Siete joyas arquitectónicas

Siete joyas arquitectónicas

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Conoce los lugares imperdibles del Centro Histórico de CDMX y la razón por la que la Unesco lo declaro Patrimonio de la Humanidad.

Palacio de Bellas Artes.


El Centro Histórico de la Ciudad de México es el más grande de Latinoamérica: en sus casi 10 kilómetros de superficie se concentran museos, templos, claustros, monumentos y un sinfín de vestigios culturales de épocas diferentes. 


Antiguo Palacio de Iturbide


Francisco I. Madero 17 


El regalo de bodas que el conde de San Mateo de Valparaíso otorgó a su hija se convirtió en una de las obras del barroco novohispano más impresionantes, del siglo XVIII.


Se trató de un palacio ricamente decorado con motivos indígenas, figuras mitológicas (gárgolas y serafines) y un sin fin de balcones que, en 1972, fue adquirido por el Banco Nacional de México para difundir el arte popular mexicano.


Antes de que sus salones y patio central se convirtieran en escaparates de obras de artistas mexicanos, este recinto también fue la residencia, durante un año, del primer emperador del México Independiente, Agustín de Iturbide. Y desde que se asomó por el balcón para ser proclamado como tal, el edificio fue bautizado como Palacio de Iturbide.


Actualmente, encontrarás la exposición “América, tierra de jinetes”, que abarca temas como el uso de los caballos en las batallas de independencia de varios países, hasta ocho esculturas articuladas en tamaño real de diferentes tipos de jinetes, incluyendo al charro.


Los fines de semana programan tres visitas guiadas gratuitas con taller de expresión plástica incluido.


Entrada: gratuita


casasdeculturabanamex.com


Palacio Postal Tacuba 1



Si echas el tiempo atrás, cuando el correo postal era el principal medio de comunicación (a principios del siglo pasado), te encontrarás con una joya arquitectónica en cantera de tenue color arena, que une la calle de Tacuba y el Eje Central: la Quinta Casa de Correos de México, mejor conocida como Palacio Postal.


En la entrada principal, las fotos de Guillermo Kahlo (padre de Frida) muestran la gran fiesta que se realizó para su inauguración un 17 de febrero de 1907. Si caminas un poco hacia la parte central del edificio, verás las escaleras forjadas en herrería de bronce y el tercer elevador que se instaló en la Ciudad de México.


Otro tesoro se ubica en el segundo piso: la sala de recepciones Bartolomé Gallotti, con cuadros enmarcados en oro y mobiliario de madera tallada a mano. 


En el cuarto nivel encontrarás el Museo Histórico Naval. Los sábados, el coro de la Marina deleita a los visitantes con un concierto gratuito.


No puedes irte sin ver su exposición permanente de buzones, mesas donde se escribían y retocaban las cartas y, por supuesto, una colección infinita de timbres postales. También puedes redactar tu carta y enviarla desde las ventanillas tradicionales que aún opera.


Entrada gratuita.


www.palaciopostal.gob.mx


Gran Hotel de la Ciudad de México 


16 de Septiembre 82


 


El cuarto vitral más grande del mundo concebido por Tiffany está en México y además es Patrimonio Cultural de la Nación. Para admirarlo, tienes que ir a la Calle 16 de Septiembre. Una puerta de hierro negro te dará acceso al Gran Hotel de la Ciudad de México, uno de los más suntuosos de la capital.


Quizá, antes de mirar el vitral, desvíes tu atención al candil tipo Luis XV que cuelga en la entrada: es un regalo de Porfirio Díaz, el responsable de que este palacio se construyera para convertirse en el centro comercial más grande de América.


El Centro Mercantil fue toda una sensación entre la sociedad, pues ofrecía telas, sombreros y trajes procedentes de Europa.


Tras dos remodelaciones, el hotel cuenta con 60 suites con terraza propia para admirar la plancha del Zócalo y los otros edificios históricos que la rodean. 


El lobby sigue siendo digno de admirar, no solo por su antiguo elevador de rejillas y sus sillones aterciopelados, también por el piano de cola sobre un gran piso de mármol, y donde los viernes se presentan espectáculos de tango y cuentacuentos.


Reconoce su estilo art nouveau, principalmente por sus barandales curvos, decorados con motivos florales. Su terraza es un referente de la gastronomía mexicana y punto de reunión para dar el Grito el 15 de septiembre.


 


granhoteldelaciudaddemexico.com.mx


Palacio de la Antigua Escuela de Medicina


República de Brasil 33


Su construcción no es precisamente un orgullo para la historia de México. Este palacio se levantó para ser sede del Tribunal del Santo Oficio que durante 84 años ejecutó juicios y torturas.


