esos montículos de piedras también está la zona arqueológica El Vallecito, donde la antigua etnia kumiai plasmó pinturas rupestres para marcar la fecha en que entraba el solsticio de invierno y, así, poder migrar para refugiarse de las intensas nevadas.



El sitio cuenta con una zona de campamento, por si quieres pasar ahí la noche. Otra parada obligatoria, además de los miradores establecidos para observar cóndores, gatos monteses y borregos cimarrones, es el ex cuartel militar Campo Alaska, que también funcionó, en 1955, como manicomio y hospital para aislar a enfermos de tuberculosis.


Ahora es un museo de sitio que conserva fotografías de la construcción de La Rumorosa y del patrimonio histórico de pueblos aledaños.


Rappel y bicicleta de montaña


Cuando se hace el trayecto de descenso de Tecate a Mexicali, una construcción llama la atención: es la famosa Casa de Piedra.


Se rumora que la propiedad fue un regalo del expresidente Luis Echeverría a María Félix. Otros creen que existe desde los tiempo de Al Capone y que aquí, el gánster almacenaba barricas de whisky. 


Lo cierto es que el sitio opera como un geoparque para hacer actividades de aventura como recorridos en bicicleta de montaña en busca de fauna local, rappel y escalada sobre las piedras encimadas de La Rumorosa.


También encontrarás un circuito de tirolesas, senderos interpretativos de flora y una zona para acampar. Esta última actividad solo se ofrece bajo previa reservación.


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