Exporta piñatas plegables

Exporta piñatas plegables

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Tras años de esfuerzo en su emprendimiento, más una participación en Shark Tank México, Yanalteh Solís hace crecer su negocio.

Yanalteh Solís, creadora de Piñata2Go, con uno de los productos que exporta a varios países del mundo. Fotos: Silvia Millán.


El desarrollo de una piñata plegable que cubriera los elementos de una tradicional es la propuesta de Yanalteh Solís Tovar, directora de Piñata2Go. 


“Todas las piñatas deben tener colorido, nos gustan grandes, que le quepan dulces y se puedan romper”, detalló.  Su producto, dijo, cubre estos elementos.


La pasión, el hambre de éxito y la necesidad de sacar adelante a su hija acompañan la historia empresarial de Yanalteh.


Su negocio lo inició en Querétaro cuando tenía 17 años (hace ocho años), siendo madre soltera; además, Yanalteh quedó huérfana a temprana edad.


Comenzó siendo una exportadora de arte mexicana hasta pulir su idea y elegir las piñatas para ser enviadas a Estados Unidos como mercado principal.


“Investigué cuáles son los iconos de México en el exterior y descubrí que el mariachi, el tequila, los sombreros y las piñatas; fueron estas en las que vi mayor potencial”.


La empresaria compartió su experiencia como parte del ciclo de conferencias “Cambiando el rostro de las empresas”, 


organizado en Poliforum por la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias (AMEXME) Capítulo León.


Nace un negocio


Exportar piñatas convencionales era complicado por el volumen y la merma en el envío era del 80%; de 100 piezas, solo se salvan 20 sin deteriorarse, explicó la empresaria.


Con esta idea en mente, incubó su negocio en el Tecnológico de Monterrey, ahí logro desarrollar la ingeniería para que la piñata fuera plegable.


Durante la primera etapa de Piñata2Go, en 2014 la compañía exportaba a Estados Unidos, Canadá, Dubái, Australia, Shanghái y Francia, con una producción de 22 mil piñatas.


La traición de uno de sus colaboradores le costó 2.5 millones de pesos, cerrar la empresa y comenzar de nuevo. “Este fue el costo del aprendizaje”, refiere.


“Nunca dejé el proyecto, para ese entonces había empresarios que me conocían porque era consejera de Nacional Financiera (NAFINSA)”.


El revés económico hizo que Yanalteh tomara una pausa, aceptó un trabajo que le ofrecieron para dirigir una fábrica de piñatas en Nuevo León. 


Sin embargo, no quería dejar su empresa, intercalaba su trabajo vendiendo el stock de mercancía que le quedó tras el fraude, para recuperarse.


Nadando con tiburones


En 2017, Solís Tovar participó en Shark Tank México, su proyecto obtuvo el apoyo de los “tiburones” Rodrigo Herrera y Arturo Elías Ayub, cedió el 50% de su empresa, por una inversión de 2.5 millones de pesos.


“Mi decisión fue cuestionada, pero prefiero compartir un proyecto grande y sentirme apoyada por estos empresarios”.


A partir de ahí modificó su imagen corporativa y de producto, la piñata tiene instrucciones en la propia pieza, incluye fotos de personas de todas las edades, la caja conserva la forma de triángulo, pero es metalizada.



Actualmente produce 40 mil piñatas mensuales, colabora con 35 operadores, Estados Unidos continúa siendo su principal mercado, comercializa con Amazon, Liverpool, Sanborns y Sears y ha comenzado a abrir ventas en México.


Para este año cerrará distribución con Walmart, Chedraui, Soriana y HEB y tiene en la mira a la marca Coca-Cola. Su objetivo para este año es crecer en exportación.


Pasión como consejo


La primera recomendación que aconseja Yanalteh para los emprendedores es tratar a sus empresas como a sus hijos. “Tú decidiste poner esa empresa y ahora debes sacarla adelante”.



Debes evitar creer en todo mundo, todo se debe proteger por escrito, para evitar errores.


“No permitas que los comentarios negativos afecten los sueños, pasión, confianza y perseverancia es lo que se necesita para todo”.


El principal error es creer que todo lo sabemos, no escuchar consejos, todo el tiempo se aprende, expone. El mayor aprendizaje es darse cuenta de que su experiencia sirva a otros, y aprender de la experiencia de otros.


“Llevar una empresa a la par de una hija ha sido difícil, es más complicado sacar una empresa adelante que educar un hijo”, reflexiona.