La Inquisición desapareció y años después el edificio fue utilizado como oficina de la Lotería Nacional y cuartel militar, hasta que fue vendido a la Escuela de Medicina, en 1894. Posteriormente sería parte de la Universidad Autónoma de México. Hoy, es el Museo de la Medicina Mexicana. Tras su fachada virreinal de estilo pan coupé (donde dos muros se unen en una esquina chata) hay 20 salas que merecen una visita de día completo.


Una de las más destacadas está dedicada a la medicina prehispánica y la cosmovisión mesoamericana para entender las causas de los males y las maneras de curarlos.


Otra está dedicada nuestro crecimiento dentro del vientre materno: es la única colección de embriones y fetos reales, de toda Latinoamérica.


Durante la Noche de los Museos, además de disfrutar de una visita guiada gratuita, hay dramatizaciones, conciertos o proyecciones de películas que pueden incluir bocadillos y bebidas calientes.


Entrada libre con identificación.


hpem.facmed.unam.mx


Museo del Estanquillo


Isabel la Católica 26


 


Ya sabemos que Carlos Monsiváis era cliente frecuente del mercado de la Lagunilla y otros bazares, donde solía comprar juguetes, fotografías y demás piezas de arte, que fue compilando a lo largo de muchos años.


Hoy, esos tesoros se encuentran en el antiguo edificio de La Esmeralda, una joyería de lujo especializada en la venta de piedras preciosas, relojes y cajas musicales, que tuvo su auge en el siglo XIX.


El recinto sufrió varios cambios en su uso: fue sucursal bancaria, alojó oficinas de gobierno e incluso la discoteca La Opulencia. Hasta que, a principios de nuestro siglo actual, Monsiváis inició el proceso de recuperación del inmueble para mostrar al púbico sus colecciones y dejar al descubierto una hermosa fachada de estilo barroco y art decó.


El museo se divide en tres salas. Encontrarás obras inéditas de Rius, José Guadalupe Posada, Francisco Toledo y del fotógrafo Guillermo Kahlo. No dejes de ver otra de las pasiones de Monsi: 200 miniaturas de títeres, juguetes y esculturas. Hay presentaciones de libros en la terraza.


Entrada libre.


museodelestanquillo.cdmx.gob.mx


Museo Nacional de Arte 


Tacuba 8



Aquí fueron embalsamados los restos de Maximiliano de Habsburgo, antes de que Porfirio Díaz eligiera el terreno para levantar su Palacio de Comunicaciones. No se escatimaron recursos ni materiales para su construcción, la cual estuvo a cargo del italiano Silvio Contri.


La riqueza del MUNAL no reposa solamente en la piedra tallada de su fachada, en los óleos que dan vida a los techos, en las escalinatas forjadas en bronce traído de Florencia o en las columnas con remates en hoja de oro; su riqueza también está en los cinco siglos de arte mexicano que conforman su acervo.


El tesoro más preciado es la colección de la Pinacoteca Virreinal de San Diego, integrada por pinturas coloniales rescatadas de congregaciones hospitalarias y conventos clausurados por las Leyes de Reforma. Estas piezas convirtieron al museo en el responsable de conservar y exhibir el repertorio de arte colonial más importante a nivel nacional.


Los fines de semana, además de poder solicitar una visita guiada gratuita, disfruta de los conciertos de cámara y las proyecciones de películas a la 1 de la tarde, en el auditorio Best Maugard.


 


Entrada: 65 pesos. Contempla cinco pesos extra, si quieres tomar fotografías.


www.munal.mx


Palacio de Bellas Artes


Avenida Juárez


 


Después de 30 años de construcción, las puertas de una inmensa estructura de mármol, bajo una cúpula de bronce, se abrieron para mostrar al público el primer museo de arte en México, al que llamarían Museo de Artes Plásticas.


Era el año 1934. Desde entonces, la fachada de ese edificio se convertiría en una referencia mundial del art nouveau, corriente artística inspirada en la naturaleza y el erotismo, tal como lo reflejan las cuatro esculturas femeninas que rematan la entrada principal y las cuales son una interpretación del Drama, el Drama Lírico, la Comedia y la Tragedia. Para saber más sobre la arquitectura del palacio, puedes hacer una de las dos visitas guiadas que se programan de martes a domingo.


Además de contemplar sus columnas de inspiración prehispánica que sostienen el vestíbulo, tienes acceso a los camerinos y bambalinas de la Sala Principal, decorada con un impactante vitral de la firma Tiffany, donde se utilizaron un millón de cristales para recrear los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, los cuales se podían apreciar desde las ventanas del inmueble, en aquellos ayeres.


El Palacio de Bellas Artes tiene otro recorrido que te acerca a su gran acervo mural, el cual consta de 17 obras de Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo.


Entrada: 65 pesos.


museopalaciodebellasartes.gob.mx