SI YO FUERA …
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SI YO FUERA …

Opinión
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Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido.

Diseño: Grupo AM

¡Que gusto volver a escribir! Hoy me siento mucho mejor.  No ha sido nada grave, absolutamente normal.  Fue una común y fuerte gripe, de esas que calan hasta los huesos, que te hacen tiritar y producen escalofríos.  Como hace mucho no me daba.   Bueno, quería concentrarme para escribir y hacer algunos otros pendientes y de verdad no podía.  Espero mientras leas esto, recuerdes tu ultimo episodio de gripe fuerte y comprendas como me sentía. Hoy, ya en recuperación.

Algo bueno habría de sacar de esto, no solo dos o tres días inhabilitado y encerrado en casa, hubo tiempo de pensar y en algunos momentos de leer.   De entrada, en el ajetreo cotidiano, es difícil reparar, pensar y hacer consciente lo que es estar en salud.  Es muy fácil de repente, alegar o mostrarse molesto por lo que nos pasa en la vida diaria, por problemas que tenemos que enfrentar todos los días, por problemas triviales que nos sacan de nuestras casillas y que en ese momento nos pueden hacer sentir como seres totalmente a disgusto y molestos.    Pero no es hasta que pierdes la salud, por pequeño el trastorno, como en mi caso, que realmente te das cuenta de que ese estado en el que te encontrabas, con disgustos, problemas y calamidades, según tu situación y percepción de aquel momento, no eran nada a comparación de cuando de verdad pierdes algo tan valioso como es la salud.  Te das cuenta de que eso si es y puede ser muy grave.  Y que con todos los problemas y adversidades que tienen que enfrentarse día a día, ¡se esta bien! Obviamente, ese día a día, es perfectible y se puede llevar mejor.

Sin caer en una visión mediocre y/o conformista de mi parte, dando por hecho que actualmente estamos bien.  Innumerables ocasiones encuentro similitud en el punto de vista de muchos de los que encuentran una salida en la famosa, irreal y aduladora frase de la “cuarta transformación” con mi episodio de gripe.  Me he encontrado con personas totalmente exitosas en sus empresas, que tienen una formación académica y profesional lograda en mucho, gracias a la estabilidad económica, que, con sus altibajos, ha tenido México desde finales de los 90´s y que, como ya dije en otra columna, son motivados a arriesgar el todo por venganza y enojo a la descarada corrupción y hartazgo del actual Gobierno.  Pero, sobre todo, al hartazgo de los escándalos mediáticos de corrupción que, en lo terrenal, muchas ocasiones, se desvanecen sin consecuencias. 

La demanda de justicia es obvia y necesaria.  La demanda de seguridad también lo es, pero hay caminos mucho menos arriesgados y mas apropiados para mejorar estos aspectos sin perder el mas valioso, creo yo, que es la estabilidad económica de un país.

Me da la impresión de que no se ha tenido la curia para detenerse y reparar en lo arriesgado que su motivación los puede llevar a perder.  Perder esa “salud” que a ellos y a mi nos ha permitido ser de las primeras generaciones económicamente activas con acceso, por ejemplo, a créditos a largo plazo con tasas de interés fijas, es altamente arriesgado. . - Uff! ¡antes del 94, lo que hubieran dado por tener eso!  “La imprudencia suele preceder siempre a la calamidad” .- Appiano de Alejandria.

El otro grupo de personas que me mueve y que me parece que tampoco ha dimensionado el riesgo de manera profunda y consciente, son todos aquellos que al preguntarles que opinan de la política, sin pensar te contestan; .- “Me da igual, todos son iguales” o “yo no voy a votar, todos son unos ratas”.    Entiendo perfectamente el descontento y desprecio hacia la política en México, nos ha dejado mucho que desear y poco por presumir.  Pero de ahí a no votar, hay una gran diferencia.  No interesarse y dejar que cualquiera llegue, es igual de irresponsable que lo que ellos les parecen.  Arnold Toynbee, historiador británico, decía. - “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que si se interesan en la política”.

En fin, han sido varios temas que la falta de salud, por pequeña que haya sido, me ha dejado.   SI YO FUERA un mexicano y me sintiera aludido por estar en alguno de los grupos antes descritos, me detendría a analizar que me motiva a arriesgar tanto o a dejar en manos de otros el futuro político de mi país.   Es una decisión importante la que se avecina.   Y esperemos nadie nos vaya a decir en un futuro, “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”.


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