¿Sacudida?
¿Sacudida?

¿Sacudida?

Opinión
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En medio del chubasco acepto que la idea de una gran sacudida es muy popular, la continuidad no.


Sacudida me dice. A México le caería muy bien una gran sacudida. Panista de origen, opositor permanente del priísmo, su expresión no debió generarme sorpresa. Se le quiere y respeta, siempre ha buscado el cambio. Pero ¿gran sacudida? Enciendo el coche. Me asaltan las dudas.
Es claro que necesitamos una sacudida en la lucha contra la corrupción, pero ese tema ya se empieza a volver cansino. Hay avances históricos: acceso a la información y ahora un enorme sistema nacional anticorrupción. Pero lo evidente avasalla: hay corrupción donde hay impunidad y hay una lacerante impunidad porque no tenemos ni el número de investigadores, ni de jueces, ni los dineros necesarios. Sí pienso, en eso necesitamos una gran sacudida. Y qué decir de la inseguridad, el fracaso es también evidente. Pero la inseguridad es resultado en parte, de nuevo, de la impunidad. Si matar a alguien no tiene consecuencias siempre y previsibles, pues entonces nadamos en un mar de incentivos perversos: mata, roba, viola, defrauda, lo que sea, la probabilidad de que te pesquen es muy baja. De acuerdo: México necesita una gran sacudida.
Pero ahí recuerdo la historia económica de algunas de las actuales potencias. Poco hay de espectacular, salvo los “Tigres Asiáticos”, ahora China y la India. El resto creció a tasas bajas pero sin caídas. Bastante aburrido. No hubo saltos sino continuidad, hoy diríamos un crecimiento mediocre. Pero resulta que dos, más dos sobre dos, más dos sobre dos de dos, etc. lo exponencial da buenos resultados.
Claro que nos gustaría crecer al seis como ocurre en algunas entidades del Bajío, pero en realidad lo que necesitamos es que Tabasco y otras entidades petroleras, no decrezcan. Con una inflación controlada, con enorme inversión extranjera, con una entrada de capitales fantástica por la reforma energética, pues francamente no necesitamos una sacudida, más bien continuidad.
Y qué decir de la reforma educativa. Esa es una gran sacudida. Hubo golpes y muertos. Ahora el problema es ejecutarla. Lo que viene no será espectacular, pero si consistente. Y entonces pienso en la apertura comercial y allí está de nuevo, continuidad: desde De la Madrid a Peña Nieto hemos sido congruentes -dos presidentes panistas de por medio- y vaya que fue una sacudida para el sector empresarial. Con la Alianza del Pacífico y el TPP 11 vienen más sacudidas comerciales. ¿Cuál es en esto la gran sacudida? Llueve fuerte, el tránsito muy lento, pienso que la idea de una gran sacudida es, por lo menos, imprecisa.
La economía mexicana no necesita una gran sacudida, por el contrario, el mundo global nos exige certidumbres, el simple temor de la llegada de alguien contrario a la apertura y a la inversión ya nos está costando muy caro: debilitamiento del peso, menos inversión, por ende, desempleo etc. La reducción en la pobreza extrema ha sido notable, pero se ha llevado décadas de estabilidad. Todos le tiran al gobierno: empresarios, organizaciones de oposición sistemática, opositores y el resultado es el descreimiento general que abona a... la gran sacudida. Este es un país de porquería dicen. Pero resulta que el empleo está en niveles históricos, que la inversión nunca había alcanzado el monto actual, es difícil explicar las implicaciones de 200 mil mdd. comprometidos por la reforma energética. Pero para muchos todo es un desastre derivado de la corrupción y la inseguridad (impunidad).
¿Necesitamos una gran sacudida? Hay logros notables que debemos admitir y que han sido resultado de gobiernos federales priístas y panistas. Las reformas estructurales del actual sexenio no hubieran sido posibles sin la participación del PRD. Entonces, sacudida general, no. Áreas problemáticas con necesidad de sacudida: sí. En medio del chubasco acepto que la idea de una gran sacudida es muy popular, la continuidad no. Pero la construcción de un país requiere de ambas. Sacudida hoy también supone miedo para muchos. La ruptura por la ruptura es dogma, necedad.
Vamos por partes. Seguridad no funciona. Cambio radical. Corrupción: cambio radical. Redistribución del ingreso: radical. Seguridad social, ¿radical? Pensiones: ¿radical? Agro: ¿radical? Impartición de justicia: radical. Finanzas públicas: continuidad. Viéndolas una por una se entiende mejor a México.
No mi querido amigo, una sacudida general traería un desconocimiento de lo que sí hemos hecho bien, traería miedo, huida de las inversiones, traería falta de certidumbre que nuestro desarrollo necesita, traería especulación, traería inflación que siempre perjudica a los pobres.
Ser radical, decía Marx, es ir a la raíz. Eso no supone una conmoción general, una sacudida sin precisión. Cada gran problema tiene su raíz. Generalizar es fácil e irresponsable, precisar requiere estudio y es menos popular.


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