Manipulación a flor de campaña

Manipulación a flor de campaña

Opinión
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Estamos, no existe la menor duda, en los pantanos del absurdo político electoral.


“Para alcanzar la
máxima victoria
es necesario ser 
inescrupuloso”.
Napoleón Bonaparte
1769-1821



Estamos, no existe la menor duda, en los pantanos del absurdo político electoral.
Primero buena suma de empresarios, de los en realidad grandes, se espantan con las propuestas de El Peje, sobre todo las que conciernen a los inversionistas pujantes. Los catalogó con pesada adjetivación, lo menos que dijo de ellos fue que son rapaces o sea avariciosos, codiciosos, rapantes, rapiñadores.
Los magnates, lógico, se dieron por ofendidos y pusieron el grito en el cielo.
Como respuesta se unieron los cúpulos para defenderse. Con una serie de desplegados, firmados por multitud de cámaras fueron debatidas las tesis de AMLO. Y hubo más: el llamado clarísimo para que los dependientes, o sea empleados y trabajadores de esos negocios, meditaran su voto a efecto de no entregarlo a un candidato calificado, en tal momento, como “populista”.
Al instante se abrió una especie de público debate para definir, de acuerdo con la ley electoral vigente, si el exhorto sería una manipulación. No sancionó la autoridad electoral. O sea que resultaba lícito. 
Vale la pena anotar que, en ese lapso, los extremistas de Morena callaron. Paco Ignacio Taibo II cerró la boca. 
El negociador de Andrés Manuel, Alfonso Romo, se dio a la tarea de esgrimir una lima y pulir asperezas. Fue la mano de gato para sacar las castañas del fuego. Esta semana que concluyó se volvieron a reunir los empresarios y para taparle el ojo al macho, no únicamente con López Obrador sino con los otros dos aspirantes.
AMLO aguantó reclamos, reproches y planteamientos. Fue dúctil, sedoso, ¡faltaba más!, sin lanzar un solo exabrupto de orden financiero. Dijeron los medios de comumicación que de ese evento salieron encantados los anteriormente ofendidos. Lavaron, tendieron y plancharon bien y bonito.
La gran pregunta, en este tramo de la historia, se ve muy clara: ¿como ya López los sedujo, o sea los llevó al terreno de un nuevo pacto verbal de no radicalismo, ahora los cúpulos qué norma les dictarán a quienes exhortaban para que no se fueran con el populismo?
Pareciera que, de pronto, lo malo se tornó bueno. Queda pendiente en el contexto de esta historia, lo que refiere El Peje en unos promocionales, que le dijo un habitante de San Quintín, Baja California, que como Juárez separó la Iglesia del Estado, él, López, separe el poder del dinero. ¡Ni mago que fuera, ya se verá!
Los empresarios, se advierte, luego del último encuentro, pusieron otra cara o sea que cambiaron criterio. Y sus dependientes económicamente ¿deben hacer lo mismo?. Eso, quiérase que no, es una auténtica manipulación que degrada a la democracia. 
El destino de México debemos decidirlo todos, usted, yo, nuestros parientes o amigos, libremenente; claro que para ello urge, conviene que confrontemos ideas, pero no son los cúpulos, que se arreglan en lo oscurito, los que han de decirnos ni a sus empleados o trabajadores, lo que debemos de hacer, o sea por quién sufragar.
Lo único que falta para darle sabor a la táctica o enseñanza de la Chimoltrufia, es que aparezca otro desplegado con el indicativo de que “siempre sí”. 
Para proyectar la nueva realidad del país no importa únicamente ese renglón financiero, por clave que sea. Sí ya El Peje, a quienes le dan tratamiento de cuasi Presidente les dijo que lo del aeropuerto de la Ciudad de México está casi listo para que los inversionistas aporten el dinero, ¿no es lo mismo? Obvio que el concesionario tiene qué ganar, con cargo a los ingresos del erario; nos doran la píldora con decisiones cupulares; pero en el fondo nada cambia. 
Para variar ya nos salieron con otra truculencia: algunos partidos políticos reclutan a quienes quieran ir de representantes a las casillas el primero de julio. Claro que con una lana de por medio. Se ofrecen hasta tres mil pesos.
Esa maniobra, monda y lirondamente es una compra del sufragio; no vamos a ser tan ingenuos como para suponer que dicho “representante”, hombre o mujer, va a votar por colores o candidatos distintos a quienes le pagaron. 
Alguna autoridad electoral ya se adelantó a decir que eso no es falta electoral, con tal de que el partido o los partidos que lo promueven reporten el gasto. ¡Qué lastre de ley electoral estamos cargando, en donde la degradación se antoja virtud cívica!
Por lo pronto la Coordinadora Nacional ya lanzó a los profesores, como una presión o amenaza anticipada, a la Ciudad de México. Seguro contribuirán a llenar el estadio Azteca, para el cierre de López Obrador y aguardarán el momento de sacudirse la reforma educativa, cuyo fenómeno no les importa a los empresarios pese a que, en ciertas regiones, sus empresas sufran quebranto por la violencia de esos grupos. 
En nuestro municipio se impone la recomendación a don Guadalupe Vera y Ernesto Oviedo, en campaña, para que metan la cabeza en balde de agua fría antes de abrir la boca, a efecto de no disparatar. Si se les hace cortito el tiempo, lo menos, en fracción de segundos, que consulten al más común de los sentidos, para no desbarrar o exhibirse en calidad de escasamente ilustrados.
Los debates, no pocos, están por la calle de la amargura. En León, la exagerada prepotencia de algunos participantes pone en claro que traen rencor, envidia de la mala y muestran sed de venganza. Y con esas actitudes, ¿qué ganamos los electores, cuáles luces nos dan? Siquiera prometieran que van a hacer un nuevo panteón por el rumbo de Las Joyas, ya pensaríamos en algo creíble. Los mandobles verbales resultan bravuconadas sin sustento.
¡Cosas veredes, Sancho amigo!


Nota marginal: me tomo la libertad de enviarles a los dos personjes que manejan SAPAL, una fotografía de la institución Cervín,A.C. para que entiendan, si es posible, que no se trata de una empresa comercial cuya tarifa por consumo de agua, en esa calidad le aplicaron. En menos de un mes: nueve mil pesos. El humanismo a ras  del piso.