Cruzan críticas y medio abrazo

Cruzan críticas y medio abrazo

México
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Protagonizan candidatos a la Presidencia segundo debate entre dimes y diretes.

El segundo debate se llevó a cabo en Tijuana, Baja California. Fotos: INE.


La primera vez que Ricardo Anaya se acercó a Andrés Manuel López Obrador, el de Morena sacó su cartera del pantalón, se la guardó en la bolsa interior del saco y la abrazó diciendo: "mi cartera".


En el segundo acercamiento del panista, López Obrador lo repelió levantando la voz y diciendo: "mentiroso, farsante", y blandió frente a él un libro blanco --parecido al libro falso que Anaya exhibió en el primer debate-- con el título de "Las mentiras de Anaya".


"Hoy estás escribiendo un nuevo capítulo de ese libro", le dijo López Obrador, mientras el panista lo acusaba de haber ahuyentado las inversiones cuando fue jefe de Gobierno en la Ciudad de México. 


"Contesta una cosa, Andrés Manuel: ¿tu número de inversión extranjera incluye la venta de Bancomer y Banamex?", cuestionó el panista y, mirando directamente al tabasqueño, le reviró usando el mismo calificativo: "eres un farsante".


En la tercera ocasión, López Obrador lo llamó "demagogo, canallita", y aprovechó para repetir que, tanto Anaya como José Antonio Meade, son candidatos de la mafia en el poder.


La escena resume un debate de dimes y diretes entre los cuatro candidatos a la Presidencia, en el que también Donald Trump resultó atacado.


Los candidatos del PAN y del PRI, y el independiente Jaime Rodríguez, dedicaron varias de sus intervenciones al Presidente estadounidense.


Cuestionados por el moderador León Krauze, los candidatos se lanzaron contra el muro, contra el proteccionismo y contra los insultos de Trump.


Anaya aprovechó para recordar que fue un error histórico y una infamia que, en septiembre de 2016, Enrique Peña Nieto hubiese recibido en Los Pinos al entonces candidato republicano.


Acicateado por el moderador, Meade trató de justificar a Peña, diciendo que, a la luz de los resultados, pudo no haber sido un error recibirlo en la casa presidencial.


López Obrador  fue el más moderado frente a Trump, y hasta dijo coincidir con él cuando ha propuesto elevar los salarios en México para disminuir la migración y cuando ha señalado al Gobierno mexicano por su corrupción.


En cuanto se agotó el tema Trump, se acabó también la cordialidad.


Anaya y Meade pronto volvieron a su punto: provocar al puntero en las encuestas, quien llegó a decir que este debate era sólo para atacarlo.


Meade  sacó una hoja con una declaración de Nestora Salgado, jefa de las autodefensas de Guerrero, extorsionando a la familia de un secuestrado; recordó al público que Salgado va a ser senadora de Morena, y le dijo a López Obrador: "esto, Andrés Manuel, quedará en tu conciencia".


Anaya se mofó de las propuestas de López Obrador, ridiculizó su intención de construir una vía férrea en el Istmo de Tehuantepec, que según él ya existe, y dijo en varias ocasiones: "propone una cantidad de disparates...".


Meade pidió a López Obrador no meterlo en la misma bolsa de Anaya, y le cuestionó su poca transparencia, pues aún no explica de qué ha vivido en los últimos 12 años.
El tabasqueño puso sobre la mesa un asunto espinoso: el escándalo de los mil millones de pesos que el Gobierno del PRI le otorgó a una fundación de Josefina Vázquez Mota, ex candidata presidencial del PAN.


"Son lo mismo", insistió.


Sube tono



El debate subió de tono al final del segundo bloque, cuando Anaya sacó una fotografía de Peña saludando a Trump en Los Pinos, a lo que Meade reaccionó llamándolo "cínico", pues cuando fue presidente de la Cámara de Diputados, dijo, no hizo nada por los migrantes mexicanos.


El candidato del PRI, además, recordó a Anaya que de Atlanta sólo conoce la residencia a la que mandó a vivir a su familia, y no el consulado ni las casas de migrantes.


Al responder, Anaya reprochó a Meade que él mismo se fue a vivir a Estados Unidos, becado por el Gobierno mexicano, y dijo que López Obrador es un "hipócrita", pues su hijo estudió en España.


