Docencia, vocación de toda una familia

Docencia, vocación de toda una familia

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Los Castelán Cuevas compartieron con AM Hidalgo la experiencia de generaciones en la formación de jóvenes estudiantes.

Foto: Especial | Este 15 de mayo se conmemora una vez más a quienes deciden formar a hijos que no son suyos, pero aun así lo hacen gustosos.

La mayor parte de los miembros de la familia Castelán Cuevas se dedica a la docencia, en su gran mayoría mujeres, comparten una pasión: la enseñanza. Este arduo trabajo y el amor con el que lo hacen ha sido tal que más de uno de sus hijos ha optado por seguir esta bella profesión. 

Desde la hermana mayor, quien tiene más de 37 años laborando, hasta las nuevas generaciones que tienen tres ciclos escolares en las aulas e incluso algunos más que apenas asisten a la Escuela Normal Superior en la capital del estado, toda la familia gusta impartir clases.

“Decidí ser maestra porque es la profesión más noble que pueda existir, es dar servicio a los jóvenes, a tu ciudad, al estado, a México y a la humanidad. Es una profesión que no tiene fronteras porque incide directamente en el espíritu humano”.

La primera generación de la familia en trabajar para enseñar a la juventud hidalguense está conformada por ocho de diez hermanos quienes atribuyen a sus padres el gusto por la enseñanza.

“Desde que éramos niños nuestros padres nos inculcaron muchos valores y por ello somos una familia muy unida. Nos enseñaron a compartir, a dar, a apoyar, a ser honestos, correctos y sobre todo el compromiso”.

Empezando como administrativas, las hermanas mayores fueron labrando el camino y con mucho esfuerzo y convicción de tener una mejor vida, se prepararon en lo académico para así un día poder estar frente a un grupo y llamarlos “alumnos”.

Pasados los años, las hermanas menores también se sumaron a la docencia, así que, mientras algunas se jubilaban, la sangre nueva de los Castelán se preparaba para tomar la batuta. 

Muchos de los hijos de esos ocho hermanos también pasan mucho tiempo en las aulas, hay quienes tienen diez años de servicio, otros más van por su cuarto año y los más jóvenes asisten a la Normal, donde ya han tenido experiencias frente a grupo.

Todos coinciden en que lo más difícil de la profesión es llegarle a los jóvenes, hacer que te pongan atención y se interesen. Ese es el principal reto, atrapar a 40 adolescentes que tienen diferentes inquietudes y que no siempre están dispuestos a colaborar.

La solidaridad, la constancia, el trabajo duro y el ímpetu por aprender fueron valores clave que se encargan de difundir año tras año de servicio y que, a su vez, aprendieron del ejemplo de sus padres.

Este 15 de mayo se conmemora una vez más a quienes deciden formar a hijos que no son suyos, pero aun así lo hacen gustosos, felices por esculpir mentes tan jóvenes que apenas saben lo que quieren de su vida pero aun así, son el recurso más importante de nuestro país.


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