"No tiene nada que ver", reviró el tabasqueño, "eres Ricky riquín canallín".


Y sacó el más reciente ejemplar de la revista "Proceso", en el que aparece Anaya y su esposa bajo el titular: "Los turbios negocios de los Anaya".


Desde su lugar, el panista sacó otra portada de la misma revista, en la que se exhiben a los ricos que apoyan a Morena.


La cordialidad volvió, momentáneamente, cuando "El Bronco" conminó a López Obrador a darle un abrazo a Meade, a lo que el de Morena accedió diciendo "abrazos, no balazos" y caminando hacia el abanderado priista para saludarlo y darle sólo un medio abrazo; y las risas, cuando el neoleonés le dijo: "también abraza a Anaya", a lo que López Obrador reaccionó acercándose al panista... eso sí, cuidando su cartera.


Pero, "El Bronco" cerró su chiste sacando el mismo papel del debate pasado, en el que pide a López Obrador que le firme el compromiso de regresar al erario las prerrogativas de Morena.


De eso se valió Meade para volver a la carga. Le reprochó al tabasqueño el manejo financiero de Morena en la opacidad. Lo llamó "gran empresario", lo acusó de recibir "moches" de legisladores y le reprochó: "ahora sabemos, además, que tienes un médico que no tiene ni Obama".


López Obrador evadió la escaramuza de Meade haciéndose a un lado; se refugió en su edad y en los rumores sobre su estado de salud.


"Ahora quieren enfermarme, pero yo estoy bien, estoy al cien, estoy bateando arriba de 300. Y les voy a ganar", dijo.


Una respuesta que Anaya aprovechó para decirle a López Obrador que el problema no es su edad, sino sus ideas, anticuadas e inaplicables.


"El problema no es que no hables inglés", añadió, "el problema es que no entiendes el mundo".


En su minuto de cierre, los candidatos volvieron a los temas que no los confrontan: soberanía, defensa de los migrantes, paz, democracia, el país y su rumbo.


Al final, se dieron la mano otra vez, se palmearon las espaldas, se tocaron los hombros.


Esta vez López Obrador sí se despidió, cargando su portafolios repleto de papeles desordenados.


Llegadas y salidas


López Obrador fue el único que le movió al INE el horario de llegada a la Universidad Autónoma de Baja California. Se le esperaba a las 17:50 horas, pero de último momento avisó que llegaría a las 18:30.


Arribó en una camioneta con su familia y su vocero César Yáñez.


Mientras bajaba del vehículo, "El Bronco" daba un "importante" mensaje a la prensa: "ya la voy a llevar al cine", decía el nuevoleonés, en referencia a la promesa incumplida de llevar a su esposa a ver una película.



López Obrador caminó con su esposa, Beatriz Gutiérrez, hasta una plataforma colocada frente a decenas de cámaras de television y pronunció un breve mensaje: "voy a este debate, que lo dedico a los migrantes de México y del mundo, a los que tienen todo el derecho a vivir y a ser felices".


Después caminó hasta el camerino que le fue asignado. Los otros candidatos ya estaban en sus propias salas.


José Antonio Meade, con su esposa Juana Cuevas, su padre Dionisio Meade y el publicista Carlos Alazraki. Entre él y el secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, dieron forma a la estrategia del candidato del PRI.


Meade fue el primero en llegar a la UABC y, cuando pudo hablar ante la prensa, aprovechó esos minutos para preguntar: "¿cómo va el fut?".


El segundo en llegar fue Ricardo Anaya, acompañado de su esposa, Carolina Martínez.


"Viene a chingarse al Peje y a Meade", había anticipado la ex delegada Xóchitl Gálvez, minutos antes de que llegara su candidato.


Por la misma puerta, pasadas las 22:00 horas (tiempo local), salieron los candidatos, después del medio abrazo de Tijuana.


Anaya fue el primero en irse. Volvió a hacerlo en silencio, aferrado a la mano de su esposa.


Le siguió López Obrador, quien posó ante la prensa, levantó su cartera con la mano izquierda y dijo: "aquí está, a pesar de todo, aquí está".